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¡188 mil hectáreas!

Español
Columnista: 
Francisco Santos C.
Fecha: 
17 de Marzo de 2017

En el año 2002 con 160 mil hectáreas Colombia tenía cerca de 30 mil homicidios, 3 mil secuestros y era considerado un país casi fallido.

 

 

Esta cifra equivale a tres veces el tamaño de Cali o un poco menos del tamaño de Bogotá. Y no es solo el área urbana, incluye el páramo de Sumapaz en el caso de la capital colombiana. Esa es la cifra de cultivos de coca que hoy tiene Colombia según el estudio satelital de los Estados Unidos.

 

 

El costo de la paz dicen los analistas. El fracaso diría yo pues un país con esa cifra de cultivos de coca es inviable. Con ese estímulo a la ilegalidad solo cambiaremos una violencia por otra pues para nadie es un secreto que la producción de coca trae consigo una mayor violencia como ya lo vivimos en este país.

 

 

En el año 2002 con 160 mil hectáreas Colombia tenía cerca de 30 mil homicidios, 3 mil secuestros y era considerado un país casi fallido. Ahora con 188 mil solo podemos esperar un recrudecimiento de la violencia que este cultivo ilícito genera.

 

 

¿Qué pasó? Lo primero es haber detenido la aspersión. Esta decisión cambió el modelo de producción y de los pequeños cultivos que eran una mecanismo de defensa contra este tipo de erradicación ahora pasamos a uno de cultivos mucho más grandes con productores con mayor capacidad de defensa de su negocio ilícito. Es decir la erradicación manual o voluntaria se vuelve imposible.

 

 

Segundo, las trabas a la erradicación que quedaron en el texto del acuerdo de paz son un estímulo al cultivo de la coca. Para nadie es un secreto que muchas de las zonas de influencia de las Farc están llenas de coca y que para proteger a sus aliados generaron esa incertidumbre que solo funcionó como aliciente para el crecimiento de estos cultivos.

 

 

Tercero, los anuncios del gobierno de erradicación voluntaria, de inmensos recursos para sustitución de cultivos y el fracaso del modelo de lucha tradicional contra las drogas produjo un crecimiento de los cultivos. Es más, escuchar a Rafael Pardo anunciar 1.5 billones de pesos para sustitución en dos años tendrá como único resultado el crecimiento del área cultivada. A mayor estimulo mayor coca y el gobierno cayó en esa trampa que le tendió las Farc.

 

 

¿Qué hacer? Lo primero es no negar lo evidente. Este gobierno fracasó en su política contra las drogas. El consumo está disparado, la producción creció de manera dramática y el microtráfico se expande por todo el país. Disfrazar cifras o discutir si este es un problema nuestro o del mundo entero no resuelve el problema de nuestras comunidades que enfrentan un problema de consumo, corrupción y violencia cada vez mayor por cuenta de las drogas.

 

 

Lo segundo es volver a la erradicación aérea. Escuchar al general Naranjo negar la utilidad de este mecanismo ya no sorprende pues estamos acostumbrados a los volantines de los funcionarios. Comenzar por controlar cultivos en zonas nuevas para evitar su expansión y diseñar una política de largo plazo en zonas consolidadas reduce el problema como se vio entre el 2.002 y el 2.010.

 

 

Tercero, recuperar las zonas de cultivos ilícitos con programas como el familias guardabosques, ejemplo según la ONU, debe ser el paso a seguir. Eso sí, se necesita que el estado muestre los dientes para que se acojan a un programa como este pues el incentivo económico no es suficiente ante las utilidades del negocio de la coca.

 

 

El fracaso rotundo del gobierno en este frente es innegable. Mientras su discurso de legalización hacía feliz a la social-bacanería, los narcos crecieron su negocio de cultivo, producción y consumo en Colombia. Con buenas intenciones no se controla la multinacional del crimen más grande del mundo.

 

 

Juan Manuel Santos descuidó el frente de las drogas durante 7 años. Y entrega un país peor en ese sentido. Hoy los narcos de nuevo se convierten en una amenaza al Estado colombiano gracias a un presidente que miró para el otro lado. Otra herencia del Gobierno que le iba a dar prosperidad a todos los colombianos pero que vemos por ahora solo se la ha dado a los criminales, llámense Farc o narcos.