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Adiós a los manzanillos

Español
Columnista: 
Samuel Hoyos
Fecha: 
09 de Marzo de 2018

Colombia atraviesa una de sus peores crisis institucionales, hoy la mayoría de los partidos políticos no representan a ningún sector de la sociedad, la política está desacreditada al igual que los políticos, las autoridades y las instituciones. La rama judicial que parecía ser el último bastión en el que reposaba la poca confianza que aún guardaban celosamente los colombianos, recibió un tiro de gracia y está agonizando desde que conocemos los efectos del “Cartel de la toga”. Aunado a lo anterior, la desaceleración económica, la caída en el nivel de vida de los colombianos, el aumento de la violencia, así como el incremento en la percepción de inseguridad, son circunstancias que continúan desalentando a los colombianos.

 

En medio de esta situación, este domingo 11 de marzo, desde las 8:00 de la mañana y hasta las 4:00 de la tarde, 36 millones de colombianos que están habilitados para votar en el territorio nacional, no sólo tienen el deber de salir a cumplir con esa obligación ciudadana, sino que tienen el reto de superar la desesperanza y escoger en medio de esa amalgama de propuestas, a las personas que los representarán durante los próximos cuatro años en el Congreso de la República.

 

La elección del fin de semana es el primer paso que debemos dar para castigar con nuestro voto a los corruptos, a esa clase política de los ñoños, los moreno y los musas que tanto daño le han hecho a los colombianos. Sin embargo, este paso supone un desafío doble, por un lado, el reto de conocer y escoger entre los más de dos mil candidatos que buscan un asiento en el legislativo, y por otro lado la obligación que tienen los candidatos de restaurar la esperanza de la ciudadanía.

 

Así el Congreso que elijamos el próximo domingo, tiene un imperativo categórico, el de recuperar la fe de los ciudadanos en una de las instituciones que goza del mayor nivel de descrédito y desconfianza en el país, y para eso, deben ser Representantes y Senadores dignos de ese propósito, las cámaras legislativas del país deben estar conformadas por personas honestas, que no acudan a la compra de votos para alcanzar una curul, que el legítimo apoyo popular sea el único motor que los lleve a la curul.

 

Sólo así el Congreso podrá recuperar la independencia de la Casa de Nariño, existirá un verdadero equilibrio de poderes, las elecciones de procuradores y magistrados estarán alejadas de acuerdos políticos y pago de favores, y así la institucionalidad colombiana podrá florecer una vez más, pero nada de eso será posible, si Usted no vota.

 

Por eso, infórmese, vote a conciencia e inicie el cambio este 11 de marzo.

 

 @SamuelHoyosM

 

El Nuevo Siglo