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Otras víctimas de la “paz”

Español
Columnista: 
Hernán González R.
Fecha: 
17 de Marzo de 2017

También figuran entre las numerosas víctimas de la ‘paz’ del presidente Santos las que esbozaremos a continuación:  La Rama Judicial, el Congreso, la Constitución del 91, la confianza de los colombianos…

 

Rafael Nieto Loaiza sostuvo en su columna en el diario El Colombiano: “La Justicia Especial para la Paz le rompe el espinazo a la Rama Judicial. A pesar de las peticiones de la Corte Suprema de Justicia, no se articuló de ninguna manera con ella. Es autónoma, excluyente, prevalente y preferente. Está por encima de todos los órganos judiciales y de control. No tiene plazo para su funcionamiento, puede definir a su favor cualquier conflicto, porque sus providencias son inapelables”.

 

Y le agrego, en la comisión de los cinco juristas extranjeros y nacionales que elegirán a los más de 40 omnipotentes magistrados de la ‘Jurisdicción Especial para las Farc’, ya participan profesionales con trayectorias retorcidas en sus países de origen, lo cual no inspira ninguna confianza. Tal justicia nos garantiza la impunidad total de las Farc y, seguramente, la del Epl, así como la condena de nuestros militares. 

 

Jaime Castro Castro afirmó en su entrevista para la revista Semana: “Cuando el Congreso disponga que el Acuerdo Final con las Farc haga su ingreso triunfal en la Constitución de 1991, esta habrá dejado de existir”.

 

En otro artículo publicado por Castro en el diario El Tiempo dijo: La Corte Constitucional, por medio del fast track y de la ley que le dio poderes habilitantes al presidente Santos, convirtió el Congreso en oficina puramente notarial y concentró el ejercicio de la función legislativa en manos del Gobierno, función esta propia de los congresos de todo el orbe. Monopolizó, además, en el Gobierno la presentación de iniciativas al impedir la posibilidad de introducirles cualquier modificación a los proyectos suyos.  

 

Fernando Londoño Hoyos en su programa La Hora de la Verdad insiste que en diciembre pasado se creó la Comisión de Seguimiento Impulso y Verificación —CSIV— a cargo de darle el ‘visto bueno previo’ a todas las iniciativas que el Gobierno le presente a su notario, el Congreso, con el fin de cumplir lo pactado en el Acuerdo del Teatro Colón. En síntesis, el Gobierno ya depende de la CSIV en el ámbito normativo, y los desacuerdos entre los tres miembros del Gobierno y los tres de las Farc que la integran se resolverán entre Raúl Castro y Nicolás Maduro.  

 

Como si terminar con la Justicia, el Congreso y la Constitución del 91 fueran perjuicios insuficientes, también acabó Santos con la confianza del país en su mandato y en los partidos políticos, culpa de sus falsedades y ambigüedades. Toleró que el país se convirtiera en un mar de coca para no enfrentarse a las Farc. Los escándalos de los dólares de Odebrecht en las campañas políticas de Santos se asemejan al ‘elefante de Samper’. Ha gobernado por medio de sobornos al Congreso. El tratado de extradición se aplica para el perseguido político de Andrés Felipe Arias, mas no para las Farc. Nuestro Ejército está arrinconado y atemorizado. La economía del país padece sus elevados y confiscatorios impuestos. Está impulsando una reforma política con todo y voto electrónico para perpetuar sus mayorías políticas en el poder…