‘Acaba de llegar la Secretaria de Estado de Estados Unidos; vamos todos a recibirla’

El Presidente Álvaro Uribe Vélez aprovechó la visita de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a la Casa de Nariño, e invitó a un grupo de desmovilizados, con quienes se encontraba reunido en el Salón Gobelinos de la sede presidencial, a que le contaran sus historias de vida y de rectificación a la alta funcionaria.

Bogotá, 9 jun (SP). La visita de la Secretaria de Estado de Estados Unidos a la Casa de Nariño, Hillary Clinton, hacia el mediodía de hoy, motivó la ruptura total del protocolo en la sede presidencial, por cuenta del propio Presidente Álvaro Uribe Vélez.

El Presidente se encontraba en el Salón Gobelinos, junto con un grupo de reinsertados y el Alto Consejero para la Reintegración, Frank Pearl, en la presentación del programa de Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA), que promueven Coca-Cola FEMSA, la Consejería para la Reintegración y el Tecnológico de Monterrey, una de las instituciones educativas más importantes de México.

Los CCA son salas de aproximadamente 10 computadores con acceso a Internet, desde donde se puede tomar cualquiera de los 70 cursos de autoaprendizaje que ofrece esa institución mexicana a través de una plataforma tecnológica, o tomar los cursos con tutores que desde México brindan la asesoría permanente. Todos están orientados a la población vulnerable del país.

La reunión transcurría de manera normal y estaba a punto de llegar a su fin, cuando el propio Presidente Uribe se levantó de la mesa y dijo a los asistentes:

“Bueno, acaba de llegar la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton. Y vamos a ir todos a recibirla”.

La decisión del Mandatario no solo tomó por sorpresa al grupo de reintegrados y al propio Frank Pearl, sino, sobre todo, al personal de Seguridad de la sede de Gobierno, al equipo de Protocolo, a los periodistas de la Secretaría de Prensa y a sus colegas que cubrían el evento de los CCA.

El propio Uribe Vélez condujo al grupo de ocho reintegrados -que no salían de su asombro porque conocerían a una de las figuras más importantes de la política internacional- por la escalera que del segundo piso conduce al primero, hacia el Hall Banderas, el acceso de la tradicional Plaza de Armas, por donde llegan los invitados ilustres a la Casa de Nariño.

Acompañado de quienes un día decidieron abandonar las filas de la ilegalidad; del Embajador de Estados Unidos, William Brownfield; de algunos ministros -entre ellos los de Relaciones Exteriores, Jaime Bermúdez; de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, y del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio-, y del equipo de Seguridad de la Casa de Nariño, el Mandatario aguardó durante unos minutos, en Banderas, la llegada de la señora Clinton.

Cuando la ilustre visitante llegó, el Mandatario invitó a los reintegrados a atravesar la Plaza de Armas para darle la bienvenida.

La Secretaria de Estado descendió del vehículo, sonriente, y saludó calurosamente al Presidente Uribe. Conversaron durante unos segundos y el Mandatario le presentó a sus acompañantes y le dijo que hacían parte del proceso de reintegración que adelanta su Gobierno.

Luego le pidió a Frank Pearl que en un minuto le explicara a la alta funcionaria el propósito de este programa.

“Gracias señor Presidente –dijo Pearl-. Señora Secretaria: hemos conducido un proceso de reintegración bajo el cual hemos tenido 53 mil ex combatientes de las Farc, el Eln y ex paramilitares. Ellos reciben apoyo psicológico. Es obligatorio para ellos que estudien y tenemos el apoyo del sector privado.

Tenemos alrededor de 560 ONG y empresas del sector privado que hacen parte de la red de intervención, y hoy, 20 mil ex combatientes tienen trabajos estables en más de 700 provincias.

Su país es el contribuyente más importante para este proceso”, concluyó Pearl.

Acto seguido, el propio Presidente le presentó a la señora Clinton a cada uno de los desmovilizados, a quienes les pedía que hicieran un pequeño relato de lo que eran hace un tiempo y lo que son hoy, gracias al Programa de Reintegración.

Los reintegrados resumían en segundos su vida, mientras el Presidente le traducía a la Secretaria de Estado. Uno de ellos le regaló a la señora Clinton una manilla, que él mismo anudó en una de sus muñecas.

Tras escucharlos, la alta funcionaria estadounidense aplaudió las historias de vida y de rectificación.

Al final del encuentro, el Presidente decidió romper una vez más el protocolo y él mismo organizó la foto del grupo de ex guerrilleros y ex paramilitares con la Secretaria de Estado. El clic de la cámara fotográfica regresó a los reintegrados a la realidad, pero seguramente nunca olvidaran el día en que el propio Presidente Uribe los condujo a estrecharle la mano a la Secretaria de Estado de los Estados Unidos.


 
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