Álvaro Uribe participó en conversatorio sobre Venezuela, en la Feria del Libro 2019

Bogotá, 26 de abril de 2019 (CD) – El expresidente y senador, Álvaro Uribe, estuvo en el lanzamiento de los libros “Venezuela en su laberinto” y “Crimen de Estado”, de María Angélica Correa, que tuvo lugar el pasado viernes en la Feria del Libro en Bogotá  (Filbo).

A continuación la transcripción de la intervención del ex presidente Uribe durante el lanzamiento de los libros:

Para mí es un altísimo honor participar en este evento y en las últimas horas, sustraerme de la batalla política y a entrarme en esta obra de María Angélica me ha enseñado mucho.

Estos libros tienen muchos méritos, ella no los ha escrito en la comodidad de una universidad de los Estados Unidos o de Europa, los ha escrito en el escenario de las dificultades, corriendo todos los riesgos, en el ojo de un huracán que ha destruido la democracia y ha provocado una crisis humanitaria, que cuando mi generación estaba joven, era imposible predecir una crisis humanitaria en Venezuela donde fueron tantos de nuestros contemporáneos a buscar oportunidades de vida.

Diría que la tarea que ella ha hecho ha sido más riesgosa que la de cualquier reporterìa de guerra, una investigación en el campo de los excesos de una tiranía desde el lugar de los acontecimientos.

Crimen de Estado, al que se va a referir más profundamente Gabriela, tiene unos aspectos bellísimos, camina por los lugares de García Márquez, cuando se refiere a Aracataca, hay unas narraciones de María Angélica que recuerdan al realismo mágico. Uno pensaría que Crimen de Estado es una novela histórica. No. Es una historia fidedigna, es bien importante establecer la diferencia entre Crimen de Estado y la novela histórica.

¿Y qué le lleva a uno a pensar que es una novela histórica? Es muy difícil concebir que en el mundo puedan haber personajes como Giovanni Vásquez de Armas, un testigo de ficción y que es de la vida real, entonces yo sí le recomiendo a los lectores ese merito con unos personajes que parecen de ficción, se hace una novela fidedigna a los hechos, se hace un libro fidedigno a los hechos, no una novela histórica.

Venezuela en el laberinto: algo tuvo que ocurrir en la mente de María Angélica para el título. Ella se conecta con García Márquez en varios episodios. Primero cuando va haciendo el viaje a Barranquilla, Santa Marta, a Fundación, Valledupar, a La Guajira, Riohacha, ya decía yo hay unas narraciones bellísimas y después cuando va en búsqueda de la Fiscalía de Honda y hace el recorrido de Bogotá a Honda, y entonces en ese recorrido le hace un bellísimo homenaje a al pasar por Guaduas, a la Pola, y también recuerda esa narración tan bella, tan dolorosa, de Gabo en el general en su laberinto. Esas dos conexiones me hicieron pensar a mí que algo tuvo que ver con el título, pero la narrativa de Venezuela en el laberinto es distinta, es una narrativa menos literaria que Crimen de Estado pero de un gran rigor como crónica periodística.

Venezuela en su laberinto, en 120 páginas, condensa 20 años de la mayor tragedia democrática que puede haber vivido el continente, leyendo a María Angélica, yo me hacia esta pregunta: ¿Cuál tragedia ha sido peor, la de Venezuela o la de Chile? En campos políticos de violación de derechos humanos equivalentes, pero la de Chile se pudo superar fácilmente en lo económico y lo social. La gran pregunta es: habrá  cuanto tiempo va a tomar una recuperación económica y social de Venezuela.

Yo tenía la idea de que Fidel castro había empezado a concebir esta tragedia en los años 80, había una conversación que tuve con el presidente Chávez. En una ocasión me dijo ‘Uribe, cómo te parece mi política social?’  y le dije ‘presidente buena, la admisiones tienen toda la razón de ser pero no acabe la empresa privada’. Para poder sostener una política social se necesita una empresa privada vigorosa, y me dijo ‘no se requiere’.

Fidel, como se refería él a Castro, agrega Chávez, le dijo en los 80, que América Latina necesitaba un socialismo con petróleo y señaló a Venezuela, pero no. El libro de María Angélica nos hace caer en cuenta que todo empezó antes, en los primeros días de la revolución cubana, en aquellos primeros meses, de enero de 1959, Castro visitó al presidente Rómulo Betancur para pedirle petróleo. Rómulo Betancur, caracterizado por esa gran firmeza, le dijo que no le daba petróleo, que se lo vendía como a cualquier país y María Angélica destaca esa decisión de Rómulo Betancur, la contrasta con lo ocurrido en el periodo Chávez- Maduro y además recuerda como tuvo esa incidencia Rómulo en la OEA, yo le agregaría que la exclusión de Cuba de la OEA, tuvo dos líderes, dos pioneros; Alberto Lleras en ese entonces presidente de Colombia y Rómulo Betancur que habían también, llevo unos procesos coetáneos de gran importancia como fue el proceso colombiano del Frente Nacional y el proceso venezolano del acuerdo del punto fijo.

María Angélica en Venezuela en su Laberinto se refiere a todos los esfuerzos políticos del último año al Grupo de Lima, gran estrategia, yo sí pensaba que tardía porque cuando teníamos los gobiernos de los Kirchner, del presidente Morales, del presidente Correa, del presidente  Lula, de Chávez, de Ortega, parecía que por ahí estaba el camino de América Latina, quienes pensábamos diferente, éramos una excepción si quiera aunque después nos dijeron que estábamos aislados. Por fortuna, se ha conformado el Grupo de Lima, María Angélica lo resalta, lo presenta muy bien, y presenta también esa decisión tan audaz de buscar una solución democrática que consistió en señalar una serie de elementos como la crisis humanitaria, un artículo de la constitución de Venezuela, para que ese joven presidente de la asamblea, Juan Guiado, asumiera como presidente provisional de Venezuela, y resalta cómo eso coincide con la nueva toma de la posesión de Maduro, coincide con la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio que aquí opero muchísimo el tribunal el año pasado y desde aquí anuncio sus sentencias.

Hay un capitulo que hay que leerlo, trae todos los riesgos que se generan para el continente al estarse convirtiendo Venezuela en otra Siria. Esta es una crónica de una investigación muy rigurosa y María Angélica nos anticipa que de no resolverse el problema, en el año 2020, se podría llegar a 8 millones de refugiados, de exiliados ¡un drama! Porque Colombia ha sido generosa, tiene que serlo. Venezuela en el pasado albergó a millón y medio de colombianos la decisión política mayoritaria de este país es enfrentar la llegada del tema de venezolanos con hermandad y con solidaridad en que el numero puede ser tal que rebase todas las posibilidades de Colombia sobre todo en un momento difícil.

Me llama mucho la atención el tema de las FARC en Venezuela, y el libro nos muestra cómo participo en el golpe de 1992 del entonces coronel Chávez al presidente Carlos Andrés Pérez y las relaciones de las FARC con Carlos el (inaudible), padre de Tarek Elaisami, hasta hace poco vicepresidente de Venezuela. Las FARC han estado en todo lo que ha ido constituyéndose en los eslabones de esta tragedia.

Un dato que no trae el libro de María Angélica, pero, que lo hemos tomado de las publicaciones recientes, internacionales habla de 15000 integrantes del ELN hoy en Venezuela y, María Angélica con un gran rigor despeja dudas, la presencia de Hezbolah, de los iraníes no es una presencia de rumores, no es una presencia de fantasmas, es una presencia real en Venezuela. ¿Cuál es el peligro? Esta nueva asedia se está convirtiendo en un epicentro de los conflictos mundiales, con enormes riesgos para Colombia.

 

Recordaba yo, que en el año 2009, en mi última conversación con el presidente Chávez, yo le había (…) donde estaba la guerrilla colombiana en Venezuela y, él me dijo después que, ellos habían ido allá pero que no habían encontrado y, entonces, le dije “presidente, hay que hacer inteligencia”, él se quedó pensando y me dijo “lo que pasa es que si los persigo no habrá paz en Colombia”, le repliqué, “si les das territorio en Venezuela, nunca habrá paz en Colombia, así hagan cualquier cantidad de acuerdos” y, cómo lo consigné en un libro publicado antes de su muerte, la recomendación que me hizo y que la conocieron Jaime Bermúdez y Carolina Barco fue que sustrajéramos de Venezuela a Iván Márquez (…) Con Granda.

 

El libro de María Angélica nos recuerda la importancia que para (…) Dominado por los cubanos (…) Las preguntas que surgen al leer el libro de María Angélica es, qué camino le queda al ejercicio diplomático para resolver la crisis; ¿hasta cuándo? Uno compara, uno se pregunta ¿por qué se ha sostenido Cuba? ¿se sostendrá Venezuela? y el libro de María Angélica ha dado luces, porque Cuba además de haber tenido en sucesión el apoyo soviético, el apoyo de Chávez que sigue teniendo 55000 barriles de petróleo de Venezuela; Cuba logró un mínimo vital, yo diría que, con unos servicios públicos precarios, pero que llegaban; con una universalización de posibilidades de educación; con una salud más promocionada que eficaz, también universal; con una (…) logró el mínimo vital. Cuando yo pienso en el mínimo vital digo ha sido el factor de sostenibilidad de la dictadura cubana, ¿lo hay en Venezuela? María Angélica lo pone a uno pensar y a decir (…) Un mínimo vital, porque Cuba en aquellos tiempos eran cuatro millones de ciudadanos, hoy, 10,5 u 11; Venezuela 29 – 30 millones y, entonces, Caracas, dice Carlos Alberto Montaner, fue la primera ciudad de nuestros países que tuvo electricidad como servicio público general en 1876 y, también la primera en perder ese servicio, ¿qué hace un país de 30 millones de habitantes con todas las dificultades hoy, en energía eléctrica, en agua? María Angélica dice que, han sustituido los acueductos por las cloacas, amén del tema de alimentos y el tema de medicamentos, hospitales; trae casos dramáticos de personas fallecidas por la falta de una mínima atención hospitalaria.

 

Se pregunta uno, ¿les alcanzará el mínimo vital? ¿se les está acabando? y surge otra pregunta ¿qué le habría pasado a Cuba si en los momentos de consolidación de la revolución, hubieran tenido las redes sociales que hoy tenemos? (…) Yo creo que lo que ha permitido, además, de la valentía del pueblo venezolano, esa oposición, ha sido también la posibilidad de sustituir (…) la prensa amordazada, medios tradicionales amordazados por las redes sociales y, también, piensa uno leyendo a María Angélica, en lo que ha dicho Felipe González de cara al futuro, Guaidó tiene al pueblo, pero no tiene la fuerza y; muchos hablan nuevamente de diálogo, María Angélica registra como el diálogo en el que participó El Vaticano, fue otra trampa, simplemente para darle posibilidades (al orden) al desorden establecido, de más desestabilización, una trampa en el que, seguramente con toda la buena fe, pero, en ella también cayó el Vaticano, dirigida por el presidente Rodríguez Zapatero.

 

Es importante volviendo a “Crimen de Estado”, referirse unas recetas de Castro que, María Angélica registra, ella registra la receta de Castro para el manejo de la economía, entonces, María Angélica entrevista a un general venezolano que estuvo en Cuba y, que, vino con esta receta: a la economía hay que controlarla, hay que tener una economía controlada totalmente por el Estado, para garantizarle unos mínimos para los pobres y, otra economía, inalcanzable a los demás, inalcanzable a la oposición, para que se tengan que ir; me impresionó mucho, en las partes finales de “Crimen de Estado”, leer estas recetas, que se le suman a otras y la ha aplicado el régimen sumamente bien: haga elecciones cuando pueda controlarlas, por eso la nueva elección de Maduro, quizás el anticipo que, si terminado el periodo y llegado a la elección de acuerdo con la fecha del período, esa elección se le iba a salir de las manos, por eso la anticipó; pero, también, el libro es clarísimo en la otra receta, controlar o manipular la justicia.

 

Yo creo, que es bien importante para las nuevas generaciones, mirar el libro a la luz de esas recetas y, en el tema de la justicia, fuera del tema central, que es el asesinato por parte del Estado y toda esa ficción que crearon, esa manipulación que crearon las instituciones de Venezuela, el asesinato del fiscal Anderson, hay temas que llaman mucho la atención, éstos, que voy a referir, están en el otro libro en “Venezuela en el laberinto”, la confesión de Luisa Ortega, la fiscal general, no fue la confesión de un fiscal cualquiera, fue la de la fiscal general diciendo, como el régimen la presionó para que acusara de unos crímenes a Leopoldo López, de crímenes que él no había cometido. Uno se sorprende todavía, uno todavía no ha perdido la capacidad de asombro, entonces, yo decía, “bueno, que hubieran presionado a un fiscal mediano, interior, pero, a la propia fiscal general y que ella lo confiese”.

 

Me sorprendió, y les tengo que decir esto, yo conocí a María Angélica en 2015 y, la conocí por Plinio Apuleyo, las investigaciones que hizo para “Crimen de Estado” giran alrededor de 2005, unas investigaciones muy anteriores a la fecha en que yo tuve oportunidad de conocerla y, ahí innumerables menciones (…) eso me llamó la atención y, entonces, tuve que concluir juiciosamente que, aparecen ahí unas menciones a mi nombre y en qué (…) y que testigos y personajes de la política que, sirvieron para el intento de ocultar el crimen de Estado en Venezuela, también, coartada para imputarme una tentativa de magnicidio en Venezuela; hacen trampa, por eso he dicho lo que he tenido que decir, quiero terminar (…) las investigaciones de estos libros, la finalidad de los hechos, el hilo conductor, la línea de tiempo, el lenguaje, llevan a una conclusión sobre a María Angélica Correa, esta gran escritora es una historiadora de su propia época, una patriota con acendrada convicción democrática y, profundos sentimientos humanistas; cuando, al concluir la lectura de estos libros, pensaba nuevamente en la autora, por mi mente pasaba la necesidad de una somera distinción entre el periodista y el periódico, María Angélica no es un ser de la política que funge de periodista, es una periodista y rigurosa que tiene convicciones políticas. Felicitaciones María Angélica; Andrés para mí es un honor.

 

(FIN)