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CONMEMORACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

 

CONMEMORACIÓN DEL DÍA
INTERNACIONAL DE LA MUJER

Marzo 08 de 2007 (Bogotá – Cundinamarca)

Compatriotas:

Celebramos hoy, con alegría y con esperanza,
este Día Internacional de la Mujer en nuestra
patria. Me voy a atrever a decir lo siguiente: yo siento
una gran contradicción, un gran contraste, porque
por un lado parece que en Colombia no hubiera discriminación
cultural en contra de la mujer. A primera vista, en
la conversación con los colombianos, en el análisis
de su temperamento, de la manera de tratar a la mujer,
de la confianza que en ella se tiene, uno dice: Colombia
es un país sin prejuicios culturales en contra
de la mujer. Colombia es un país que no discrimina
culturalmente a la mujer.

¿Qué es lo que se contrapone a esta
primera conclusión, que nos causa ese contraste,
esa contradicción? Todavía vemos una
muy baja participación de la mujer en los cargos
de elección popular. Entonces uno se pregunta: ¿qué realidad
tenemos todavía sin descubrir claramente, para
hallarnos frente a esa baja participación de
la mujer en los cargos de elección popular?

Por ejemplo, en la administración pública
es creciente la participación de la mujer. Hoy
se posesiona como Ministra Consejera de la Presidencia,
cargo elevado a la categoría de Ministerio,
la doctora Cecilia Álvarez Correa, quien era
segunda en ese cargo desde el principio del Gobierno.

Directora de Planeación, ¿qué porcentaje
hay de mujeres en el Departamento Nacional de Planeación?

Carolina Rentería, directora de Planeación
Nacional:
De planta 55 por ciento.

Presidente de la República: Doña Elvira
Cuervo de Jaramillo, ministra de Cultura, ¿qué porcentaje
de mujeres tiene en el Ministerio de Cultura?

Elvira Cuervo de Jaramillo,
ministra de Cultura:
58
por ciento de mujeres.

Presidente de la República: María
del Rosario Guerra, ministra de Comunicaciones.

María del Rosario Guerra, ministra de Comunicaciones: También mayoría.

Presidente de la República: Viceministra de Salud, Blanca Cajigas.

Blanca Cajigas, viceministra
de Salud:
En planta del Ministerio también hay mayoría
de mujeres.

Presidente de la República: Everth Bustamante.

Everth Bustamante, director
de Coldeportes:
Estoy abrumado y feliz porque más
del 70 por ciento son mujeres.

Presidente de la República: Nuestra Viceministra
del Interior, María Isabel Nieto Jaramillo,
en el Ministerio, ¿qué porcentaje de
mujeres?

María Isabel Nieto,
viceministra del Interior:
Es un 58 por ciento. Pero
quiero resaltar que de nueve
directores del Ministerio, cuatro son mujeres.

Presidente de la República: Doctora Alicia, ¿qué porcentaje
de mujeres habrá en la Presidencia de la República?
En el total de la planta de la Presidencia de la República,
dice la doctora Alicia, que m7ínimo un 70 por
ciento son mujeres. Yo camino en esos corredores de
la Presidencia y no encuentro sino mujeres.

Entonces, en el deporte, doctor
Andrés Botero,
presidente del Comité Olímpico Colombiano.

Andrés Botero, presidente del Comité Olímpico
Colombiano:
En el Comité Olímpico somos
80 por ciento de mujeres que trabajan con nosotros.

Presidente de la República: Martha Lucía
Vásquez, nuestra Consejera, ¿tienes las
cifras que se refieren a la participación de
la mujer en otros niveles de la administración,
en el nivel descentralizado, en el nivel desconcentrado,
en el nivel territorial?

Martha Lucía Vásquez, consejera para
la Equidad de la Mujer:
Sí, Presidente, a nivel
territorial, en los gabinetes departamentales y municipales
se ha llegado a un 33 por ciento.

Presidente de la República: Gabinetes municipales
y departamentales 33 por ciento. ¿Y en las nóminas
administrativas de departamentos y municipios?

Consejera para la Equidad
de la Mujer:
No tenemos esas cifras todavía. La Función Pública
ha venido recolectando. Y sí se ha visto un
cumplimiento en lo que es Registraduría, órganos
de control, donde se supera también el 50 por
ciento.

Presidente de la República: La verdad es que
en esa parte vemos un mejoramiento. Lo que me preocupa
es que todavía (y es mea culpa) no hemos sido
cuidadosos para que en todas las ternas haya mujeres.
Esta mañana hablaba con el Director de la Jurídica
de la Presidencia. Vamos a tener que poner el buen
cuidado para que en todas las ternas haya mujeres.
Y vamos a ver cómo lo hacemos en la Presidencia.
Exíjame eso, Martha Lucía: que en todas
las ternas haya mujeres.

Y lo que me preocupa es el
tema de esos cargos de elección popular. Ojalá para las elecciones
de este año, en gobernaciones, alcaldías,
asambleas y concejos haya una gran participación
de la mujer.

Entonces ahí se van marcando los contrastes.
Un país que en principio, en la actitud, en
el temperamento que se expresa, parece un país
que no discrimina contra la mujer, un país que
la admira, que reconoce todos sus atributos, todavía
tiene unas expresiones de discriminación de
la mujer. Por ejemplo, hemos visto ese primer caso
en los cargos de elección popular.

Segundo, la violencia intrafamiliar
sigue siendo muy grande. El 91 por ciento de las
víctimas de
la violencia intrafamiliar son mujeres.

Yo tendría confianza en que los tipos delictuales,
para sancionar la violencia intrafamiliar: la nueva
ley del niño y la familia, la ley de penas que
se está tramitando en el Congreso de la República,
y sobre todo una gran sensibilización social,
nos lleven a eliminar ese flagelo. Ese flagelo da vergüenza.
Da vergüenza que haya un nivel alto de violencia
intrafamiliar. Y da vergüenza que el 91 por ciento
de las víctimas sean mujeres.

Uno se pregunta: pero en un
país que respeta
a la mujer, en un país en donde hay un temperamento
alegre, que reconoce todas las virtudes de la mujer,
en un país que en principio parecería
no tener prejuicios en contra de la mujer, ¿por
qué se presenta esa violencia intrafamiliar
tan alta y hace de las mujeres el 91 por ciento de
las víctimas?

Y aparecen otras dos discriminaciones, preocupantes,
en materia de empleo y en materia de salario.

No sé, Martha Lucía Vásquez,
si pudiéramos con el Ministerio de Protección
hacer lo siguiente: un recorrido por mil empresas del
país, bien distribuidas geográficamente,
no ya a hacer encuestas, sino a exigirles que no siga
la discriminación salarial en contra de la mujer.

Que empezáramos a hacer esos recorridos. Las
encuestas están hechas. Lo que se requiere son
los correctivos. Comprometer a los empresarios colombianos,
gremio por gremio, ciudad por ciudad. Y ya, en una
muestra grande de empresas, comprometerlos a que se
frene la discriminación salarial en contra de
la mujer.

Claro que hay otros factores
bien interesantes. ¿Cuál
es la participación de la mujer hoy en la educación
superior en Colombia?

Consejera para la Equidad
de la Mujer:
El 51 por ciento.

Presidente de la República: Yo se lo decía
hace pocos días a John Major, el ex Primer Ministro
británico. Le dije: no, mire. Aquí hace
mucho rato está superado eso, aquí hay
más presencia hoy de la mujer en las universidades
y en la educación superior, que de los propios
varones.

Oigan lo que me contó él. En un país
del Medio Oriente que él visitó, preguntó cuál
es la participación de las mujeres en la población
universitaria y le contaron que el 70 por ciento.

¿Pero cómo así? Eso se contradice
con el Medio Oriente. Entonces le contestaron: sí,
lo que pasa es que la mayoría de los muchachos
de ese país, de los varones, van a hacer universidad
al extranjero y las mujeres no van. Entonces como las
mujeres se quedan en el país, por eso integran
el 70 por ciento de la población universitaria
al interior del país.

Yo creo que en esa parte Colombia
va muy bien. Hay carreras como medicina. ¿Cuánto, María
del Rosario? El 64 por ciento de los estudiantes de
medicina son mujeres.

Y temas de preocupación: viudas, víctimas
de esta violencia, desplazadas. El tema de pobreza
y el tema de desempleo.

Voy a hacer unas referencias
breves, porque en el día hay intervenciones muy completas y muy importantes
de nuestra Consejera. A propósito, digamos lo
bueno. Este cuentico no es mío, es de Naciones
Unidas. Altos oficiales de Naciones Unidas han dicho
recientemente que la mejor Consejera de Mujer en todos
los gobiernos latinoamericanos es nuestra Consejera,
Martha Lucía Vásquez Zawadsky.

Ese cuentico no es mío. De allá llaman
y dicen eso. Es un motivo para sentirnos orgullosos.

Hoy hay unas intervenciones
bien importantes de la Consejera, de las Ministras,
de la Directora de Planeación,
sobre todos estos temas. Déjenme referir a algunos
de estos temas.

Víctimas de la violencia. El país ha
emprendido un camino: el de la Seguridad Democrática.
En eso hay que persistir. El objetivo tiene que ser
una Colombia sin paramilitares, sin guerrilla, sin
narcotráfico, sin corrupción. Nada hacemos
hablando de víctimas si no paramos la violencia
de todos estos sectores terroristas.

Yo reitero hoy frente a las
mujeres de mi Patria que la voluntad del Gobierno
es consolidar la política
de Seguridad Democrática.

El tema de víctimas y desplazados. Me parece
bien importante que la Directora de Planeación
y/o Acción Social, les cuenten la última
audiencia con la Corte Constitucional: en qué vamos
bien, en qué vamos mal.

Nosotros aspiramos ir produciendo
todos los días
nuevos pasos para recuperar la eficacia de los derechos
sociales de los desplazados colombianos, con total
afiliación al régimen subsidiado de salud,
con total afiliación a Familias en Acción,
con creciente respuesta en el tema de vivienda, en
el tema de microcrédito, y todo lo que podamos
hacer para retorno de desplazados.

Tema de víctimas. Creo que este es el país
que ha empezado seriamente en el mundo el proceso de
reparación de víctimas. Me voy a referir
a dos hechos: en los tribunales internacionales el
Gobierno colombiano ha venido facilitando conciliaciones
que comprometen al Estado a reparar víctimas.
En lugar de negar, de pelear, el Estado ha llegado
allí, con sus voceros, aquellos de la defensa
judicial de la Nación, a aceptar conciliaciones
para reparar víctimas.

El segundo hecho: nuestra Ley
de Justicia y Paz es la primera en el mundo ambiciosa
en reparación
de víctimas, y, lo más importante, exigente
para que la reparación de víctimas se
haga con cargo al patrimonio de los victimarios.

En dos países suramericanos intentaron reparación
de víctimas de dictaduras militares. Lo hicieron
en poca monta y con cargo al presupuesto público.
Lo importante de Colombia es que Colombia está dispuesta
a avanzar hasta donde podamos llegar en reparación
de víctimas. Primero, con cargo al patrimonio
de los victimarios, y segundo, con cargo a recursos
del Estado, no obstante las dificultades de nuestro
presupuesto.

Es muy difícil un proceso de paz, como es muy
difícil la política de Seguridad democrática.
En eso hay que persistir, porque esos temas generan
todos los días reveses, controversias. Esos
no son temas que generen unanimidad. Pero persistiendo,
de buena fe, salimos adelante.

Esta Ley de Justicia y Paz
no solamente exige la reparación
de las víctimas, sino que además exige
la verdad e impide que haya amnistía e indulto
para responsables de delitos atroces. Eso es bien importante.

Yo no había oído decir sino de un proceso
que exigiera verdad en el mundo: el proceso de Sudáfrica.
Y fueron contados en las manos los casos de verdad.
Y allá prácticamente no hay presos. Ustedes
saben lo que hay ya aquí en presos. Y la exigencia
para que digan la verdad, y la digan no solamente al
oído de los fiscales, sino públicamente,
pase lo que pase.

Yo pienso que eso es importante
y eso tiene un efecto: crear conciencia en la sociedad
colombiana, para que
jamás volvamos a un país dominado por
terroristas.

Nuestro compromiso para que
se diga la verdad no es un compromiso por razones
caprichosas. Es un compromiso
por la convicción de que al conocer el pueblo
colombiano la verdad de la tragedia que ha ocurrido
con paramilitares y con guerrilla, el pueblo colombiano
va a hacer una reflexión, interior y colectiva,
para tomar todos los pasos necesarios, a fin de que
este sea un país donde nadie tenga que dormir
esperando un ataque guerrillero ni un sometimiento
paramilitar.

Creo que esa es la gran ganancia de decir la verdad:
crear ese compromiso colectivo.

Pobreza y desempleo. La verdad
es ésta: aquí se
dijo que los movimientos guerrilleros habían
surgido por razones ideológicas que buscaban
dos objetivos. Un objetivo, la ampliación de
la democracia, y un segundo objetivo, el mejoramiento
de las condiciones sociales. Pero contribuyeron a todo
lo contrario, como finalmente contribuyeron también
a lo que sobrevino a la guerrilla: el paramilitarismo.
A todo lo contrario de los objetivos iniciales de la
guerrilla.

En lugar de mejorar la democracia,
se convirtieron en asesinos de alcaldes y gobernadores.
Convirtieron
en cómplices a congresistas, a dirigentes de
la política. Saquearon presupuestos públicos.
A Arauca cuántas veces se lo robó la
guerrilla. Y en el consejo comunitario del sábado
pasado veía a Coveñas: robado por los
paramilitares. Ambos, con altísimas cifras de
regalías. Por eso lo tenemos que superar.

Cuando veo la pobreza en mi
país, digo: ¿cuál
es el legado que nos dejan primero los guerrilleros
y después los paramilitares? La profundizaron.
Que la guerrilla nació para que el país
tuviera unas mejores condiciones sociales: las empeoró,
se frenó la inversión en este país.
Crecía y crecía la población y
el país se empobrecía.

Miren: antes de ayer llama
Lina, mi señora,
y me dice: “Vengo de visitar Hatillo de Loba,
en Bolívar, y estoy muy angustiada por la pobreza
que encontré allí”.

Le dije: ¿En qué va Familias en Acción? ¿En
qué va allí Bienestar Familiar? ¿En
qué va el Sena?

Y me dice: “Va bien, pero hay tanta pobreza
que no se nota”. Tiene razón.

En ese momento estaba volando
yo de Medellín,
donde inaugurábamos una nueva sede de una caja
de compensación para capacitar a 23 mil personas
al año, e iba para Cartagena y Santa Marta,
a visitar los hospitales universitarios de esas ciudades,
que estaban totalmente arruinados y los hemos recuperado,
y las clínicas del Seguro Social, que eran una
vergüenza y las dos las hemos recuperado totalmente,
como vamos a recuperar las de Bogotá, Medellín,
Cali y todas las del Seguro Social. Cómo hay
que recuperarlas todas.

Y me dicen: un congresista
norteamericano dijo que en Colombia no se cumplían los derechos humanos,
porque estuvo en Altos de Cazucá en Bogotá y
encontró mucha pobreza. Es cierto, es cierto.
Y eso está a pocas cuadras de aquí del
centro de Bogotá. Y entonces nosotros hemos
recuperado 190 hospitales de Colombia. El Seguro Social
tiene 39 clínicas, ya llevamos varias recuperadas,
unas cuatro.

Ahora vienen otras tres, las
de Medellín. Hay
que recuperar las 39, a un alto costo.

Entonces sí, mientras yo estaba ayer inspeccionando
con alegría el avance de esos hospitales universitarios
de Cartagena y Santa Marta, aparece por un lado la
crítica del congresista norteamericano a lo
de Altos de Cazucá en Bogotá y Soacha,
y por otro lado la crítica de Lina a lo de Hatillo
de Loba en Bolívar.

Llegamos a unos niveles de
pobreza, de los cuales no es fácil salir. Pero hay que trabajar en
eso todos los días, con todo el entusiasmo.
Y eso necesita inversión. La pobreza no se supera
sin inversión. Sin inversión lo que hacemos
es distribuir más pobreza. Colombia ha tenido
un discurso social muy rico, pero unos resultados sociales
muy pobres. Por eso quisiera más resultados
y menos discurso.

Pero quiero decirles a mis
compatriotas, en este Día
Internacional de la Mujer: el instrumento para poder
enfrentar eficazmente los temas de pobreza, es que
el país tenga altas tasas de inversión.
Y eso necesita seguridad, buen manejo de la economía,
que el Estado le diga dos cosas al sector privado:
ustedes tienen todas las posibilidades de invertir
y crecer en Colombia, pero tienen que cumplir con todas
las responsabilidades sociales.

En nuestro modelo de Estado,
como lo boy a repetir en la Jagua de Ibirico el sábado, nosotros tenemos
un modelo de Estado que no acepta el estatismo total,
pero tampoco acepta el desmonte del Estado por el cual
trabajó el neoliberalismo.
Ni desmontar el Estado, ni la estatización.
Un modelo de Estado que le da garantías al sector
privado, pero que le exige responsabilidad social.

Y eso tiene que ayudarnos a
que siga creciendo la inversión, que apenas lleva dos años
de recuperación en Colombia.

Cuando nosotros llegamos, la
inversión representaba
el 12 por ciento del PIB. El año antepasado
representó el 19, el 21. Y el pasado el 26 – 26.
Y con eso no es suficiente.

China, de los 1.200 millones
de habitantes ha reivindicado 400 millones. Pero
lleva 16 años consecutivos
con altísimas tasas de inversión. Nosotros
apenas llevamos dos. Por eso vamos a tener que ser
muy insistentes en ese tema de la inversión,
para superar esta pobreza.

Y se hacen grandes esfuerzos,
pero todavía
no se ven.

En este peregrinaje afectuoso
que mis compañeros
de Gobierno y yo tenemos por el país, siempre
que llegaba al departamento de Magdalena encontraba
el predominio de la crítica. Ayer encontré mucho
entusiasmo, por las cosas que se están haciendo.
Pero las cosas que se están haciendo, que están
ahí en un embrioncito, que van a despegar todas,
no son suficientes.

Lo que estamos haciendo en
política social,
desde el Gobierno, nos parece muy grande. Pero es tan
grave el problema de la pobreza en nuestro país,
que tocó el 60 por ciento. Ahora está alrededor
del 45.

Tenemos la confianza de que
al final del Gobierno lo hayamos reducido al 35,
para que nos sucedan en
la Presidencia puedan llevarlo a no más del
15 por ciento para el año 2019.

Lo que estamos haciendo, lo
estamos haciendo con todo el corazón, haciendo todo el esfuerzo en materia
presupuestal, pero todavía no se siente.

Yo hacía esta comparación: me imagino
cuando los egipcios empezaron a construir las pirámides:
colocaban las primeras hileras de piedras en el desierto
y no se veían pirámides, se veía
desierto. Pero persistieron y fueron subiendo hileras
de piedra, hasta que ya descollaban las pirámides
en el desierto. Eso hay que hacer en la lucha contra
la pobreza.

Al principio los esfuerzos
no se sienten. La pobreza de Hatillo de Loba no deja
ver el programa Familias
en Acción, no deja ver el programa de Bienestar
Familiar, no deja ver programa del Sena. Pero si persistimos,
llegará un momento en que ya esos programas
empiecen a verse, a descollar, a mostrar un efecto
de combate eficaz a la pobreza.

Me parece bien importante lo
que les habrá de
decir la Directora de Planeación sobre el programa
que hay para llegarles con todos los instrumentos de
erradicación de pobreza a millón y medio
de familias colombianas. Llegarles con Familias en
Acción, con vivienda, con plena cobertura en
régimen subsidiado de salud, plena cobertura
en educación, con Bienestar Familiar, con el
Sena, con los subsidios de ancianos y con microcréditos.

La verdad es que a mí me entusiasma mucho el
programa Familias en Acción. Cuando el Gobierno
empezó, comenzamos con 200 mil. Lo había
concebido la administración del presidente Pastrana
como un programa experimental que se financiaría
con un crédito del BID, transitorio. Nosotros
lo convertimos permanente y lo pasamos de 200 mil familias
a 600 mil y este año vamos para millón
y medio de Familias en Acción.

Rita (Combarías, coordinadora nacional del
programa Familias en Acción), vamos a lograr
100 mil Familias en Acción en Bogotá. ¿Quiénes
de las aquí presentes son de Bogotá.
Bueno, cuenten con eso: 100 mil Familias en Acción
en Bogotá. ¿Cuándo debemos hacer
el primer pago en Bogotá? Abrir proceso de inscripciones,
empezar a pagar en junio. Rita, no nos podemos demorar
un día.

DESEMPLEO Y SALARIO MÍNIMO

El tema del desempleo, que
tanto afecta a la mujer colombiana. Lo voy a tratar
con toda sinceridad en
todos los foros. Déjenme expresarles, desde
el corazón, algunas cosas que pienso del tema.

Uno de los colombianos más importantes de toda
la historia, por su preparación y su compromiso
social, era el doctor Juan Luis Londoño, nuestro
ministro de Protección que murió en un
accidente aéreo. Que murió en febrero
de 2003 en un accidente aéreo.

No era bueno, era excelencia.
Porque tenía
toda la preparación y todo el compromiso. Tenía
toda la preparación y toda la alegría. ¿Sabe
qué necesita uno en el sector público?
amar a Colombia y estar presto, solícito.

Le decía hace poco a unos contertulios, entre
quienes estaba la doctora Alicia Arango: sí,
líderes preparados se consiguen y todo el mundo
tiene que ser honesto. Pero lo que no podemos tener
es gente negativa. A todo lo que uno dice, dicen: Ah,
no se puede. Ah, no se puede.

En los programas de Colombia
uno necesita líderes
con disposición. Cuando leo los autores de liderazgo,
por ejemplo una profesora mía de liderazgo dice:
tres características de liderazgo: preparación
diaria, honestidad y mucha claridad en lo que se va
a hacer.

Y yo sumaría una cuarta, bien importante: disposición.
Pero esa gente con pereza, a que le tienen que sacudir
las cobijas los domingos, que entran al Estado y tienen
que sacar todos los puentes, en un país con
esta pobreza. Que uno les dice cualquier solución
y dicen: Ah, no se puede. Ah, no se puede.

No. El país no va a ninguna parte con negativistas.
Eso se necesita hacer las cosas con amor, con diligencia,
solícitamente. Ese es un requisito colombiano
para salir adelante. Si esto lo hacemos con pereza,
con moridera, a ninguna parte llegamos. Eso lo requiere
el país.

Juan Luis Londoño era un ejemplo de eso, de
esa disposición. El día que se murió me
llamó a las siete de la mañana y me dijo: “Acabo
de participar aquí en el Día de Bogotá sin
Carro”. Y me dijo: “Me voy para Popayán
a empezar un recorrido por todo el país para
comprometer sectores empresariales en la generación
de empleo”.

A Juan Luis Londoño no había que empujarlo,
había era que atajarlo. Cuando nos dan esa noticia,
bendito sea mi Dios, del accidente aéreo, justo
en el vuelo a Popayán.

Ese es el tipo de líder que necesita Colombia,
con toda la honestidad, con toda la preparación,
pero con todas las ganas de hacer las cosas, sin moridera,
sin pesimismo, sin sentirse víctima, con liderazgo,
a la iniciativa.

¿Saben qué me dijo? En ese gabinete
estaba la doctora Marta Lucía y lo recuerda
muy bien, era ella Ministra de Defensa. Y muchas de
las aquí presentes. Carolina estaba de Directora
de Presupuesto; Martha Lucía Vásquez,
consejera de la Mujer desde entonces; Alicia Arango,
secretaria privada de la Presidencia.

Nos dijo en un Consejo de Ministros: “Cuidado
que el desempleo va para el 26 por ciento”. Cuando
empezaba el Gobierno.

Las cifras oficiales eran de
16 – 18. Se ha
bajado al 11 – 12. Deberíamos estar ya
en el 10 o menos. ¿Qué pasó? Al
principio de Gobierno vimos una reducción muy
importante del desempleo, pero se ha estancado. Ese
es un problema.

Y tenemos alguna preocupación. Porque por un
lado el Dane nos dice que se estancó la reducción
del desempleo, pero por otro lado nos dice el Dane
que cambió la encuesta. Y que lo que pasa es
que la encuesta anterior ocultaba desempleo.

Y además yo miro las cifras de seguridad social
y no son malas: el año pasado 550 mil trabajadores
colombianos fueron afiliados a la seguridad social.
La seguridad social estaba estancada y recuperó dinamismo.
Un país que en un año afilia a 550 mil
trabajadores a la Seguridad Social, es un país
que debería estar creando empleo.

Y angustiado por este tema
de las encuestas de desempleo, estuve muy atento
a la consignación de cesantías
en febrero. La consignación de cesantías
en febrero fue de un billón 700 mil millones
de pesos. Casi 14 por ciento más que el año
pasado. Entonces esa es una buena cifra: que las cesantías
de un año a otro hayan crecido un 14 por ciento,
cuando la inflación fue del 4.4 – 4.5.
Pero la preocupación por el desempleo es muy
grande.

Entonces a mí me dicen: Presidente, para poder
generar empleo se requiere educación. Y me traen
unas cifras que me muestran que los mejores niveles
de remuneración los vienen obteniendo las personas
que han logrado educarse. Que la situación más
deprimida, de creciente deterioro, es en los sectores
poblacionales con mínima o nula educación.

Estamos haciendo ese esfuerzo
de la Revolución
Educativa. Estamos haciendo el esfuerzo del Sena, del
Icetex. El Icetex pasa en el Gobierno nuestro, arranca
en 500 mil millones que les prestaban a 60 mil estudiantes,
pasa a 130 mil, casi un billón, y va para dos
billones y medio de créditos, plata, para 350
mil usuarios de crédito.

El Sena empieza con un millón de estudiantes
y el año pasado llega a cuatro millones. Empieza
con 36 mil cupos de técnicos y tecnólogos
y debe terminar el Gobierno con 250 mil. Pero lo más
importante es que es buscando que eso se ajuste a los
requerimientos de la economía.

Hemos introducido lo de la
educación por ciclos:
que en algún momento todos los bachilleres de
Colombia salgan con alguna preparación laboral,
para que al terminar el bachillerato estén listos
para entrar a la universidad o a una tecnología
o para trabajar. Que el tecnólogo, el técnico,
pueda después ingresar a una universidad, completar
los créditos y graduarse. Se está haciendo
un gran esfuerzo en el tema educativo.

Entonces también me dicen: Presidente, es que
se necesita mercados para la producción colombiana.
Ahí estamos en la consecución de mercados.
Que se necesita que los colombianos tengan donde vender
sus productos. Ahí hicimos el acuerdo de la
Comunidad Andina con MERCOSUR, el acuerdo con Chile.
Con los Estados Unidos, aspiramos que el Congreso de
los Estados Unidos y el Congreso nuestro lo aprueben.
Ahora el acuerdo con la Unión Europea, con Canadá.

Pero eso toma tiempo. Negociar
cualquier acuerdo de esos es muy difícil. Yo confío que el
Gobierno en el que estamos ahora, le pueda mostrar
al país un gran resultado de desmonte de doble
tributación.

¿Qué es eso? Los ingleses dicen: yo
quiero invertir en Colombia (y dicen los alemanes y
dicen los franceses), pero si invertimos en Colombia
y en Colombia nos cobran impuestos, y en Alemania o
Francia o Inglaterra también. Entonces hay que
desmontar esa doble tributación: que por esas
inversiones no les cobren sino en un país. Vamos
a ver cómo lo hacemos intensamente en este Gobierno.
Cómo buscamos estimular esas inversiones, llegar
a más mercados.

Le dicen a uno: Bueno, pero
es que se necesita popularizar el crédito.

En el Gobierno anterior se
entregaron un millón
800 mil microcréditos. En el nuevo Gobierno
estamos con el esquema Banca de Oportunidades. Vamos
a ver si somos capaces de colocar 5 millones de créditos.
Pero abajo, a los sectores más necesitados,
más vulnerables, para que no tengan que depender
de la usura, del gota a gota, de ese pagadiario del
10 – 20 por ciento, 30 por ciento. Esto con el
esquema de Banca de Oportunidades.

Me dicen “bueno, Presidente, pero es que el
país no tiene infraestructura”. Es cierto,
uno ve las carreteritas colombianas y dice: ¿cómo
funciona el comercio exterior? Ahí estamos bregando
primero a superar todos los pleitos que había
en esas vías; segundo, a las nuevas concesiones,
a ver si el país se desembotella, se conecta
con la comunidad internacional.

Me dicen: “bueno, Presidente, pero el tema agrícola”.
Ahí estamos bregando a ver cómo este
país hace un gran esfuerzo en producir combustibles
de caña, combustibles de palma africana, combustibles
biológicos, que sean una alternativa al petróleo.

Todo para buscar el tema del
empleo y el tema de la superación de la pobreza.

Oigan lo que me han dicho,
y esto si no lo he aceptado, me dicen: “Presidente, es que si el Gobierno
sigue subiendo el salario mínimo, como lo ha
subido, no va a haber empleo”.

Yo no puedo aceptar esa fórmula. ¿Cómo
les digo yo a los colombianos bien pobres que no subimos
el salario mínimo algo por encima de inflación?
Llevamos cinco años subiéndolo por encima
de inflación.

Entonces se me acercan algunos
y me dicen: “Mire,
Presidente, un alto porcentaje de los colombianos tiene
ingreso por debajo del salario mínimo”.
Eso es verdad. Me dicen: “Si sigue subiendo el
salario mínimo así, nadie va a colocar
gente, y menos gente joven”.

¿Ustedes creen que puede el Gobierno pretender
resolver el problema del empleo deprimiendo el salario
mínimo? Yo no creo. Por eso quiero hablarles
a los colombianos con todo el sentimiento sobre esto.

Yo creo que el país tiene hoy una normatividad
laboral equilibrada. Hace poco me decían: “¿Y
por qué no busca un salario mínimo menor
para jóvenes?”. Yo no creo. ¿Porque
qué hicimos? En la reforma laboral de 2002 se
introdujeron unas normas para permitir que no se paguen
las cargas parafiscales cuando sean vinculados jóvenes
menores de 25 años.

Pensaría uno que ese es un estímulo.
Pero a una juventud que quiere ilusión y esperanza
en Colombia, no creo que le podamos afectar el salario
mínimo.

Otra cosa es que puedan trabajar
por días y
por horas. La legislación colombiana hoy lo
permite. Pero no afectarles el salario mínimo.

Otra fórmula que me han dado: “Presidente,
es que en Colombia es muy difícil generar empleo,
porque cuesta mucho lo que hay que pagarles a las cajas
de compensación, al Sena y a Bienestar Familiar”.

¿Ustedes creen que uno
puede desfinanciar esas entidades?

Han mejorado enormemente y
van a mejorar más
ahora. Ya les di las cifras del Sena, las de Bienestar
Familiar son impresionantes. Ahora va a tener un millón
300 mil niñitos menores de cinco años
en un programa alimenticio. Pero como decía
de las pirámides del desierto: eso todavía
no se nota en la pobreza colombiana. Pero es un gran
crecimiento.

¿Cómo desfinancia uno esas entidades?
Al contrario, lo que hemos venido haciendo es mejorarlas.
Ahora con una cosa que se llama declaración única.

Antes los empresarios tenían que hacer mínimo
cuatro declaraciones: una para pagarles al Sena, a
Bienestar y a las cajas; otra para pagar régimen
contributivo de salud; la tercera para pagar pensiones,
y la cuarta para pagar riesgos profesionales, accidente
de trabajo, enfermedad profesional. Ahora la obligación
es que hagan una sola.

Menos trámite y menos evasión. Eso va
a fortalecer mucho, y ya está fortaleciendo
a Bienestar, a las Cajas de Compensación y al
Sena.

Yo quiero hablarles descarnadamente
a mis compatriotas. Me han dicho que la solución
para generar empleo es quitarles a los empresarios
esa carga. Yo no me
atrevo. Desfinanciamos esas entidades.

Me han dicho: “Presidente, usted no las tiene
que acabar, que las sostenga el presupuesto nacional”.
Me da miedo que el primer año las sostengan
bien, el segundo regular y el tercero las abandonen.

Unas entidades en pleno proceso
de fortalecimiento, y que las vayamos a marchitar.
El Sena se lo quitamos
a la politiquería, como las clínicas
del Seguro Social.

Esa Clínica de Santa Marta, la Campo Serrano,
ayer la reabrimos. ¿Manejada por quién?
Ya no por la politiquería ni por los excesos
sindicales del Seguro Social. Administrada por la Fundación
Cardiovascular de Bucaramanga: excelencia.

Yo llegué ayer a la Clínica de Cartagena,
a la del Seguro Social, asustado. Me entraron por la
parte de atrás y vi una reunión de enfermeras,
y dije: Me va a regañar, Porque le quitamos
esto al Seguro Social. Y me arrimé a darles
la cara a ellas, pero siempre preocupado de que me
venía un regaño, que me van a regañar.
Y a mí siempre me da miedo el regaño
de mujeres.

Que me van a regañar. No. Las encontré amables,
contentas, me dieron las gracias y yo me asombré.
Me dijeron: “Presidente, esto ha cambiado para
bien”.

Se la quitamos al Seguro Social
y le entregamos ese manejo a una comunidad religiosa
de los hermanos de
San Juan de Dios, y me dijeron: “Vamos excelente”.

Unas relaciones laborales,
no manejadas allí por
la politiquería, no manejadas por excesos sindicales,
sino cristianamente, fraternamente. Da gusto eso.

Y enseguida visité pacientes que estaban en
consulta, que estaban en registro, que estaban en habitaciones,
todo el mundo contento. La misma apariencia de la clínica:
allá daba penar ir, por ver esa clínica
destartalada. Hoy es una clínica que da gusto.

El Sena se lo hemos quitado
a la politiquería,
una gran revolución. Lo podemos marchitar, yo
no creo. Se ha convertido en el primer instituto de
capacitación vocacional de América latina.
No lo tiene un país latinoamericano. ¿Cómo
lo marchitamos?

Por eso cuando me dicen a mí que la solución
es, para el empleo, quitar las contribuciones al Sena,
a Bienestar Familiar y a las Cajas de Compensación,
yo digo: no creo en eso.

Pero el Gobierno no es terco,
miren lo que hicimos. Dijimos: No quitemos esas contribuciones,
pero démosle
estímulos a la inversión. Y está empezando
a regir ahora una Reforma Tributaria, sin antecedentes
en Colombia para estimular la inversión.

Una empresa nueva que se constituya
en Colombia, puede deducir el 40 por ciento de su
inversión. Cualquier
inversión que se haga en Colombia hoy, deduce
el 40 por ciento.

Voy a dejar esto para que ustedes
lo procesen. Yo no soy economista, pero en la discusión con
los economistas, en lo que me he mantenido toda la
vida, he llegado a esta conclusión: Colombia
no puede ser un país que pretenda generar empleo
con salarios de miseria. Colombia no puede ser un país
que pretenda exportar a los mercados que estamos consiguiendo,
productos con salarios de miseria.

¿Para qué eso? Es preferible tener a
la gente estudiando o viendo televisión, que
tenerla ocupada con salarios de miseria.

Colombia no puede pretender
que va a competir en el mundo con mano de obra barata.
Antes de ayer allá esa
experiencia del Sena de Medellín, de la Caja
de Compensación Comfama, me entraron a un salón
de confeccionistas y les dije: Prepárense a
agregar valor, a hacer bordado, a introducir moda.
No vamos a competir en confección con salarios
de miseria. Tenemos que competir es con valor agregado.

Eso hay que dejarlo muy claramente
definido en nuestra política de empleo. Esto
no es con salario de miseria, ni tampoco haciendo
carreteras a pico y pala,
ni tampoco nombrando ascensoristas.

En la época moderna el país que no quiera
competir con salarios de miseria, tiene que tener empleos
de productividad. Por la relación: más
productividad mejor ingreso.

Y eso necesita muchas cosas:
necesita inversión,
necesita infraestructura, educación, pero fundamentalmente
necesita inversión.

Entonces nosotros queremos
empleos de buena calidad con afiliación a la seguridad social, no empleos
de miseria, empleo de salario digno, en un país
que no marchite al Sena, ni a las Cajas de Compensación,
ni a Bienestar Familiar.

Por eso en lugar de buscar
generar empleo a través
de decirles a los empleadores: ustedes para generen
empleo no le paguen más al Sena, no le paguen
más a las cajas, no le paguen más a Bienestar
Familiar, lo que hemos hecho es: páguenle a
esas instituciones pero aquí les damos unos
estímulos a la inversión. Es lo que hemos
hecho. Yo creo que el Congreso sabiamente acaba de
aprobar eso.

Hace pocos dos días le hacía esta cuenta
a Empresas Públicas de Medellín. Están
haciendo una hidroeléctrica que les vale 2 billones
de pesos. El Estado colombiano les da una deducción
del 40 por ciento. Y esto es válido en la gran
empresa y en la pequeña.

¿Cuánto es el 40 de dos billones? 800
mil millones. Si Empresas Públicas de Medellín
se gana en un año 500 mil millones, tiene derecho
a deducir de esa inversión 2 billones, 800 mil
millones.

¿Quién es la matemática aquí?
A ver doña Carolina, coja papel y lápiz:
inversión 2 billones, Porce III, deducción
tributaria 40 por ciento: 800 mil millones; renta gravable –esto
es ejemplificativamente– 2007: 500 mil millones.
Si tiene derecho a deducir 800 mil (el 40 por ciento
de la inversión) quiere decir que absorbe los
500 mil y le quedan sobrando 300 mil. Si diera 500
mil este año, no paga impuestos. ¡Qué más
estímulo!

Pero le quedaron 300 mil, o
sea que –vamos a
ver el ahorro- este año cuánto es el
32 por ciento de 500 mil? ¿Cuánto impuesto
pagaría con 500 mil de utilidad? Son 5 por dos
10, 5 por 3 quince y una 16, son 160 mil millones.
En el 2007 se estaría ahorrando, la Nación
le estaría regalando, 160 mil millones.

Supongamos que en el 2008 repitió la utilidad,
se ganó 500 mil millones, deduce 300, ya no
va a pagar impuestos sino sobre 200. Y en esos 300,
al 32 por ciento de tasa de renta, 3 por 2 seis, 3
por 3 nueve, otros 96 mil, más 160 mil, ahí lleva
252 mil millones que le regala el Estado para una inversión
de 2 billones. Eso es lo que hemos hecho.

Pongamos una pequeña planta de helado en Suba.
Lo mismo. Entonces el Gobierno ha dicho: nosotros estimulamos
la inversión porque el país necesita
inversión para empleos de productividad, que
es el camino para que los colombianos tengan buenos
ingresos. Eso lo estimulamos. Lo que no podemos es
decir que nos vamos a dejar seducir de la tesis de
estimular el empleo vía marchitar cajas de compensación,
Bienestar o Sena.

Estamos haciendo unas reuniones en la Presidencia
con gente sabia en la materia, que nos indiquen camino
para el empleo. Vamos a seguir en eso.

Yo confío que todo lo que estamos haciendo
tenga que producir un buen resultado sobre el empleo.
Pero el Ministro de Minas, que es un hombre talentoso,
de muy buen criterio, me decía la semana pasada:
Presidente, no se desespere, es que el país
apenas dos años de inversión alta. Hay
que persistir en el camino, las consecuencias positivas
llegarán en algún momento.

Vamos a persistir, con toda
la devoción por
Colombia, por todo el amor a Colombia, y donde nos
toque hacer correctivos, lo hacemos, a ver si logramos
darle a Colombia más empleo, mejor empleo, con
más afiliación a la seguridad social
y reducción de la pobreza. A ver si este país
tiene bienestar.

Las saludo a todas muy cariñosamente. Yo he
tenido varias experiencias. Cuando yo empecé a
trabajar en el sector público mi jefe era una
mujer, extraordinaria. La recuerdo, con todo cariño,
templada y afectuosa, exigente y pedagoga.

Llegué a la Aeronáutica Civil, adjudiqué obras
tan importantes como el aeropuerto de Medellín,
puente aéreo de Bogotá, edificio de Barranquilla,
todo. Junta de adjudicaciones, presidida por una mujer,
ni un solo reclamo. Todo manejado honorablemente.

Leyes muy difíciles en el Congreso de la República.
Mis asesoras, mujeres. La Gobernación de Antioquia,
los temas más difíciles, manejados por
mujeres. Yo allá no hacía Consejos Comunitarios
los sábados, ni había televisión,
los hacía sábado y domingo y sin televisión.

Entonces salíamos a las 7 de la mañana
los sábados y a las 7 de la mañana los
domingos, y las primeras que llegaban firmes, para
esos consejos comunitarios, eran las mujeres. Admirable,
todo muy bien manejado por ellas.

En la Presidencia de la República, una compañía
formidable de mujeres, realizadoras, comprometidas.
Además las mujeres son amor. Amor que hay que
irradiarlo a todos los eventos de la vida. Las cosas
difíciles solamente se logran cuando hay amor.
Los problemas de esta Patria solamente los resolvemos
si hay amor por esta Patria.

Que en este Día Internacional de la Mujer sea
el día que nos inspire más compromiso
por Colombia, más amor a Colombia. Muchas felicitaciones
a todas ustedes, mis compatriotas.

Muchas gracias.

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