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BIENVENIDA A LA PRESIDENTA DE PANAMÁ,
MIREYA MOSCOSO
Diciembre 18 de 2002 (Bogotá, Cundinamarca)

En 1826, Simón Bolívar intentó reunir el
Consejo de delegados de toda la América, al que llamó Anfictiónico,
rememorando la asamblea de plenipotenciarios de las ciudades que
integraban la antigua Grecia. Con la lucidez propia del genio de
América, nuestro Libertador propuso como sede emblemática,
en palabras suyas, el “Centro del Universo”: el Istmo
de Panamá.

Entonces dijo:


El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de
sus poderes, se fijará en la historia diplomática
de América una época inmortal. Cuando, después
de 100 siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho
público y recuerde los pactos que consolidaron su destino,
registrarán con respeto los protocolos del Istmo. ¿Qué será entonces
del Istmo de Corinto, comparado con el de Panamá?”,
agregó el Libertador.

Los países fundados por Bolívar tenemos hoy, ese
gran sueño por realizar. Siguiendo nuestros propios caminos,
nos espera un horizonte de integración. Si Europa lo ha
logrado, nosotros tenemos más propicias condiciones y
más poderosas razones para hacerlo. Sólo integrándonos
llegaremos a ser grandes ante el mundo.

Señora Presidenta Moscoso: su visita es ocasión
para reafirmar nuestra irrevocable voluntad de integración.
Nuestros pueblos, hermanos gemelos, proceden de un tronco común
que nos liga en destino único. Nuestros gobiernos no pueden
sino traducir en decisiones esa fusión inexorable de fraternidad.

Aboquemos, entonces, cada tema de la agenda con ese espíritu
constructivo de integración.

Nuestras economías son complementarias. El terrorismo
y sus fuentes de financiación, el tráfico de drogas,
de armas y el lavado de activos, son nuestro enemigo común.
La exuberante frontera de selva tropical que nos une, constituye
patrimonio de la humanidad y merece ser tratada como santuario
de la biodiversidad y fábrica universal de la biomasa.

Ambos países, son víctimas de la confabulación
del crimen organizado. Los campesinos colombianos que huyen de
sus verdugos, buscan refugio con sus hermanos de Puerto Obaldía,
Jaqué y Centro Darién.

El secuestro, vergüenza de la humanidad y estigma nuestro,
martiriza a nacionales colombianos y pretende hacer sus intrusiones
en Panamá.

Necesitamos una política de mayor entendimiento e intercambio
entre los pueblos, mayores niveles y más ricas formas
de cooperación entre los Estados, más creativos
acuerdos entre los Gobiernos.

Antes que medidas unilaterales, debemos
propender una mayor presencia estatal conjunta en las zonas de
frontera, persecución mancomunada
contra el crimen, intercambio permanente de información
e inteligencia y formalización de todo el comercio fronterizo.

Agradezco, señora Presidenta los desvelos de su Gobierno
para contribuir a la seguridad de Colombia, porque sino se recupera
la seguridad de Colombia, nuestros criminales seguirán
haciendo daño en Panamá. Recientemente, pudimos
capturar traficantes de armas, gracias a la decisión de
su Gobierno.

Nuestra capacidad instalada en la generación de energía
eléctrica, quiere conectarse con el Plan Panamá – Puebla.
Aspiramos poder participar de ese gran acuerdo que va a llevar
a integrar a las Américas.

Aspiramos que en los próximos días se tome una decisión
en Colombia, con el visto bueno de su Gobierno y de los hermanos
centroamericanos, todos, sobre la posibilidad de que Colombia empiece
a trabajar el cable submarino, solución ambientalmente óptima,
que podría ser una vía adecuada para la necesaria
interconexión eléctrica.

Nuestra separación física, apenas remediada hasta
ahora por el transporte aéreo o con un rústico
transporte marítimo, deberá ser superada, pronto,
con el Sistema Expreso Marítimo –ampliamente estudiado
ya por ambas partes-.

Nada justifica que esa solución integradora de transporte
entre las Américas siga siendo postergada.

Señora Presidenta Mireya Moscoso: ¡Bienvenida a
Colombia, Patria Madre de todos los panameños! Colombia
la recibe con el abrazo fraterno que merece la líder de
un pueblo hermano, vecino, amigo y socio.

Que su presencia cristalice el sueño de amistad e integración
de nuestro fundador, el Libertador Simón Bolívar.
Y que esa integración nos permita ser, por fin, en muchos
campos, el Centro del Universo.

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