MENSAJE DE AÑO NUEVO

MENSAJE
DE AÑO NUEVO

Diciembre 31 de 2003 (Macizo colombiano – Cauca)

Compatriotas:

Es muy grato llegar esta mañana a este corazón hídrico
de la Patria, al Macizo colombiano. ¡Que bella la oportunidad
que me da la Providencia de pasar con ustedes este 31 de diciembre,
de visitar a la Fuerza Pública de la Nación que ha
venido para recuperarles la paz, para recuperarles las posibilidades
de trabajo!

¡Que grato estrechar la mano de Ustedes,
mis compatriotas caucanos del Macizo!

Esta tierra, tan bella y tan fértil, fábrica de
agua, fábrica de vida que alberga la laguna de la Magdalena,
donde nacen el río de la Patria, el Patía, el Caquetá y
un poquito más al norte el Cauca. Esta tierra de gentes
de trabajo, dotada pródigamente por la naturaleza se había
convertido en un imperio de terror, ausente el Estado por décadas,
de esta tierra se había apoderado el terrorismo y la droga.

El orden fue sustituido por el terrorismo,
la disciplina de cultivo, la laboriosidad de los campesinos fue
sustituida por la amapola. ¡Qué tristeza!,
pero ¡que alegría regresar hoy con el Batallón
de Alta Montaña Benjamín Herrera instalado, con la
fe de la gente revivida, con la esperanza de nuevo en cada uno
de sus habitantes, con el amor por las instituciones reconstruido,
con la adhesión al orden recuperada!

Desde esta tierra, en nombre de la Nación entera, quiero
agradecer el sacrificio de los integrantes de la Fuerza Pública
de la Patria. Ya empiezan a recuperar el orden en este Macizo y
en muchas regiones de Colombia, el sacrificio que ha llevado a
tantos soldados y policías a sufrir mutilación por
las minas quiebrapatas de los terroristas.

Por estos días hemos visto una Nación más
alegre. Millones de colombianos volcados a las carreteras, buscando
el sur o el Pacífico o el Caribe. El padre de familia mostrándoles
a sus hijitos los paisajes de la Patria desde un bus o desde un
vehículo familiar. La señora del humilde restaurante
de carretera haciendo un mejor diciembre, los trabajadores de los
hoteles encontrando mejores fuentes de empleo, los artesanos de
la Patria vendiendo sus artesanías en las carreteras, muchos
colombianos reencontrándose con un diciembre feliz.

Pero eso ocurre porque a la vera del camino,
debajo de un sol calcinante, expuestos a todos los rigores de
la naturaleza y todos
riesgos de su oficio, están con patriotismo y abnegación
y devoción por las instituciones los soldados y policías
de la Patria.

Una Nación que ve esperanzas de felicidad le dice hoy a
los soldados y policías de la Patria: muchas gracias, pero
también tengo que decirles que el sacrificio empieza, que
tenemos que persistir y profundizar esta tarea, que el propósito
es recuperar la Patria para el orden, para la justicia social,
para el trabajo honrado, para la convivencia, que nuestra voluntad
tiene que ser inflexible para derrotar el terrorismo. Encontramos
30 mil terroristas, todos los terroristas que sacudieron a España
no pasaron de 100, los terroristas que sacudieron a Irlanda no
pasaban de 100, aquí encontramos 30 mil.

Soldados y policías de la Patria: hay que derrotarlos para
que este campesinado vuelva a ser feliz, para que se imponga de
nuevo la laboriosidad honrada de nuestros compatriotas, para que
esta nueva generación pueda vivir en Colombia plena de felicidad.

Quiero desear a todos mis compatriotas
un próspero año
2004, que trabajemos intensamente para que la Nación derrote
el terrorismo para que tengamos unas instituciones transparentes
sin corrupción, dignas de la confianza de toda la ciudadanía,
para que se fortalezca la economía con generación
de empleo digno y bien remunerado, para que construyamos una Nación
solidaria, cristiana en los hechos, con equidad social.

Soldados y policías de la Patria: ustedes han hecho el
mayor sacrificio y tienen la mayor responsabilidad. Este Macizo
colombiano vuelve a abrir hoy las posibilidades de producción
y de cuidado de la ecología y de tranquilidad de los moradores
gracias a la presencia de ustedes. Que mi generación entregue
todo lo que tenga que entregar para que los niños, las nuevas
generaciones de colombianos puedan vivir plenos de felicidad en
esta gran Patria.

Amemos a Colombia, vale la pena. Desde
este gran Macizo de la Nación, desde esta fábrica
de vida y de agua, entre los campesinos, los soldados y los policías,
con la grata compañía de las autoridades del Cauca,
de los congresistas de esta tierra, de las juntas de acción
comunal, un afectuoso saludo de año nuevo a todos ustedes
queridos compatriotas.

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