BIENVENIDA AL PRESIDENTE DE HONDURAS RICARDO MADURO, A COLOMBIA

BIENVENIDA
AL PRESIDENTE DE HONDURAS RICARDO MADURO, A COLOMBIA

Noviembre 12 de 2003 (Bogotá –
Cundinamarca)

Señor Presidente:

Bienvenido a Colombia. Lo recibimos con
afecto por su pueblo. Lo recibimos con gratitud por lo que han
sido las relaciones entre
Honduras y Colombia. Y lo recibimos con personal admiración
y aprecio. En usted hemos encontrado permanentemente un amigo.

Quiero decir por su conducto al pueblo
de Honduras, que en Colombia se siente hermandad con esa Nación. Gratitud. En Colombia
se aprecia la firmeza hondureña. Con claridad se procedió en
el Tratado Ramírez López a la delimitación
marítima. Ningún obstáculo impidió que
la claridad se reflejara en ese Tratado.

Tenemos que trabajar en la complementación de nuestras
economías. Hoy lo que hay que hacer es de forma, porque
la voluntad política está dada.

Tenemos que trabajar para resolver definitivamente
el problema del café. Nos acompaña en esta ceremonia el Presidente
del Gremio en Colombia. Aquí, en esta Patria colombiana,
como en su Patria hondureña, miles de familias campesinas
viven del grano.

Estamos trabajando para aumentar la producción de café orgánico,
la producción de cafés especiales, y para encontrar
nuevos conductos de mercadeo, a fin de llegarle directamente al
público con un café de mayor valor agregado.

Usted, los presidentes de las naciones productoras, el Presidente
Lula y yo, como Presidente de Colombia, estamos a la espera de
la cita que habremos de tener con los representantes de las principales
comercializadoras del grano en el mundo, para buscar opciones para
nuestros campesinos.

Que el marco de esta reunión sirva para pedirle una vez
más al Gobierno de los Estados Unidos su ingreso a la Organización
Mundial de Café.

El café es un obstáculo a la droga. Esa sola circunstancia
debe considerarla los Estados Unidos para, primero, ingresar a
la Organización Mundial de Café, y en segundo lugar,
ayudarnos con estándares de calidad, que hacen parte de
la visión moderna del mercadeo, a fin de que estos cafés
nuestros sean debidamente apreciados por los consumidores norteamericanos.

El café es un obstáculo a la droga. Necesitamos
que los Estados Unidos nos ayude y la primera señal clara
es su participación en la Organización Mundial del
Café.

Señor Presidente: con usted coincidimos en la necesidad
de derrotar el narcotráfico. Usted encuentra un país
hoy resuelto a derrotar la droga. Aquí no hay vacilación,
aquí lo que hay es toda la decisión. Y nosotros hemos
encontrado en usted, el Jefe de un Estado resuelto a acabar la
droga, que ha comprendido la dimensión de su amenaza para
nuestras democracias.

Hemos encontrado en usted toda la solidaridad
para nuestra lucha contra el terrorismo. Los atentados terroristas
que ha sufrido
Colombia, inmediatamente han tenido la expresión de su solidaridad.
Jamás dejaremos de agradecer la manera diligente y solícita
como los presidentes centroamericanos, con usted, acudieron a Panamá y
después a la OEA, a darnos toda la solidaridad.

Esta Patria es un hervidero de ampliación democrática,
pero también una señal de firmeza contra el terrorismo.
Aquí no nos importa ganar o perder elecciones, aquí lo
que nos importa es que gane la democracia y que derrotemos el terrorismo.

Quiero decirle que la victoria por la cual
yo trabajo, es la victoria de la lucha contra el terrorismo,
es la victoria de la lucha contra
la corrupción y es la victoria de la lucha por la reactivación
de la economía y por la equidad social. Con esas tres victorias,
que todas las otras elecciones se pierdan, que quedará bien
la democracia colombiana. Y usted ha comprendido, perfectamente,
para dónde vamos y qué necesitamos hacer.

Quiero hacer llegar desde esta tribuna
un saludo especial al pueblo de Nicaragua. Hace dos semanas tuve
la oportunidad de reunirme
en Cartagena con el presidente Enrique Bolaños. Una reunión
cordial y fraterna.

Me parece que el entendimiento entre nuestros
pueblos tiene que tener el aporte de nuestras oportunas y sinceras
declaraciones.
Ningún evento más oportuno que esta reunión
en Bogotá de los presidentes de Honduras y de Colombia,
para hacer llegar nuestra voz de solidaridad, de afecto, de fraternidad,
al Gobierno y al pueblo de Nicaragua.

Los procesos de la historia, los procesos
de las leyes, los procesos de las Cortes, son una cosa, y otra,
permanente para siempre, que
tenemos que profundizar, es el proceso inextinguible, inacabable,
de la profundización de la fraternidad de nuestros pueblos.
Hacemos llegar ese llamado.

Señor Presidente, siéntase en casa, goce esta ciudad
de Bogotá, histórica y moderna, anclada en el pasado,
ejemplar en el presente, y preparándose para ser modelo
en el futuro.

Nos agrada mucho su visita, nos agrada
mucho que la Primera Dama de Honduras esté hoy con nosotros aquí, en Bogotá.
Cuando vaya a regresar a su país, dígale a sus compatriotas
que aquí se siente afecto por el gran pueblo de Honduras.

Bienvenido, señor Presidente.

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