LANZAMIENTO DEL PROGRAMA “AGRO: INGRESO SEGURO”

Compatriotas:

Primero, quiero
felicitar al Ministro (de Agricultura, Andrés Felipe Arias), al Congreso y al sector
agropecuario, por haber logrado esta gran concertación.
Yo creo que es una noticia muy buena para el país.

El Ministro ha hecho
una exposición muy didáctica,
pienso que hay que repetirla en todo el país.
Alguien decía que solamente cuando uno está cansado
de repetir, empiezan a escucharlo. Y estimularla, Ministro,
con el ejemplo.

En febrero o marzo,
qué sé yo, cuando
ya haya algunos hechos, difundir muy bien esos hechos
que se vayan dando: que unos créditos con este
subsidio, que el 15 por ciento a este proyecto de asistencia
técnica pero con certificado de calidad, que este
ICR (Incentivo de Capitalización Rural), que estos
pequeños campesinos a quienes hay que atender
mínimo con el 40 por ciento de los recursos, que
en buena hora lo dice la ley.

Nada mejor para
un gran proyecto que ir cumpliendo metas parciales.
Pienso que la mejor pedagogía va a
ser difundir muy bien cada meta parcial, para que eso
vaya animando a todos los compatriotas en este proceso
de recuperación del campo colombiano.

Quiero agradecerles
a todos los que trabajaron en el TLC. A los ministros,
que les falta un trabajo todavía
muy grande en los dos Congresos, en nuestra Corte Constitucional,
en la implementación. A Hernando José (Gómez),
quien ha sido el director del Equipo de Negociación.

Y en medio de las
discusiones del TLC, surgió esta
idea, que yo creo que va a ser un esfuerzo bien importante
para el país. Y en buena hora, porque la Ley todavía
no ha completado su proceso de aprobación en el
Congreso. Pero estamos seguros que, de manera diligente,
en las sesiones de marzo o antes, porque tendré que
convenir con los directivos del Congreso y los ministros
una citación a ésta para algunos temas.

Por ejemplo, no
tendría presentación que
en enero el Congreso de Estados Unidos esté estudiando
el TLC y nosotros no. Nosotros afanados por tener el
TLC y el Congreso de Estados Unidos trabajando y algunos
bregando allá que no se apruebe, y nosotros aquí en
vacaciones. Entonces vamos a tener que hacer ese esfuercito,
y la verdad es que allí podríamos también
incluir en esa convocatoria la Ley ‘Agro: Ingreso
Seguro’, para redondear su aprobación.

Pero quiero agradecer
al Ministro, a mis compañeros
de gobierno, todos, y al Congreso, la buena visión
de haberle anticipado un año a la Ley ‘Agro:
Ingreso Seguro’, incluyendo todos sus instrumentos,
en la Ley de Presupuesto de 2007.

2007 será el año para estrenar ‘Agro
Ingreso Seguro’, porque no obstante que faltan
unos debates para aprobar la Ley, el presupuesto nacional
de 2007 incluye sus instrumentos. E incluye 400 mil millones
para una ley que deberá tener mínimo, en
dinero constante, a partir del 2008, incluido el 2008,
500 mil millones. O sea que 2007 será un año
experimental muy importante.

Yo creo que la explicación del Ministro ha sido
prolija, tendremos oportunidad de escucharla en muchos
sitios del país.

Yo veo con entusiasmo
el futuro agrícola colombiano,
la combinación de varios elementos. El apego de
los colombianos a la tierra se ha reeditado ahora que
la seguridad empieza a dar sus frutos. Yo creo que tuvimos
nubarrones. Esa incursión expropiatoria del narcotráfico
hizo mucho daño y nos empezó a cambiar
una economía agropecuaria productiva por una economía
agropecuaria especulativa, de concentración. Afortunadamente
hay toda la decisión de la extinción de
dominio.

Yo creo que el tema
de orden público, en la medida
que lo vayamos superando, y allí donde se ha venido
superando ha demostrado cómo los colombianos quieren
la tierra, y la quieren para producir.

Cuando a mí me dicen: ‘hombre, es que en
el Sur de Bolívar una hectárea valía
200 mil pesos y hoy vale dos millones, está muy
cara’.

Y digo yo: ‘¿por qué está cara? ¿Han
entrado narcotraficantes?’.

‘No, antes allá están combatiendo
la droga’.

‘¿Entonces por qué está cara?’.

‘Pues, porque como está trabajando la Fuerza
Pública y hay unos proyectos de palma y la gente
se entusiasmó a sembrar de nuevo, eso se ha encarecido’.

Y digo: ‘pero, qué bueno, qué bueno’.

Eso demuestra que
aquí hay una gran vocación
por el campo, y yo creo que la seguridad, más
estos instrumentos, producen un efecto combinado muy
interesante.

Y lo otro que está pasando, ya lo decía
el Ministro, es: se ha resucitado la esperanza para una
serie de productos del campo. Hace cuatro años
era muy difícil pensar en que Colombia podía
sembrar una hectárea más de caña.
No se le veía futuro.

La verdad hoy es
que, con la transformación ya
de un hectariaje importante de producción de azúcar
a producción de etanol, con los nuevos proyectos
que hay en el Valle del Cauca, con lo que está pasando
en otros países que tenían sus mercados
muy cerrados a la importación de azúcar,
y que en alguna forma van a tener que abrir, aumentar
las cuotas a sus proveedores, porque en esos países
se está reorientando la caña o las otras
fuentes de azúcar hacia la producción de
etanol, yo creo que son productos que empiezan a pasar
de la desesperanza a una gran esperanza.

Hace pocos días nos enteramos –para mí fue
una grata sorpresa–, que el maíz que estaba
a 120 dólares en el mercado internacional se subió a
180, porque hay una gran reorientación del maíz
hacia el etanol. Hay que pensar, pues, hoy en una agricultura
para la producción de energía.

Y ha ocurrido otra
cosa buena: es el aumento del consumo de alimentos.
Cuando me reúno periódicamente
con Fenalco, con su Director, pues él me dice: ‘mire,
este año el comercio va a crecer un 15 por ciento
en unidades reales’.

Yo digo: ‘sí, pero’.

Enseguida me dice: ‘es que el país vendía
60 mil vehículos al año hace cuatro años,
y este año vende 200 mil’.

Yo le digo: ‘sí, pero’.

‘Es que el país tenía un mercado
de 60 mil motos hace cuatro años, y este año
es de 400 mil’.

Yo le digo: ‘sí, pero’.

Entonces él sigue contándome que se vendían
tantas neveras y este año tantas más.

A lo único que no le pongo el pero es cuando
me dice: ‘hay un crecimiento en el consumo de alimentos
del 7 por ciento’.

Eso sí es muy importante para ir midiendo las
tendencias sociales de la Nación. Porque cuando
aumenta la compra de vehículos pero no crece el
consumo de alimentos, se da razón a que se diga:
no se está haciendo nada para que el país
supere la pobreza. Y finalmente todos los esfuerzos de
crecimiento económico son esfuerzos de superación
de pobreza y esfuerzos de construcción de equidad.

Pero cuando ya vemos
un crecimiento del consumo de alimentos, sostenido
en varios semestres, del 5 – 7 por ciento,
ya nos entusiasma mucho.

Y eso no quiere
decir que los más pudientes le
estén echando una yuca más al sancocho
o un ñame más. Eso es consumo de los sectores
populares de la Nación, que es lo que nos trae
un gran aliciente.

Yo veo, pues, con entusiasmo el futuro del campo colombiano.
Hay que trabajar mucho.

Ayer me reunía con representantes del Caquetá,
del Guaviare, y me decían: ‘el Caquetá tiene
empresarismo, pero tiene empresarismo ganadero, lechero,
no tiene empresarismo agrícola. El Guaviare no
tiene empresarismo’.

Entonces no nos
basta con los instrumentos macroeconómicos
o con algunos instrumentos micro, sectoriales. Hay que
hacer un esfuerzo de trabajo en la base social de la
Nación muy grande.

Yo le decía ayer al Ministro: ‘tienes que
mirar con los secretarios de Agricultura de esos departamentos,
con las ONG’s, con los gremios, cómo se
organizan esas cooperativas de productores y cómo
las estimulamos y potenciamos’.

Qué bueno que rápidamente el país
empezara a ver sembrar palma africana en el Guaviare,
sin tumbar selva, que el Estatuto Forestal no lo permite,
pero en todo lo que es tierra de sabana. Qué bueno
avanzar en proyectos de silvopastoreo con madera. Qué bueno
empezar a ver que esa ganadería tan importante
del Caquetá, donde se producen 500 mil litros
de leche al día, se combine con silvopastoreo
y también se mezcle o haya unos lotes grandes,
unas extensiones importantes en palma africana. Allí hay
que hacer unos esfuerzos muy grandes.

Porque a estos instrumentos
les llegan los organizados. Pero hay un gran sector,
un gran universo de propietarios
del campo colombiano que no están organizados.
Todavía están asustados por la violencia,
todavía no saben para dónde van, y por
eso hay que llegar allí con los gremios, con las
secretarías de Agricultura, con el cooperativismo,
a organizarlos, a llevarlos de la mano, a orientarlos
y a entregarles estos instrumentos. Pienso que la agenda
del Congreso de la República le va a ayudar mucho
a la Nación.

Quiero darles las
gracias a los congresistas, y se las repetiré todos estos días, y creo que vale
la pena una alocución, para hacerle a la Nación
un resumen de la agenda legislativa, que es muy importante.

Miren: para el tema
agropecuario, allí hay unas
respuestas excepcionalmente positiva. Dejemos a un lado
la ley ‘Agro: Ingreso Seguro’, dejemos a
un lado la Ley de Tierras. ¿Cómo se llama,
senador Julio? Desarrollo Rural. Esa tiene dos instrumentos
muy importantes: tiene la creación de un impedimento
para que no haya prescripción adquisitiva de tierras,
de las cuales hayan salido desplazados. Es muy importante.
Y tiene otro elemento social muy importante: aquellas
tierras improductivas, que la Nación las pueda
comprar por el avalúo catastral. Yo creo que eso
ayuda muchísimo.

Dejemos a un lado
la Ley ‘Agro: Ingreso Seguro’,
el anticipo, que es la ley presupuestal de 2007 y esta
nueva ley, que me decía la Presidente del Senado
(Dilian Francisca Toro) que cree que se apruebe esta
tarde en el Senado. Sería muy bueno.

Miremos otros elementos
que quedan para el campo en la agenda que ya está próxima a aprobarse
y que confiamos que, en los primeros minutos del amanecer
de mañana, queden aprobadas las conciliaciones
que se requieren.

Por ejemplo: madera.
El país perdió la
dinámica de reforestación por una reforma
tributaria. Yo recuerdo que había unos departamentos
líderes en esa reforestación: Antioquia
y Valle del Cauca. Y se aprobó una reforma tributaria
hace un buen rato y ese día perdió el país
la dinámica de la reforestación.

Nosotros trajimos
unos elementos transitorios. ¿Qué es
lo bueno? Que ahora quedan en una ley de vigencia indefinida
todos esos instrumentos presentes.

Por ejemplo, la
exención tributaria a los ingresos
de los cultivos forestales. Por ejemplo, una deducción
hasta del 30 por ciento del valor de la inversión
a una compañía o una persona natural que
invierta en reforestación. Si alguien tiene un
almacén de motos exitoso, y de su renta líquida
gravable o de sus ingresos va e invierte en una reforestadora,
puede hacer una deducción.

Y esos dos elementos
tributarios, de gran importancia, se combinan con el
Estatuto Forestal, que le dio muchísima
tranquilidad a los reforestadores. Allí tenemos
que hacer un gran esfuerzo.

Chile genera exportaciones
de madera y derivados de 3 mil millones de dólares al año, nosotros
no. Allá tienen 2 millones 800 mil hectáreas
de bosque comercial. Nosotros, con mucho mayor potencial,
211 mil – 220 mil.

Por fortuna, hay
entusiasmo reforestador en el país
y están llegando capitales. Fui informado del
capital chileno, que está comprando en el norte
de Antioquia 40 mil hectáreas para reforestar.

Yo le he dicho al
Ministro: mucho mejor que las compren, es que hagan
acuerdos de contratos de participación
con los dueños de la tierra. Ya hay 9 mil hectáreas
sembradas del convenio de propietarios de tierras y el
fondo de capital de riesgo de Finagro, entre el Magdalena
y el Cesar. Y hay recursos todavía para sembrar
otras 1.700.

Y veo que hay un
hervorcito importante reforestador en el país
y en la comunidad internacional para venir a Colombia.

Yo les preguntaba
a los chilenos: ‘¿ustedes
por qué quieren sembrar árboles en Colombia?’.
Y me decían: ‘porque prácticamente
en Chile no tenemos más en dónde sembrar,
porque una hectárea en Colombia produce el doble
de metros cúbicos de madera al año que
en Chile, porque Colombia está cerca de todos
los mercados, porque el Caribe no tiene madera y la fuente
para alimentar el Caribe será Colombia, porque
Estados Unidos va a necesitar mucha madera comercial,
México necesita mucha madera comercial, y el gran
origen para proveer a México puede ser Colombia.
Allí tenemos todas, todas las posibilidades.

Lo de palma africana,
cultivos de tardío rendimiento,
cacao u otros. Quedan con vigencia indefinida, en esta
aprobación del Congreso, las exenciones. Eso es
de gran importancia.

Los estímulos a las energías
alternativas: quedan en su totalidad.

O sea que el agro
colombiano, cuando se aprueben las conciliaciones al
amanecer de mañana, queda con
un marco tributario muy importante.

Y déjenme agregar allí un punto, idea
de José Félix Lafourie (presidente de Fedegan).
A mí no me gusta discutir las buenas ideas sino
aplicarlas. Él me llevó una exposición
muy larga y le dije: ‘ahórrese la exposición,
déme la idea’. Y nos pusimos a sacarla.
Y el Congreso y el Ministro de Hacienda la entendieron
y se la han aprobado.

Los contribuyentes
colombianos, incluido el año
entrante, eso será para la declaración
de renta del 2008, pero lo pueden aplicar en el 2007,
pueden deducir de su renta el uno por ciento para llevarlo
a sociedades anónimas cuyo objeto sea el sector
agropecuario, que estén en bolsa. Y con unas condiciones
de democratización, que fije el Gobierno en decretos
reglamentarios.

Seguramente esas
sociedades no existen. Yo creo, y voy a aprovechar
esta reunión, creo que es la última
en el año con los gremios del sector agropecuario,
para pedirles: creen esas sociedades. Rafael (Mejía,
presidente de la SAC), (Jorge Enrique) Bedoya (presidente
de Fenavi), José Félix: creen esas sociedades.

Y hagamos un esfuerzo
de publicidad para que los contribuyentes, entre enero,
marzo, mayo, junio, que estén en
las declaraciones, sepan que hay unas sociedades y sepan
para dónde pueden orientar esos recursos. Si esperamos
que otras personas distintas al sector agropecuario,
las creen, de pronto no nacen y se pierde el instrumento.

Yo le pediría al Ministerio de Agricultura hacerle
un gran seguimiento, con los gremios, para que esas sociedades
nazcan. Entre otras cosas, son sectores que han sufrido
mucho con la revaluación: flores y banano.

Entonces, creen
esas sociedades. Esas sociedades no las crea el Gobierno.
No las crean aquellos que no estén
vinculados directamente al campo. Yo tengo fe que las
creen ustedes, que son los líderes gremiales del
campo colombiano. Eso va a ayudar muchísimo.

El conjunto de normas
que está aprobando el Congreso
es un conjunto muy bueno. Yo diría que la reforma
tributaria tiene estas características:

Primero, los colombianos
que tenían preocupaciones
por la extensión del IVA a la canasta, estén
tranquilos, que no se hizo. Los colombianos que tenían
preocupaciones porque se pudieran gravar los ingresos
laborales, estén tranquilos, que no se hizo.

La reforma tiene
una gran virtud: yo creo que se convierte en el estatuto
de promoción de inversión
y de empleo más importante, aprobado desde el
Gobierno de Alberto Lleras Camargo en Colombia. Siendo
ministro Hernando Agudelo Villa, y es bueno mirarlo,
Carolina Rentaría (directora de Planeación
Nacional), en la historia económica del país
de todo el siglo pasado hasta la fecha. Yo creo que desde
el Ministerio de Hacienda de Hernando Agudelo Villa,
en la administración de Alberto Lleras, no se
aprobaba un estatuto tributario tan profundamente benéfico
para la inversión y para el empleo, como éste.

Ya les dije algunas
cosas del sector agropecuario. Mirémoslo
en general. No solamente se rebaja la tarifa de renta.
Quien menos interés tenía en la rebaja
de la tarifa de renta, era yo. Porque a mí me
parece que uno no puede rebajar la tarifa de renta para
igualar a los que no hacen esfuerzos con los que hacen
esfuerzos. Hay es que crear estímulos en favor
de los que crecen.

¿Saben en cuánto queda la deducción
por inversiones generadoras de renta? En el 40 por ciento.
El que haga una inversión de 100 pesos, puede
deducir de su renta gravable 40 pesos. Si los ingresos
de esa empresa son apenas de 20, deduce 20, y en los
años siguientes, sin límite de tiempo,
puede deducir los otros 20. Si reparte utilidades, ya
esa deducción no se cobra como impuesto en cabeza
del accionista. Eso es importantísimo.

El país apenas va a empezar a mirar, una vez
se publicite bien esto, lo que ha venido aprobando el
Congreso. Díganlo sin miedo, apreciados congresistas,
Presidente: desde la administración de Alberto
Lleras, no había en Colombia un estatuto tributario
tan estimulante de la inversión y del empleo,
como éste.

Una empresa nueva
puede llevar el 40 por ciento de su capital inicial
a pérdidas. Y si no tiene ingresos
para absorberlo el primer año, puede ir absorbiendo
esas pérdidas, paulatinamente, en los años
siguientes, sin límite de tiempo.

Para no hablar de
otros sectores, que quedan allí muy
beneficiados, como el sector turístico, la sísmica,
las actividades para buscar combustibles en nuestro país,
etcétera.

Eso hay que aprovecharlo
y difundirlo muy bien. Porque cuando algunos estímulos con alcance transitorio
los aprobamos hace tres años, yo preguntaba en
muchas reuniones con patriotas si los conocían,
y no los conocían, y no los utilizaban. Yo creo
que tenemos que aprender de esa experiencia, y hacerle
mucha difusión.

Sumamente buena la ley de insolvencia, para tener en
el largo plazo algo, sin límite de tiempo, que
sustituya la Ley 550 y que permita la recuperación
de empresas que caigan en estados de iliquidez.

Sumamente buena
la reforma a la seguridad social, en lo cual ha tenido
especial liderazgo la Presidente del
Congreso de la República. Era yo Gobernador de
Antioquia, y ella se desempeñaba como Secretaria
de Salud del Valle del Cauca del entonces gobernador
Germán Villegas, y desde entonces mostraba todo
el interés por mostrar estos grandes cambios en
el país.

Esa Ley va a ayudar
muchísimo a que cumplamos
la meta de plena cobertura en salud con buena calidad
para el año 2010. Los empleadores colombianos
hacen un gran esfuerzo, porque para financiar la salud
se recarga ahí medio punto de cotización,
exclusivamente en los empleadores.

Y la integración vertical se limita al 30 por
ciento. En estos días me decían: ‘bueno,
pero si una EPS tiene clínicas propias que superen
el 30 por ciento de lo que esa EPS compra en servicios, ¿qué le
va a tocar hacer?’. Vender esa diferencia. Yo creo
que el país se está organizando y habrá mucha
asociación médica que la quiera comprar,
y eso está bien, y se les da un año de
plazo.

Pero no me voy a
referir ahí a otras normas de
esa ley, que son muy importantes y que el sector agropecuario
nos va a tener que ayudar para lograr plena cobertura
de seguridad social en el campo colombiano.

Es muy importante la ley de Ecopetrol. Miren, todo ese
debate uno lo puede responder de la siguiente manera,
con unas cositas muy elementales: no es venta, sino crecimiento
de la empresa.

¿Ese crecimiento para qué es? Ese crecimiento
es para invertir en la empresa y buscar petróleo
y explorar, y explotar unos crudos pesados que el país
tiene más o menos identificados y que no había
explotado en el pasado porque era caro explotarlos. Hoy,
dadas las condiciones del precio internacional del petróleo,
es económico explotar esos crudos pesados.

Es mucho mejor tener
una Ecopetrol explotando petróleo,
produciendo, que una Ecopetrol seca y quebrada. Es mejor
para los colombianos ser dueño del 80 por ciento
de una Ecopetrol próspera, que del ciento por
ciento de una Ecopetrol en bancarrota, en picada.

Toda la duda de
por qué esa inversión.
Miren, uno tiene que pensar que estuviera en una situación
contraria: ¿qué tal que en este país
no hubiera confianza inversionista, y nosotros capitalizar
el 20 por ciento de Ecopetrol y que no tuviéramos
quien hiciera esa capitalización? Demos gracias
a mi Dios que hay esa confianza inversionista. ¿Qué tal
que no la tuviéramos? Eso sí sería
para llorar. Entonces un país que la tiene, no
puede negarse esta oportunidad.

Yo tengo la certeza,
el pálpito, de que esa capitalización
de Ecopetrol puede quedar en un alto porcentaje o en
un ciento por ciento, en manos colombianas.

Le decía ahora al Ministro que para estimular
todo este proceso democratizador, en un país que
necesita proyectos de inversión, en la venta propuesta
de las electrificadoras se hiciera lo siguiente: se podrían
vender en dos etapas. Una primera etapa para venderle
un porcentaje a un socio mayoritario, serio, que fuera
una especie de socio operador, y el resto venderlo en
un proceso democratizante a inversionistas colombianos
y a los colombianos en general, como en aquella oportunidad
se hizo con ISA. Eso lo miramos con mucho entusiasmo.

Sé que va a haber debate en los meses que vienen,
porque se ha aprobado en los primeros cuatro debates
y necesita otros cuatro el acto constitucional de transferencias.
Pero yo creo que es equilibrado y finalmente sale más
ventajoso para las regiones, mucho más de lo que
se podría esperar.

Por eso les voy
a pedir a los colombianos que me ayuden a cimentar
en la conciencia pública el apoyo a
esas transferencias. A ellas subyace una idea: está bien
estimular la descentralización, pero sin arruinar
a la Nación.

¿Para qué arruinamos a la Nación? ¿Para
no poderles cumplir a las regiones? ¿Para no poder
financiar estos proyectos?
Una cosa buena es que el Congreso va a estudiar a tiempo,
simultáneamente, el Plan de Desarrollo y el segundo
período legislativo de transferencias. Entonces
ahí el Congreso va a tener que ver, por un lado,
cómo le piden al Gobierno Nacional y, por otro
lado, hasta qué punto le quitan.

Porque todo el mundo
le pide al Gobierno Nacional, y por eso no lo pueden
arruinar. Que 500 mil millones para
la Ley de ‘Agro: Ingreso Seguro’, que las
vías de competitividad, que 800 mil millones para
desplazados, que una cosa y que la otra.

Y creo que las regiones
salen bien. Lo aprobado en la Cámara, donde el Gobierno le entregó al
Congreso todo lo que le podría entregar y que
hoy empieza a tener unas críticas, porque algunos
creen que se fue generoso.

Por ejemplo, en
el año 2008 las transferencias
aumentarán para las regiones en inflación
más cinco, porque estaba previsto inflación
más cuatro, y a última hora hubo que introducir
un punto adicional para educación, que debe tranquilizar
a todos los profesores del país.

Y si la economía
crece por encima del cuatro, todo ese crecimiento adicional
se refleja en favor de
las regiones. Y si no crece lo suficiente, no se le recorta
a las regiones. Yo creo que se ha dado un paso muy bueno.

Carolina, ¿cuándo dan ustedes la cifra
definitiva de crecimiento del penúltimo último
trimestre, a septiembre? Los anticipos son halagadores,
de que el país se puede poner a crecer en una
senda muy importante.

Bueno, yo quiero
animar al sector agropecuario. Ahora cuando pasaba
aquí el Presidente de los cerealistas
me decía que se espera un año de maíz
y cereales mucho mejor. En los dos últimos años
no ha habido problemas para absorber las cosechas, pero
sí unos precios que atemorizaron la gente. Ojalá ahora
sea mucho mejor.

Creemos esas sociedades.
Las sociedades Lafourie. Le va a tocar desde la Federación de Ganaderos crear
la primera, ya que usted me metió en ese cuento.
Y como dicen en su tierra, tú te metiste, tú te
sales. José Félix, entonces con eso hay
que salir adelante.

Y quiero desear a todo el sector agropecuario de la
Patria, Feliz Navidad, un Feliz 2007.

Y lo que hay que
hacer en materia de orden público,
pues se los dijo, con los bríos de la juventud,
el Ministro de Agricultura, que es un adjunto de defensa.

A todos, muchas
gracias”.

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