Mensaje de Año Nuevo del Presidente Álvaro Uribe Vélez, desde las instalaciones del Grupo de Caballería Mecanizado número 2 Juan José Rondón, en Distracción (La Guajira)


Diciembre 31 de 2009 (Distracción, La Guajira)
 

“Qué grato llegar este 31 de diciembre aquí, con la cálida brisa de La Guajira, a saludar a los soldados y policías en Distracción (La Guajira). En esta tierra tan hermosa, en este valle que van formando la Serranía del Perijá, que marca la frontera con la hermana Venezuela, y la Sierra Nevada de Santa Martha.

En este sur de La Guajira, ya cerca de los límites con el Cesar, donde se besan El Perijá y la Sierra Nevada, el valle se interrumpe con unos pequeños montículos, justamente donde está Distracción.

Qué grato poder estar aquí, Gobernador (de La Guajira, Jorge Eduardo Pérez Bernier), Alcalde (de Distracción, Pedro Guerra Chinchia), señor Ministro (de Defensa, Gabriel Silva Lujan), Altos Mandos, para recibir el año 2010, en una Patria laboriosa, en una Patria con toda la esperanza.

Hemos venido trabajando con el heroísmo de los soldados y policías de Colombia, de los integrantes de la Fuerza Aérea, de la Armada, del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), para construir una nación en la cual haya confianza, una nación segura.

A esta hora millones de colombianos se desplazan para reunirse en familia, a fin de despedir 2009 y recibir 2010.

Y mientras los colombianos se desplazan a reunirse en familia, los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas los cuidadan en las carreteras; en los sitios de turismo; aquí en el Caribe, bajo este sol, solamente con el refresco de esta soleada brisa de La Guajira o en el Páramo de Tota, en la bella Boyacá, o en el Amazonas, donde hay hoy un gran flujo de turistas internacionales.

En las carreteras que conducen a nuestras ciudades turísticas, en los puertos, en los aeropuertos, en todos los climas, bajo el sol canicular del mediodía o en el frío de la madrugada, ahí están presentes los integrantes de las Fuerzas Armadas de Colombia, protegiéndonos a todos los ciudadanos de esta Patria.

Venimos a expresarle nuestra gratitud por todo su esfuerzo, por todo su sacrificio.

Al saludar esta mañana a algunas de las familias aquí presentes, decía a las señoras que tenemos mucha gratitud con ellas por el apoyo a sus esposos que desarrollan esta abnegada tarea. Muchas gracias a ustedes señoras, a los niñitos. Han tenido muchas horas de abnegación, apoyando a sus esposos para que ellos nos apoyen a todos los colombianos.

El país percibe que hemos mejorado en seguridad y nosotros en las Fuerzas Armadas y en el Gobierno, los Altos Mandos, el señor Ministro, mi persona,  reconocemos todo lo que falta.

Avances en seguridad

Sí, era una Patria de casi 30 mil asesinatos al año. Este año de 15 mil 800. Era de 66 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Este año, de 32 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Hemos mejorado, pero todavía estamos lejos de llegar al nivel de asesinatos de los países desarrollados.

Invito a los colombianos a que nos propongamos eliminar totalmente el asesinato. Vamos a consolidar una reducción este año frente al año pasado. Tenemos 332 municipios en los cuales en 2090 no se ha presentado un solo asesinato, 332 municipios. A sus alcaldes, a sus concejales, a su comunidad, a su Fuerza Pública, nuestra felicitación.

El año 2010 tenemos que avanzar muchísimo más. No podemos ocultar las preocupaciones por los asesinatos de bandas criminales en Medellín, en Cali, en Córdoba, en otras regiones de Colombia. Nuestro propósito, con toda la determinación, tiene que ser derrotarlos a todos.

El país ha venido erradicando el secuestro. Este año, si miramos los delitos que tanta incomodidad urbana causan, que lesiones, que hurto a residencias, a comercio, que hurto a personas, que robo de carros, que robo de motos, hay una reducción promedio del 6 por ciento. Tenemos que mantener esa tendencia, profundizarla.

Requerimos muchísima cooperación ciudadana.

Hace pocos días, en Puerto Escondido (Córdoba), la Brigada número 11 del Ejército decomisó mil 800 kilos de coca, gracias a oportuna información de los cooperantes.

Tenemos millones de cooperantes y estamos avanzando para que algunos cooperantes puedan dedicar todo su tiempo y su energía a ayudar a la Fuerza Pública, a informar. Los cooperantes son ojos de la Fuerza Pública.

Hoy, con la generalización del celular, con el mejoramiento de las comunicaciones, se facilita esa tarea. Tenemos ya un buen número de cooperantes que reciben una bonificación económica. Nos están ayudando eficazmente.

Esta Patria extensa, un millón 150 mil kilómetros cuadrados de área geográfica; esta Patria, con 580 mil kilómetros de selva; esta Patria, con más de 16 mil kilómetros de ríos navegables, sin incluir las extensísimas extensiones de ríos no navegables; esta Patria, con estas cordilleras de los Andes, con la Sierra Nevada; esta Patria, con La Macarena; esta Patria tiene una geografía difícil,  una topografía difícil para el orden publico.

Por más que extendamos la capacidad de las Fuerzas Armadas hay un elemento que requerimos: la cooperación del pueblo.

Los invito, al recibir 2010, a fortalecer ese triángulo, ese trípode: el pueblo, las Fuerzas Armadas, la Constitución.

Nuestro Estado es un Estado de Derecho en el cual los gobernantes tienen que dar ejemplo de su sometimiento a la Ley. Y es un Estado Social regido por el principio de solidaridad. Expresión fundamental de la solidaridad es que todo ciudadano se comprometa a colaborar por el bienestar del colectivo de la comunidad en general.

Expresión fundamental de la solidaridad es que los ciudadanos denuncien el delito; informen a la Fuerza Pública, para ayudar a la eficacia de la Fuerza Publica en aquella noble tarea de proteger en favor de los colombianos el bien superior de la seguridad.

Vamos avanzando. Y en nuestras ciudades, con los frentes locales de seguridad. Que en todas partes esos frentes se fortalezcan para estar comunicando a la Fuerza Pública cualquier anomalía.

Vamos a avanzar, como lo hemos dicho en estos días, con el crecimiento de la Policía Comunitaria. Vamos a avanzar, con un programa especial de reclutamiento en algunas ciudades colombianas como Medellín, Cali, Cúcuta, Bucaramanga, a reclutar inicialmente más de cinco mil jóvenes que van a prestar su servicio militar en la Policía, pero con estas novedades:

Primero, mientras estén prestando ese servicio militar se les garantiza estudiar,  para que accedan mínimo al grado de tecnólogos.

Segundo, cuando se gradúen y concluyan se les garantiza su propia iniciativa empresarial o vinculación laboral y también se les garantiza por lo menos un ingreso igual a una remuneración salarial.

Yo creo que eso va a ser muy importante para que los jóvenes vean mejores caminos de esperanza; alternativas de felicidad de vida distintas a la criminalidad.

Tenemos que seguir en la tarea de derrotar todas las expresiones del crimen: narcoguerrillas, unas declaradas narcotraficantes, otras narcotraficantes vergonzantes; las bandas criminales del narcotráfico. Todos en alianza mafiosa para repartirse o disputarse las utilidades del narcotráfico.

Nuestro Congreso acaba de aprobar el acto legislativo que ilegaliza la droga en todas sus etapas. No puede ser que mientras los soldados y policías de Colombia dan esta batalla contra el narcotráfico, haya permivisidad con el consumo.

Muchos distribuidores de droga se amparan en la legalidad de la dosis mínima para enganchar a los niños en el tráfico ilícito de la droga; para marchitar la felicidad de los niños, vinculándolos a la criminalidad de la droga.

Ese acto legislativo nos ayuda. Ahora nos proponemos desarrollar las leyes que lo desarrollen.

Y también nos indica que el país tiene que hacer un esfuerzo superior en aquello de la prevención y del tratamiento de los adictos. En los decretos con fuerza de Ley de la Emergencia Social de salud se incorporarán las normas y los recursos presupuestales para avanzar sustancialmente en los programas de prevención y en los programas de rehabilitación de adictos.

Muchas gracias, soldados y policías. Muchas gracias a la Fuerza Aérea, a la Armada, al DAS, por este gran sacrificio para el bien de Colombia.

Inversión en Colombia

Esta seguridad para construir en Colombia confianza tiene que ir y ha estado acompañada de la promoción de la inversión y de la política social.

Este año, un año muy difícil de la economía, quiero referirme a algunos aspectos:

En el mundo, los flujos de inversión cayeron en un 29 por ciento. Anoche me confirmaba el Ministro de Comercio, Industria y Turismo (Luis Guillermo Plata) que en Colombia la Inversión Extrajera Directa este año se sitúa en 9 mil millones. Menos que el año pasado. El año pasado fue el año récord con 10 mil 574 millones de dólares.

Pero debemos recordar: el país mantenía una Inversión Extrajera Directa entre 400 y dos mil millones de dólares.

En los últimos años -y eso está bien relacionado con ustedes, soldados y policías de mi Patria: si no hay seguridad no llega la inversión; si no hay inversión, no hay empleo- en los últimos años  esa inversión extrajera ya no se ha quedado entre 400 y dos mil millones de dólares. Ha dado un enorme salto. Un año, ocho mil 500; otro año, seis mil 500; otro año, nueve mil 028. El año pasado, 10 mil 574. Este año, alrededor de nueve mil millones de dólares.

Hay confianza en Colombia. Ustedes son constructores de confianza en Colombia, con su sacrificio, apreciados integrantes de la Fuerzas Armadas.

La Patria llegó a tener unos flujos de inversión total, la extrajera más la doméstica, del 12, 14, 15 por ciento. Esto es, por cada 100 pesos que producíamos, invertíamos 12, 14, 15.

Este año, a pesar de la crisis, la tasa total de inversión en nuestro país se sitúa alrededor del 25,5 por ciento. Eso demuestra confianza. Eso es necesario para el futuro.

Yo quiero reconocer el gran aporte del sacrificio de las Fuerzas Armadas para que nuestro país tenga inversión.

Si ustedes me preguntaran: Presidente, ¿y entonces qué necesita la economía? Yo les diría de manera elemental: seguridad, promoción de la inversión, acceso a mercados.

La seguridad es un valor democrático, una fuente de recursos.

Hace pocos días, un empresario dueño de la mayor fábrica de producción de confites en China, me decía: ‘Mire, yo quiero instalar una sucursal de esta fábrica en el continente americano. Antes no había prensado en Colombia. Lo único que sabía de Colombia era de su violencia. Hoy estoy feliz oyendo buenas noticias de Colombia. Estoy pensado instalar esa fábrica en Colombia’.

¡Qué bueno! Porque esos proyectos generan empleo con afiliación a la seguridad social, oportunidades de emprendimiento para los colombianos.

Nosotros tenemos que seguir con la promoción de la inversión, con el acceso a los mercados.

Cuando empezó nuestro Gobierno en 2002, Colombia llevaba 13 años de apertura económica unilateral. Teníamos acceso a pocos mercados: al frágil mercado andino y un acuerdo todavía bastante superficial con México.

Pensamos que tenemos que hacer el tránsito de la apertura económica unilateral, al acceso a todos los mercados. Confiamos que al terminar el Gobierno, el país tenga acceso a no menos de 47 mercados.

Hemos hecho el acuerdo Comunidad Andina-Mercosur, el acuerdo con Chile, el acuerdo con Perú, para ir más allá de los mínimos de la Comunidad Andina; el acuerdo con tres países centroamericanos. Ahora vamos a hacer el acuerdo con Panamá; hemos hecho el acuerdo con Canadá -confiamos que el Congreso canadiense lo ratifique en los meses que vienen-; el acuerdo con China, con India.

Ahora empezamos las negociaciones con Corea, con Singapur. El pueblo, el Gobierno de Corea nos quieren. Tienen una alta estima por Colombia, por los colombianos. Este acuerdo con Corea es fundamental para nuestra integración a esa vigorosa economía del Asia, como un camino para que nuestro país, que tiene mil 300 kilómetros sobre el Pacífico, entre rápidamente a la Asociación de Países de la Cuenca del Pacífico.

TLC con estados Unidos

Confiamos que ahora que los Estados Unidos ha aprobado la ley de reforma a la salud, se le dé prioridad a la ratificación del acuerdo de comercio con Colombia.

Los Estados Unidos deben reconocer los esfuerzos que nosotros hacemos: somos el país líder en la lucha contra el narcotráfico. Hemos tenido que librar la más intensa batalla contra el terrorismo, y lo hacemos con gran compromiso con los derechos humanos, con vigilancia de la comunidad internacional.

Nuestro problema con el terrorismo ha sido tan grave que habríamos podido seguir el mal ejemplo de otros: cerrarnos a la vigilancia internacional, darles la espalda a los derechos humanos. No hemos hecho ni lo uno ni lo otro. Hemos enfrentado el mayor desafío terrorista, totalmente abiertos a la vigilancia y a la crítica internacional.

Hemos enfrentado el mayor desafío terrorista, con un gran esfuerzo de observancia de los derechos humanos. Esos derechos humanos acompañan la eficacia. Derechos humanos y eficacia constituyen el dúo sobre el cual reposa la confianza y la credibilidad en una política de  seguridad.

Los Estados Unidos deben saber nuestro esfuerzo para proteger a los trabajadores, para llevar a la cárcel a sus asesinos.

Estados Unidos deben saber que hoy nosotros protegemos 10 mil colombianos, con protección individual directa; dos mil de ellos son integrantes de las organizaciones de los trabajadores.

Repetimos que ahora que los Estados Unidos ha aprobado en su Congreso la ley de salud, esperamos nosotros que le dé prelación a la ratificación del acuerdo con nosotros.

Yo le decía al Presidente (Barack) Obama en reciente ocasión: ‘Europa, el Asia se preguntarán: ¿y por qué Colombia nos pide acuerdo y no lo tiene con Estados Unidos? ¿Y por qué Estados Unidos lo tiene con México, con Perú, con Chile, con tantos países de América, y por qué no lo tiene con Colombia?’.

Necesitamos que se disipe esa duda. Aquí hay todo el compromiso con los derechos humanos, con la protección de los trabajadores.

Y esos compromisos empezaron con nuestra democracia, con nuestro Gobierno. No surgieron a raíz del acuerdo con los Estados Unidos. Son compromisos que sentimos en el alma democrática de la Patria de cada uno de nuestros compatriotas.

Los Estados Unidos deben saber que esta política de seguridad ha producido resultados importantes: hemos recuperado el monopolio para combatir a los criminales. La palabra paramilitarismo surgió para denominar aquellas bandas criminales cuyo propósito era combatir a las guerrillas. Las Fuerzas Armadas de Colombia han recuperado el monopolio constitucional para combatir a todos los criminales.

En muchas regiones de Colombia -en esta donde nos encontramos hoy- la justicia del Estado había perdido su monopolio. Estaba bastante desplazada por cabecillas paramilitares y guerrilleros. Hoy se ha recuperado el monopolio de la justicia.

De las víctimas hablábamos en los funerales. Hoy tenemos 270 mil víctimas registradas y avanzado en pleno proceso de repararlas.

Pero la reparación más importante es reconocer a las víctimas el derecho a la no repetición. Nada ganamos, apreciados compatriotas, si hoy reparamos víctimas y sigue esta violencia. La mejor reparación es la garantía a las nuevas generaciones de que esta violencia no se va repetir. Esa tarea tan importante reposa en la responsabilidad de los integrantes de las Fuerzas Armadas, quienes son los titulares del derecho de portar las armas de la República.

En muchos países, en nombre del rescate de la seguridad, eliminaron la descentralización. Nosotros la hemos recuperado.

Ahora tuvimos un revés porque los narcoterroristas de las Farc asesinaron al Gobernador del Caquetá (Luis Francisco Cuéllar, asesinado el pasado 21 de diciembre).

Cuando llegamos a la Presidencia, 400 alcaldes de Colombia no podían desempeñarse; gobernadores amenazados; presupuestos de la descentralización saqueados por el terrorismo.

Hoy todos los alcaldes y gobernadores saben de nuestro esfuerzo por protegerlos, sin que importe el origen político de su elección. Lo único que importa es la necesidad de construir esa unidad que se requiere para poder percibir el sentimiento patrio.

En otros países con problemas de inseguridad menos graves, para enfrentarlos suprimieron libertades, implantaron ley marcial. Nosotros en Colombia hemos adelantado esta política, y nuestros soldados y policías lo han hecho sometidos a la ley ordinaria, sin poderes excepcionales, sin ley marcial, respetando plenamente las libertades.

Muchos han invocado como excusa la inseguridad para censurar la prensa, para suspender libertades. Para nosotros la seguridad es fundamental para poder fortalecer las libertades, para poder fortalecer el pluralismo, la libertad crítica, los medios de comunicación.

A medida que avanzamos al final de este Gobierno, yo miro a los ojos, con amistad y con gratitud a los ojos de los integrantes de la Fuerzas Armadas, porque nuestra predica y nuestro compromiso ha sido utilizar las armas de la República en nombre de un concepto democrático de seguridad, para proteger por igual a los amigos de las tesis de Gobierno y a los críticos de las tesis de Gobierno. Eso enaltece a nuestra democracia.

Estos valores democráticos los debe reconocer la comunidad internacional. Por eso aspiramos que rápidamente el Congreso de Estados Unidos ratifique el acuerdo con Colombia.

En los próximos días cerraremos negociaciones con la Unión Europea. Ahora se facilitan porque hemos resuelto el tema del arancel a nuestra producción de banano. Y a partir de ese momento nos aplicaremos a obtener la ratificación de ese tratado en el parlamento europeo.

Seguridad, promoción de la inversión, acceso a mercados. El tránsito de una economía de apertura unilateral a una economía de acceso a mercados. El tránsito de una economía precaria en inversión a una economía fortalecida en inversión, es el camino para el emprendimiento, para el empleo de buena calidad con afiliación a la seguridad social.

Algunos pronósticos, a principios de este año, hablaban que por la crisis volveríamos a niveles de desempleo del 16, 18 (por ciento). Terminamos con el desempleo en el 11,1. Nos estamos contentos. Nuestro propósito era reducirlo en el Gobierno al 8 por ciento. Ha sido una mala jugada la aparición de esta crisis de la economía.

Nosotros no queremos, para reducir el desempleo, eliminar beneficios de los trabajadores. No queremos, para reducir el desempleo, permitir salarios por debajo del mínimo. No queremos, para reducir el desempleo, eliminar aportes a las cajas de compensación, al Sena, a Bienestar Familiar. Hay que crear empleo con calidad. Lo otro es simplemente ponerle barniz a una situación insuperable de pobreza y de precariedad en el empleo.

Este año Colombia creó empleo, pero no el suficiente para poder mostrar una disminución del desempleo. Tenemos que recuperar el sendero de crear más empleo, para poder reducir el desempleo.

Hemos tenido un ‘frenón’ muy duro de exportaciones al Ecuador, a Venezuela, a los Estados Unidos, a la Unión Europea. Hemos sentido el impacto de la crisis de la economía, pero la hemos  resistido. Y ese empleo creado también ha coincidido con un aumento de los trabajadores afiliados a las cajas de compensación, al Sena, a Bienestar Familiar y a la seguridad social.

Es bueno registrarlo.

Cuando comenzaba el año teníamos mucho temor de que se nos cayeran los ingresos de Bienestar Familiar, las cajas y el Sena. Ocurrió todo lo contrario: aumentaron.

Cuando comenzaba el año teníamos pánico de que salieran muchos trabajadores del régimen contributivo, de la afiliación a pensiones y a riesgos profesionales. Ha ocurrido todo lo contrario, se ha aumentado.

Que esto de aumentar la seguridad social -en un año de profunda crisis de la economía- suceda, se debe en muy buena parte, en una alta proporción, a la confianza que en Colombia han creado nuestros soldados, nuestros policías, nuestros infantes, nuestros aviadores, nuestras instituciones armadas.

Yo no puedo analizar el tema de la economía, de la política social, separadamente del tema de la seguridad. La seguridad es una fuente de recursos, un valor democrático. Es un camino de promoción de inversión, es un camino de mejoramiento social.

Salario mínimo

Deploramos que no hayamos podido obtener un acuerdo sobre salario mínimo entre empleadores y trabajadores.

Nuestra inflación este año se sitúa aproximadamente en el 2 por ciento, un récord histórico en inflación baja. Hemos recuperado capacidad adquisitiva de los trabajadores.

En 2008 subieron muchísimo los precios de los alimentos. Eso nos frenó el camino de reducción de la miseria. En 2009 se ha normalizado y esperamos haber recuperado el camino de reducción de la miseria.

¿Pero qué nos toca? -y eso está relacionado con una fijación prudente del salario mínimo-. Nos toca contribuir a que haya una baja inflación en el largo plazo. Una baja inflación es fundamental para poder reducir la miseria, eliminarla.

La alta inflación es el impuesto de los pobres. Una baja inflación es esencial para que los colombianos tengan acceso al crédito de largo plazo y con baja tasa de interés también en el largo plazo.

Contribuir a que haya una baja inflación es fundamental en la política económica y tiene un gran impacto en la política social.

Y eso está relacionado con la fijación del salario mínimo.

El salario mínimo en Colombia está atado a las pensiones y eso también nos crea restricciones. El Gobierno tiene que pagar aproximadamente 25 billones en pensiones. Cada punto de aumento del salario mínimo por encima de la inflación le cuesta al presupuesto, en pensiones, 200 mil millones, no por un año, eso se convierte en gasto recurrente, año tras año, en un Gobierno que les ha cumplido a los pensionados.

En Colombia el salario está atado a las prestaciones. Por cada peso que aumentemos el salario, nosotros tenemos que hacer provisiones de 70 centavos para pagarle al Sena, a las cajas de compensación, a Bienestar Familiar; para pagar el régimen contributivo de salud; para pagar las pensiones; para pagar riesgos profesionales.

Por eso tenemos que tener moderación.

En Colombia este año hubo una disminución profunda de la productividad. Muchos sectores productivos no eliminaron empleos, pero produjeron menos. Con los mismos trabajadores produjeron menos, no por culpa de los trabajadores. Por culpa de la crisis de la economía.

Eso nos trajo menos producción, sin que hubiera menos empleo. Eso es disminución de la productividad. Por eso tenemos que ser moderados en la fijación del salario mínimo.

A pesar de que no ha habido acuerdo entre empleadores y trabajadores, en Colombia el salario mínimo tiene también otra forma de mirarlo: con una inflación que parecería no va a pasar del 2 por ciento, algunos dicen que puede estar por debajo, un salario mínimo que crece en el 3,64 (por ciento) y un subsidio de transporte que crece en el 3,76, implica que sobre la inflación, el salario mínimo crece 1,64 y el subsidio de transporte 1,76. Eso frente a una inflación del 2 (por ciento) da el registro histórico más elevado en la historia de elevación del salario, en comparación de la inflación.

Durante todos estos años de Gobierno nosotros aumentamos el salario por encima de la inflación, con excepción hecha del año pasado cuando las circunstancias de la economía no permitieron hacerlo.

Ahora, al Gobierno le queda muy difícil defender, como hemos defendido, que no se elimine la obligación de los empleadores de aportarle al Sena, a las cajas de compensación y a Bienestar Familiar, y al mismo tiempo subir inmoderadamente el salario mínimo.

Este es un país de pequeñas empresas, que hacen muchos esfuerzos para poder cumplir esas obligaciones.

Este año, los exportadores han visto disminuidos sus ingresos. El Gobierno les ha ayudado muchísimo para que no disminuyan el empleo.

¿Por qué se les han disminuido sus ingresos? Porque han exportado menos y la revaluación frente al dólar ha afectado los ingresos. Eso nos obliga a ser moderados en el salario mínimo.

A pesar de todos esos inconvenientes, se eleva el salario mínimo en 1,64 por encima de inflación, y el subsidio de transporte en 1,76 por encima de inflación.

Muy apreciados compatriotas: hemos hecho un gran esfuerzo y nuestra economía ha resistido los embates de la crisis. ¡Qué bueno que Colombia haya podido resistir esos embates de la crisis!

Hemos podido dedicar 800 mil millones a financiar 80 mil-90 mil créditos de vivienda con subsidio. Eso tiene que ayudar muchísimo a superar definitivamente esta crisis, con subsidio de tasa de interés.  

Vivienda hasta 67 millones, los prestatarios de esos créditos tienen un subsidio del Gobierno de 5 puntos durante 7 años; hasta 130 millones, aproximadamente, un subsidio del Gobierno de 4 puntos durante 7 años; y aquellos hasta 167 millones, un subsidio del Gobierno de 3 puntos de tasa de interés durante 7 años. Eso tiene que ayudarnos a reactivar el empleo.

Crecimiento del turismo

En el mundo el turismo este año ha caído en un 10 por ciento. En Colombia ha aumentado en un 9 por ciento.

Ha sido maravilloso, en estos días, saber que hay un gran flujo de turismo hacia el Amazonas. Llamar a Boyacá y que nos digan: Tota, que era un paraíso apoderado por el terrorismo, hoy está llena de turistas. Hablar con el Gobernador de San Andrés, con la alcaldesa de Providencia (y que digan): ‘Presidente, récord’.

Hace cinco días nuestra preocupación con la Alcaldesa de Cartagena, el Ministro de Defensa, los comandantes de Policía, de Armada y DAS era enfrentar el reto de recibir cuatro cruceros simultáneamente en Cartagena. Diez  mil personas desmontaron, dejaron en la ciudad un millón 400 mil dólares, que beneficia a taxistas, a compatriotas que tienen ventas en la calle, a pequeños restaurantes, a pequeños almacenes. ¡Qué bueno!

El Alcalde de Santa Marta (Juan Pablo Díaz Granados) me envía unas fotos por un telefonito celular y me dice: ‘Presidente, dos cruceros del Caribe simultáneos en Santa Marta’. ¡Qué bueno!

La ciudad de Medellín ha recibido una romería de colombianos para ver su iluminación y otros encantos de la ciudad.

El país tiene un gran hervor, el país más tranquilo. Los colombianos pueden hacer esto. Los extranjeros llegan a Colombia, por el sacrificio de las Fuerzas Armadas, a las cuales rendimos homenaje al recibir el año 2010.

Infraestructura

El país tiene atrasos en infraestructura, pero tenemos un tren de obras que también va a producir récord.

Ayer -para no ir al detalle de todas las obras de infraestructura- ayer no más se adjudicó una gran obra por 184 mil millones. La primera etapa para hacer las obras del Canal del Dique, que eviten la erosión sobre la bahía de Cartagena.

Y ahora nos pedía el Gobernador de La Guajira (Jorge Eduardo Pérez Bernier) esa vía que él llama de La Soberanía. Yo la llamaría la vía de la cara bonita de la Patria.  Esa vía que va recorriendo el perímetro de nuestra península de La Guajira, que tiene más de 400 kilómetros de hermosas playas, donde hay un gran porvenir turístico, de generación de empleo, de empleo de calidad. Todo eso se hace posible por el sacrificio de las Fuerzas Armadas de la Patria.

Gobernador, vamos a avanzar, así como hemos financiado tantas vías en medio de las dificultades, para financiar esta vía que usted llama de La Soberanía, la vía de la cara bonita de la Patria.

Esta mañana, a través de Ondas del Meta, fue muy grato confirmarles a los compatriotas del Meta que ya se ha perfeccionado el contrato para construir la doble calzada de Bogotá a Villavicencio. ¡Y qué bueno!

Pídale a Nuestra Señora de Los Remedios que además de estas grandes obras que se están haciendo en La Guajira, como este viejo anhelo, el proyecto multipropósito del río Ranchería, el país, en un tiempo breve, pueda contratar esa vía perimetral de La Guajira.

El país para competitividad necesita infraestructura y fundamentalmente educación. Una nación educada construye la  infraestructura. Una nación sin educación, así le construyan carreteras, en vez de aprovecharlas se ‘encarta’ con ellas.

Política social

Nosotros trabajamos la seguridad, la promoción de la inversión y la política social. Y la educación la encabeza la política social.

Nosotros graduábamos 414 mil bachilleres; ahora, 700 mil. Nosotros teníamos menos de un millón de estudiantes universitarios; estamos llegando a millón 700. Nosotros financiábamos 60 mil colombianos en el Icetex; estamos llegando a 300 mil.

Ahora el gran reto es la educación para los niñitos de los hogares pobres, de menos de 5 años.

Aprobamos la nueva Ley de Ciencia y Tecnología. Colciencias tiene ahora un presupuesto récord para que esta Patria avance en investigación.

Hemos procurado que la política social vaya de la mano de la política de seguridad.

Qué importante, compatriotas, en estos años hemos procurado que haya política de seguridad y política social. Eso lo facilita el Impuesto al Patrimonio, que lo pagan los sectores más pudientes. Gracias al Congreso, a los gremios que lo han aceptado, a los grandes empresarios, se prorroga el Impuesto al Patrimonio, que permite que el país continúe financiando la Seguridad Democrática y, al mismo tiempo, la política social.

Bienestar Familiar tenía cinco millones de beneficiarios; hoy tiene 12 millones de beneficiarios. Las cajas de compensación han crecido enormemente su población beneficiaria. Tienen que mejorar su eficiencia. El Sena -la institución hoy querida de manera superior por los colombianos- tenía un millón 100 mil colombianos que atendía por año; este año atendió más de 6 millones y medio. Le enseña inglés a un millón de colombianos vía Internet, la mayoría de los profesores del Archipiélago, de nuestro bello San Andrés. Esa transmisión de Internet desde San Andrés hoy es satelital.

El Ministerio de Comunicaciones ha contratado el cable submarino para hacer de San Andrés un gran centro de desarrollo de informática.

Hemos pagado dos millones 600 mil Familias en Acción, un gran esfuerzo para que los sectores más pobres puedan educar a sus hijos. Lo único que cambia la estructura injusta de distribución del ingreso es un esfuerzo sostenido en educación. Por eso nuestro afán de la gratuidad educativa de Familias en Acción, nuestro afán de la Revolución Educativa.

Alguien muy importante, conocedor de la economía, me decía: ‘Presidente, no incorporen tantas Familias en Acción. Haga más carreteras’. Y le dije: ‘Nosotros tenemos que dar esta lucha inmediata contra la pobreza, para superarla. Si las Familias en Acción logran completar el ciclo educativo de sus hijos, sus hijos no van a estar condenados a ser pobres, porque sus padres fueron pobres. Si las Familias en Acción logran completar el ciclo educativo de sus hijos, una Nación educada construirá más carreteras’.

Seguiremos haciendo ese gran esfuerzo. Este año le llegamos con Banca de las Oportunidades a un millón 700 mil familias microempresarias. Un 25 por ciento que por primera vez acceden a un crédito, en ese proceso difícil de que los colombianos vayan haciendo el tránsito del crédito de la usura, del crédito del ‘gota a gota’, del paga diario, al crédito institucional.

Hemos avanzado en salud. Nosotros, una Nación todavía pobre y con desequilibrios, tenemos 41 millones de colombianos con seguro de salud. Cuando empezó nuestro gobierno eran 23 millones.

En este Gobierno no se ha cerrado un solo hospital. Hemos hecho reformas en clínicas del Seguro Social, de la vieja EPS, etc., y seguimos en esas reformas. Utilizamos esta Emergencia Social para mejorar procedimientos y traer más recursos a la salud, a fin de que el gran logro de esta cobertura sea un logro estable en el tiempo; de que rápidamente lleguemos, de manera estable, con garantía de permanencia, a que los 46 millones de compatriotas tengan acceso al seguro de salud. Ya tenemos 41 millones.

Entonces, ahora estamos haciendo ese esfuerzo.

Cuando uno habla del salario mínimo también tiene que relacionarlo con este esfuerzo que se le está pidiendo a muchos sectores de la economía, para contribuir a fin de aumentar los ingresos de la salud y poder garantizar todo lo que aún se necesita hacer en la salud.

Tema ambiental

Apreciados compatriotas, no podemos, al recibir 2010, ignorar el medio ambiente.

Esta Nación contribuye muchísimo, pero se afecta muchísimo por el cambio climático.

Nosotros ante la comunidad internacional hemos reivindicado dos conceptos: el narcotráfico es el enemigo del equilibrio ambiental. El narcotráfico, al destruir la selva; al destruir la flora, la fauna; al erosionar los suelos, al afectar la lluviosidad en muchas partes, el narcotráfico se constituye con causa del cambio climático.

Hay que combatirlo, como un factor de crimen ambiental.

Además, hemos reivindicado otro principio: el cuidado de la selva hay que remunerarlo. Que en otros países los ciudadanos tumban la selva para sembrar soya, que en Colombia la tumban para sembrar coca. Ante la amenaza del cambio climático en todas partes, tenemos que proteger la selva. Las Fuerzas Armadas nos van a ayudar, como lo veíamos el 24 de diciembre, en el río Putumayo, en Puerto Ospina (Putumayo).

Hemos tenido un bellísimo programa de Familias Guardabosques, familias que inicialmente estaban en la droga, que han renunciado a la droga, que se han comprometido con el Gobierno a cuidar las áreas libres de droga. Familias que se han comprometido a supervisar la recuperación de la selva.

En el programa han estado 90 mil familias, pero necesitamos muchas más.

Cuidar la selva es un imperativo para protegernos contra el cambio climático. Pero cuidar la selva implica remunerar el cuidado de la selva. Por eso, insistimos ante el mundo que ese principio haga parte de los acuerdos para combatir el cambio climático.

Servir a Colombia en todas las horas

Al recibir 2010, quiero invitar a todos mis compañeros de Gobierno, a todos los servidores públicos a pensar en nuestra tarea.

Nuestra tarea no puede estar regida por una monotonía laboral. Nuestra tarea no es un contrato cotidiano de trabajo. Nuestra tarea tiene que ser una actitud permanente de servicio a Colombia.

Tenemos que renovar energías en cada hora. Imaginar cómo mejoramos en cada hora. Trabajar con bríos por la Patria en cada hora. Tanto los servidores de las Fuerzas Armadas, como quienes somos servidores públicos y estamos de traje civil.

Nuestra tarea es una tarea de vocación, de compromiso. No puede ser una tarea monótona, de rutina laboral. Nuestra tarea se tiene que renovar en cada momento, para servir bien a Colombia.

Que seamos los funcionarios públicos los que identifiquemos y denunciemos los casos de corrupción, para que el país, a través de la transparencia, tenga plena confianza en sus instituciones estatales.

Compatriotas:

Hemos venido discurriendo por el caminito de construcción de confianza, el caminito de la seguridad, el caminito de la promoción de la inversión, el caminito de la política social.

Uno miraría, en la noche de plenilunio que corresponde a este 31 de diciembre, en el horizonte un objetivo imaginario: una Colombia que les dé felicidad a las nuevas generaciones. Hay que persistir en esos caminos.

Ahora que estamos en las vísperas del Bicentenario, seguramente historiadores, economistas, sociólogos, politólogos arribarán a muchas conclusiones.

Permítanme aportar una reflexión: esta Patria ha tenido buenos gobernantes, empezando por Bolívar y Santander; buenas políticas públicas, buenos líderes; una ciudadanía laboriosa, emprendedora, espontánea, alegre.

Esta Patria habría podido progresar mucho más, de no haber sido afectada por la violencia.

En 200 años de vida independiente, hemos tenido escasos 47 años de paz.

Alrededor del gobierno de (Rafael) Núñez, en el siglo XIX, hubo siete años de paz. Se vieron los primeros desarrollos industriales del Caribe, hubo prosperidad en la caficultura y en la agricultura andina.

Se realizaron en 1902 los pactos de paz que pusieron punto final a la Guerra de los Mil Días. Vivimos en relativa paz hasta principios de los años 1940.

La violencia entre los partidos cesa por el Frente Nacional. Irrumpe la violencia de las guerrillas marxistas del odio de clases. Generan la reacción igualmente cruel del paramilitarismo. Unos y otros son copados por el narcotráfico.

Las generaciones vivas, desde los años 1940, no han disfrutado un día completo de paz.

Para que esta centuria sea la centuria del desquite, de una gran prosperidad colectiva con equidad, tiene que ser una centuria de muchos esfuerzos. Uno fundamental: el esfuerzo por la seguridad.

Al dirigirme, en Distracción (La Guajira), a las Fuerzas Armadas de Colombia, con inmenso afecto les digo:

Para que las nuevas generaciones puedan vivir en una Patria segura y pacífica ha sido fundamental, lo será, el sacrificio de ustedes.

Cuando ustedes, soldados y policías, oficiales y suboficiales, comandantes, integrantes de todas las fuerzas piensen en su misión, no la relacionen solamente con la coyuntura. Relacionen esa misión de ustedes con la historia de un país que habría podido estar mucho mejor, de no haber sufrido tanto la violencia.

Relacionen esa misión de ustedes con el futuro. El éxito de su misión puede cambiar la historia de Colombia, para que la Patria viva segura, dé felicidad y posibilidades de prosperidad a las nuevas generaciones.

No nos salgamos del caminito.

Estos caminos de confianza en Colombia uno los puede asimilar al surco en los agricultores: si el agricultor confiado no trabaja el surco, el surco se le llena de maleza. El agricultor tiene que amanecer todos los días no ha abandonar el surco, pero sí a mejorarlo.

Estos caminitos nuestros no los podemos abandonar ni tampoco los podemos estancar.

Hay que tener claridad del caminito: el caminito de la seguridad, el caminito de la promoción de la inversión, el caminito de la política social. Cultivar esos caminitos todos los días, mantenerlos en mejoramiento continuo. Ni confiarnos ni abandonarlos.

No podemos estancarnos y tampoco dar bandazos. Cuidemos el caminito.

Muchas gracias a los familiares de todos los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas.

Compatriotas:

Recibamos 2010 con entusiasmo; dispuestos a trabajar. Las cosas difíciles se vuelven menos difíciles si las enfrentamos Con amor.

La Patria colombiana es merecedora de todo nuestro amor. Demanda que procedamos a toda nuestra entrega, sin limitaciones, para que las nuevas generaciones puedan vivir felices en el suelo amable de la Patria.

Deseo a los soldados, a los policías, a los integrantes del DAS, a los integrantes de la Fuerza Aérea, de la Armada; a sus familias, el mejor 2010. Y a todos mis compatriotas, a cada uno de ustedes, apreciados compatriotas, que cada uno, y que la Patria entera tenga un buen 2010.

Muchas gracias”.

 

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