Entre Garzón y Barceló. Por: Mauricio Botero Caicedo

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Entre Garzón y Barceló

Mauricio Botero Caicedo
Por: Mauricio Botero Caicedo

“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Lord Acton.

En 2012 el juez español Baltasar Garzón fue condenado por el Tribunal Supremo a 11 años de inhabilidad por prevaricación. Según la sentencia, al ordenar las escuchas entre unos presuntos implicados y sus abogados, Garzón causó una “drástica e injustificada reducción del derecho de defensa”. El Tribunal asegura, según Rtve.es, que con su actuación Garzón colocó “todo el proceso penal español al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados, admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido para obtener la información que interesa”. El Supremo añade: “La pretensión legítima del Estado en cuanto a la persecución y sanción de las conductas delictivas solo debe ser satisfecha dentro de los límites en un Estado de derecho… la búsqueda de la verdad, incluso suponiendo que se alcance, no justifica el empleo de cualquier medio. La justicia obtenida a cualquier precio termina no siendo justicia”. La máxima corte española añade que la investigación criminal “no justifica en sí misma cualquier clase de actuación”. Y agrega que, planteada así, conduce a la desaparición de “controles efectivos sobre el ejercicio del poder, lo que afectaría a la misma esencia del Estado de derecho”. El Tribunal califica la decisión de ordenar las escuchas como “acto arbitrario sin que existieran datos de ninguna clase que indicaran que los abogados mencionados en los hechos probados estaban aprovechando el ejercicio de la defensa para cometer nuevos delitos”.

La Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes ha vinculado formalmente a José Luis Barceló, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, a las investigaciones que se llevan a cabo por las interceptaciones al expresidente Álvaro Uribe y lo llama a rendir versión libre. Según el portal La Gazeta, “Barceló deberá entregar las explicaciones pertinentes en todo lo relacionado con las interceptaciones que desde la Corte ordenaron realizar en contra del expresidente Uribe, dentro de un proceso ajeno a él. En su momento, desde el despacho de Barceló se ordenó interceptar el número telefónico de Uribe. Sin embargo, la orden se dio dentro del proceso que se llevaba en contra del congresista Nilton Córdoba. Paradójicamente, Uribe no tenía ninguna relación con el caso ni su número tenía ninguna razón judicial para ser interceptado. Aun así, el exmagistrado Barceló ordenó continuar las interceptaciones”. Según el mismo portal, “el analista del CTI Óscar Álvarez admitió que continuó escuchando las llamadas del expresidente a pesar de saber que estaban interceptando a una persona distinta a la autorizada en la orden judicial… pues sus superiores no le pidieron suspender las escuchas, a pesar de que él les había informado verbalmente sobre la situación”.

Para el autor de esta nota hay enormes coincidencias entre el actuar de estos dos jueces, Garzón y Barceló. Todo indica que en el caso de Barceló se trata de un gravísimo abuso del poder como magistrado, abuso que hoy en día solo lo llevan a cabo los regímenes totalitarios y no los Estados de derecho. La Comisión de Acusación no se debe “arrugar” ante este insólito caso de eventual prevaricación y debe investigar a fondo la presunta arbitrariedad del exmagistrado Barceló.