ENTREVISTA DEL PRESIDENTE URIBE EN CARACOL RADIO
Noviembre 29 de 2006

Darío Arizmendi, director de 6am, Hoy por Hoy: Presidente, muy buenos días.

Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República: Buenos días a usted, a todos sus compañeros de Caracol y a todos los compatriotas que nos escuchan a esta hora.

D.A.: Muchas gracias por acompañarnos, como usted entenderá estamos en un gran huracán, en una tremenda tempestad política. Usted ha sido muy claro, muy enfático en decir que la responsabilidad penal es de carácter individual y ha pedido, con mucha franqueza y con mucha vehemencia, que todas estas investigaciones que se adelantan por parte de la Corte Suprema de Justicia y otras autoridades se lleven hasta sus últimas consecuencias, pero esta mañana el Ministro del Interior, su Ministro, Carlos Holguín Sardi, contempló la posibilidad de estudiar, si la crisis se ahondara mucho más, con algunos otros congresistas encartados más adelante con la Corte, de revocar el mandato del Congreso.

¿Qué nos puede decir, comparte usted esa apreciación?

Presidente de la República: Primero, lo que ha pasado es triste, pero es la consecuencia de lo que se viene haciendo para recuperar la institucionalidad.

La mayoría de estos hechos se remontan a períodos anteriores a este Gobierno. Yo le hice un diagnóstico al país en la campaña de 2002, que encontraba la institucionalidad colombiana rebasada por los grupos guerrilleros, por los grupos paramilitares, financiados ambos por el narcotráfico. Que encontraba el poder del Estado derrotado por estos grupos y emprendimos la tarea de la Seguridad Democrática para recuperar la institucionalidad.

Hoy, la mayor parte de este paramilitarismo tiene –gracias a nuestra política de Seguridad Democrática- desmontando su poder militar. De los 67, 68 líderes conocidos, hay 65 en La Ceja, en un sitio abierto al escrutinio de la opinión, de la prensa internacional, de la prensa nacional, que se ha habilitado como cárcel. La gran mayoría de esos paramilitares están desmovilizados.

Hay 600 reincidentes, que es un porcentaje pequeño frente al total de desmovilizados, pero 600 personas delinquiendo son muchas, el Gobierno los está persiguiendo con toda la decisión. No más, antes de ayer, se desmanteló un grupo que quedaba por allá en Aguadas, en el norte de Caldas –me dicen que ustedes conocieron el hecho y todo eso se informó-.

Todo esto es un proceso para recuperar la institucionalidad, por eso le quiero decir a todos los colombianos que tengamos confianza en el proceso. Le quiero decir a los que hacen comentarios de la economía, porque aquí leo el titular de Portafolio: “Temor económico por efecto paras” ¡por Dios!, lo que debería haber es tranquilidad porque se están desmontando estos poderes.

Ahora, como todo lo que hemos hecho apunta a recobrar el poder legítimo del Estado, a que el Estado pueda recuperarse y desalojar a esos usurpadores que han sido guerrilla y paramilitares, lo que hay que recuperar son las instituciones. Por eso, creo que de mis palabras en la Corte Suprema –el viernes hará dos semanas- se infiere claramente lo siguiente: congresista que por alguna circunstancia vaya a la cárcel, que lo reemplacen. Una cosa es la responsabilidad penal, individual, de un congresista y otra cosa es la institución legislativa del Estado de Derecho. De ninguna manera vamos a poner en riesgo la institución legislativa del Estado de Derecho. Congresista que haya cometido un delito, congresista sobre quien vengan unas dudas que obliguen a la justicia a detenerlo o algo por el estilo, pues que lo reemplace el que sigue en la lista, para que se preserve la institucionalidad.

Todo el proceso en que estamos, es un proceso de recuperación de institucionalidad.

D.A.: Es decir, no, definitivamente, al cierre del Congreso, que respondan los corruptos con sus conductas individuales ante la Corte Suprema de Justicia.

Presidente de la República: Creo que así tiene que ser. Yo tenía esta mañana un compromiso con una emisora de Tunja, pero me contaron –aquí los compañeros en la oficina- la preocupación que había por el tema, que lo estaban oyendo a usted y dije: me da pena, sin que Darío Arizmendi me hubiera llamado previamente pero, hay que salvar la institucionalidad, por eso voy a atreverme a llamar a Darío Arizmendi para despejar cualquier duda sobre esa materia y por supuesto, sobre aquellas que estime convenientes, porque en esta hora nos tenemos que batir como leones, para salvar la institucionalidad.

D.A.: Sin duda, Presidente y nos alegra profundamente que nos haya llamado, se lo agradecemos inmensamente y nos alegra sobre todo, más, lo que nos está diciendo: la recuperación de las instituciones, el fortalecimiento de todos los órganos del poder público, de la justicia, a tono con su discurso en la conmemoración de 120 aniversario de la Corte Suprema de Justicia y también la recuperación del Congreso, que respondan individualmente aquellos congresistas corruptos.

¿Le falló Jorge Noguera, su amigo, en el DAS?

Presidente de la República: Primero, le repito todo lo que les dije en Semana Santa: lo conocí en el 2001, 2002, él había trabajado en la gobernación del Magdalena, de Juan Carlos Vives –a quien aprecio mucho, quien trabajó hasta hace poco con el Gobierno-, me recomendó a Jorge Noguera como una persona de la mayor confianza.

Jorge nos acompañó en esa campaña de 2002, lo nombré director del DAS, con toda la confianza. Salió del DAS, hubo una serie de cuestiones de buen servicio no de índole moral. Después sobrevinieron estas investigaciones, lo defendí y lo defendí directa y personalmente ante el país, pero al Presidente de la República le toca asumir la superior responsabilidad de ejemplo en aquello de acatamiento a la justicia.

¿Qué me toca decir ahora?: repetir todo lo que le he dicho al país y esperar, con humildad republicana, que la justicia decida y apoyarla y respetar el fallo de la justicia, ahí no hay más camino.

Inclusive la semana pasada pedí públicamente que él debía comparecer ante la justicia. Aquí me dicen en la Presidencia que perdieron el contacto telefónico con él, que está en una ciudad de Estados Unidos y que sacó un comunicado diciendo que estaba en muy malas condiciones económicas para venir al país. El comunicado nuestro es muy claro, donde se dice que: quien tuvo una tarea tan importante en el Estado, tiene que comparecer ante la justicia cuando sea llamado por la justicia.

D.A.: ¿Le fallaron, también, el Director de INVIAS, (Mauricio) Ramírez Koppel y el Director del INCO (Luis Carlos Ordosgoitía)?

Presidente de la República: Sobre el doctor Ramírez Koppel. Primero lo nombramos, por las más altas recomendaciones –no recomendaciones politiqueras- de su profesionalismo, etcétera, yo he confiado en él. Ha habido unos rumores, de aquellos que llaman chismes y yo mismo me he propuesto despejarlos.

‘Es que estaban pidiéndole plata a una firma de ingenieros’, ahí mismo llamé a esa firma de ingenieros, -yo inmediatamente llamo, yo no me pongo con misterios ni con rodeos ni con subterfugios, ahí mismo llamo-, inclusive llamé a Salvador Otero de Wackenhut, que ha sido amigo mío, le dije: ¿hay alguna queja contra Mauricio Ramírez Koppel, ha habido algún manejo en el INVIAS? y me lo negó, me lo negó rotundamente.

Anoche llamé a Luis Fernando Jaramillo Correa y me dijo que no tenía ninguna queja. Usted sabe como hemos adjudicado nosotros las licitaciones, audiencia pública -¡no hay precedentes, en la historia de Colombia, de la manera como este Gobierno ha manejado las licitaciones!-, a toda hora, todo, en audiencia pública.

El Director del INCO (Instituto Nacional de Concesiones). Yo no hice sino tener buenos comentarios sobre el Ministro, sobre el tema como va evolucionando la infraestructura el pasado viernes, en la Cámara de la Infraestructura en Cartagena, donde había 1.000 ingenieros.

¿Qué ha pasado con el director del INCO?: una cosa de hechos anteriores a este Gobierno. Primero, dejo claro y el legitimador es lo que viví el pasado viernes en la Cámara de la Infraestructura en Cartagena, que allá había un alto reconocimiento a su tarea y a lo que viene haciendo el INCO. La semana pasada se adjudicó, con toda la transparencia –como lo ha hecho este Gobierno-, esa licitación de Rumichaca – Pasto – Chachaguí.

¿Qué pasa?: el domingo sale una entrevista en el periódico El Tiempo del senador Miguel Alfonso de La Espriella, dice que en una reunión con paramilitares por allá en el 2000, 2001, hubo congresistas, dirigentes políticos, funcionarios de gobierno. Entonces inmediatamente llamé y dije: ¿qué funcionario de gobierno fue allá?, entonces apareció que Luis Carlos Ordosgoitía, director renunciado del INCO, en esa época congresista –antes de este Gobierno-, había estado en esa reunión.

(Yo llamé, en Santiago de Chile –porque el celular le permite a uno hoy ir a Chile a cumplir unos compromisos para promover la inversión en el país y ahora hablamos un poquito de eso, porque es que esto lo tenemos que superar, es que esto es todo producto de que el Estado viene recuperando su vigencia, es muy importante, el celular le permite a uno estar allá firmando un convenio y promoviendo la inversión en Colombia y al mismo tiempo pendiente del país-).

Le dije a Alicia Arango, secretaria privada de la Presidencia y a Ricardo Galán, Jefe de Prensa: acompáñenme que voy a hacer dos llamadas. Llamé a Miguel Alfonso de La Espriella y le dije: ¿usted conoce algún hecho que involucre al Presidente de la República, al Gobierno en el paramilitarismo? Dijo: ‘no, no Presidente, de ninguna manera’. Le dije: el único favor que le pido, Senador, es que no me defienda ni defienda al Gobierno, dígale al país totalmente la verdad.

Llamé al doctor Ordosgoitía y le dije. Luis Carlos ¿usted estuvo en esa reunión a la que le alude el Senador De La Espriella? Me dijo: ‘si, Presidente, estuve’. Y me dijo que él había tenido una autorización de la administración del Presidente Pastrana para estar promoviendo o buscando unos acercamientos con grupos paramilitares –concretamente me habló de Carlos Castaño- para un eventual proceso de paz y me dijo que eso aparecía en el libro del Presidente Pastrana, después me dijeron que aparecía también en el libro, creo que de Jorge Lesmes –se los cuento para que ustedes lo busquen allá- y que aparecía también en el libro de Carlos Castaño. Yo le dije a Luis Carlos Ordosgoitía: por favor, dígale la verdad al país.

Ayer regreso de Santiago de Chile, aquí a la oficina, reuní el equipo de Gobierno, me dijeron que algún vocero del ex Presidente Pastrana dijo que Ordosgoitía no estaba autorizado para esa reunión, entonces hice el siguiente análisis, con mucho respeto por Luis Carlos Ordosgoitía: no entremos en esa discusión, aceptemos que le habían dado una autorización general para hablar con estos grupos paramilitares en busca de la paz, pero que, así como él podía interpretar que esa autorización era suficiente para esa reunión, también el gobierno de la época podía interpretar que esa reunión estaba excluida, no entremos en ese tema, respetemos lo que pudo pasar en esa época, presumamos siempre que era la buena fe en la búsqueda de la paz.

Miremos otro tema. No creo que la autorización, para hablar con ellos, pueda entenderse, extendida a firmar acuerdos o compromisos con ellos y Luis Carlos Ordosgoitía, con franqueza, con gran valor civil, me dice –el domingo por la noche, cuando lo llamo de Santiago de Chile- que efectivamente él firmó ese compromiso allá. Le dije: ¿qué compromiso Luis Carlos? Me dijo: lo que recuerdo, era un compromiso para buscar la paz, básicamente.

Entonces, cuando ayer tomo la decisión de aceptarle la renuncia, produzco ese comunicado –que ustedes deben tener- donde digo que ningún funcionario del Gobierno debe tener el precedente de haberse reunido con grupos ilegales, guerrilla o paramilitares o narcotráfico o de haber firmado compromisos o acuerdos con ellos, sin la autorización del Gobierno Nacional correspondiente.

Esto es, se le aceptó la renuncia, a pesar de que fueron hechos sucedidos en anterior administración presidencial.

Y es muy importante todo el debate allí, porque la verdad es que yo llegué con unas banderas en el 2002: acabar con la guerrilla y con el paramilitarismo, recuperar la institucionalidad. Y en esos departamentos de la Patria, donde hoy hay tanto cuestionamiento, en todos perdí las elecciones del 2002, salvo en el departamento del Magdalena donde las gané por 7, 8 mil votos.

D.A.: ¿Presidente, usted conoce el texto de ese acuerdo del Nudo de Paramillo, como se llama?

Presidente de la República: No lo conozco y por eso en el comunicado de ayer tarde pido… ¿a ustedes les llegó el comunicado?

D.A: Sí señor, por supuesto que sí y ya lo divulgamos, como es nuestra obligación, en aras del derecho a la información de todos los colombianos.

Presidente de la República: … lo que les estoy diciendo con ese comunicado, inclusive digo, que por favor ese compromiso debe ser entregado a la justicia y revelado a la opinión pública. Eso lo digo con toda claridad en el comunicado de ayer.

D.A.: ¿En qué posición queda la Canciller (María Consuelo Araújo) si en el día de mañana, cuando ya responda la diligencia de indagatoria el senador Álvaro Araújo, su hermano, le fuera dictada una medida de aseguramiento?

Presidente de la República: Ese es un tema bien importante y algún asesor mío de comunicaciones me dirá: ‘¿usted porque sale y le dice todo esto a Darío?’, porque es que el Presidente de la República tiene que enfrentar todo, además aquí estamos de buena fe y con patriotismo y con ánimo de luchar, hasta el último día, por recuperar la institucionalidad. ¡Hombre!, ¿ahora que quiere llegar la inversión al país, la vamos a dejar deteriorar?, ¿ahora que tenemos la posibilidad de acabar guerrilla y paramilitares, vamos a dejar que esto eche para atrás? ¡De ninguna manera, de ninguna manera!

Hablemos de la Canciller. Yo no la conocía. En la campaña de 2002, Alicia Arango y otras personas me hablaban de ella, de una excelente funcionaria, jovencita, una revelación juvenil en la administración de Enrique Peñalosa en Bogotá. Recuerdo que alguna vez llegué a Valledupar y me crucé en el aeropuerto con la Consuelo Araújo Noguera, ya no era Ministra de Cultura, entraba yo a Valledupar y ella salía con unos niñitos vallenatos para Washington y me dijo: ‘Álvaro, tenemos que hablar porque quiero acompañarlo’. Y no volví a ver a Consuelo Araújo Noguera, quien había sido buena amiga mía, la asesinó las Farc. Es que aquí también hay tragedias de familias, por eso estos temas no se pueden mirar aisladamente, hay que mirar todo el conjunto.

Entonces en la campaña del 2002, tengo el recuerdo de Consuelo Araújo Noguera, la nostalgia de que esa Ministra de la Cultura sale del ministerio porque nombran a su esposo, Edgardo Maya, Procurador; que la secuestra y la asesina las Farc y simultáneamente me hablan Alicia Arango y otras personas, de María Consuelo Araújo Castro y gano la elección del 2002 y sin conocerla, en lo que averigüé por ella, la nombré Ministra de la Cultura. La conocí personalmente, ya nombrada. ¡Cuota de nadie!

Álvaro Araújo Castro, su hermano –ese año lo eligen Senador de la República- estuvo con otra campaña, no me apoyó a mí, él se demoró para apoyarme. Entonces, cuando llego a la Presidencia empiezo a buscar el apoyo de muchos congresistas que no me habían apoyado y a construir coaliciones con ellos como era mi deber para aprobar las leyes, como ahora tendré que buscar que no dejemos de aprobar las leyes –yo quiero hacerle, a través de Caracol, un gran llamado al Congreso porque tenemos en estas dos semanas el compromiso de aprobar esta agenda legislativa-.

Entonces, nombro a María Consuelo Araújo por sus méritos, hice una asociación con Consuelo Araújo Noguera, su tía y no tiene nada que ver con Álvaro Araújo porque Álvaro Araújo había estado en otra campaña, Álvaro Araújo se demora para apoyarme a mí después de que soy elegido Presidente.

María Consuelo Araújo hace un excelente ministerio de la Cultura, me lo dicen en todo el país: ‘como trabaja creando las bandas de música, como trabaja estimulando los festivales folclóricos del país’. Hizo una reforma que nadie se había atrevido hacer en la orquesta Sinfónica de Colombia: la sacó de Bogotá, la puso a recorrer el país, le redujo sustancialmente los costos, me comprendió plenamente lo que dije de que necesitábamos un país de lectores.

Ella se retira del Ministerio de la Cultura por una sola razón: porque su hermano iba a aspirar, de nuevo, al Senado de la República. Me acompaña en la campaña –donde tengo un equipo femenino excelente-, está ella, la actual ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra –ella había me había acompañado como vicerrectora de la Universidad del Rosario por allá en el año 2002-, Claudia Jiménez –quien fue la directora del programa de renovación del Estado en el pasado Gobierno-.

Y a raíz del nombramiento de Carolina Barco, excelente Canciller, en la Embajada de Washington, nombro a María Consuelo Araújo. La noche del nombramiento también me hice esta reflexión: es mi deber dejarle a Colombia buenos líderes de las nuevas generaciones, por eso he nombrado tanta gente joven.

D.A.: Y por eso se va a quedar la Canciller en su actual posición.

Presidente de la República: La verdad es que le voy a pedir al país y al mundo que entiendan esto: pase lo que pase con Álvaro Araujo, el país debe respaldar a Canciller y el Gobierno la va a respaldar porque las responsabilidades son individuales, porque hay que mirarle a ella su carrera. Y la verdad es que lo que estamos viviendo es el producto de tragedias de familia, que se vivieron en todas esas regiones, regiones que estuvieron muchos años bajo el poder de la guerrilla.

D.A.: Y bajo el poder del narcotráfico y bajo el poder de los paramilitares….

Presidente de la República: No me dio tiempo de decírselo. Los gobiernos no le prestaron atención a eso, los gobiernos se iban a tomar whisky a esas regiones y avanzaba la guerrilla y avanzaba el narcotráfico…

D.A.: Tampoco actuaron ni la Fiscalía ni la Justicia ni las Fuerzas Militares.

Presidente de la República: Si, pero es que las Fuerzas Militares tienen un Comandante y hubo muchos comandantes de las Fuerzas Militares que en lugar de dirigir las Fuerzas Militares, se pusieron fue a coquetear con la guerrilla. En un Gobierno interesó más consentir al ELN y levantar el sitio de Aroní

D.A.: La operación Aroní

Presidente de la República: Entonces hubo más interés en coquetear con la guerrilla, que en respaldar a las Fuerzas Militares y de Policía. Las Fuerzas Militares necesita quien las comande y una de las cosas que se me critica a mi es que vivo a toda hora llamándolos, reuniéndome con ellos, exigiéndoles resultados y es verdad, yo lo hago. Aquí me voy a reunir, enseguida, con el General (Mario) Montoya (comandante del Ejército Nacional) y con el General (Fredy) Padilla de León (comandante de las Fuerzas Militares) y estoy llamando al General Oscar Naranjo (comandante de la DIJIN), permanentemente me reúno con ellos.

Entonces ¿qué pasó en esas regiones? Lo que encontré en el 2002: donde no dominaba la guerrilla, dominaban los paramilitares y el Estado brillaba por su ausencia –y estamos en ese proceso de recuperar la institucionalidad- y gente secuestrada, gente asesinada, gente totalmente atemorizada, el periodismo coaccionado. El periodismo había perdido su independencia, en Barrancabermeja el periodismo perdió, durante 25 años, la independencia a cargo del ELN y después la perdió por cuenta de los paramilitares.
Y la gente, unos acudieron donde los paramilitares a hacer con ellos concierto para delinquir y otros acudían por temor, forzados por las circunstancias. Eso lo verán los jueces de la República, lo magistrados de la Corte Constitucional.

Ese contexto no se puede perder de vista, como no se puede perder de vista lo que hemos recuperado de imperio de las instituciones y no se puede perder de vista para donde vamos, ahora que a niveles de crecimiento del país del 6 por ciento. Todo el mundo nos mira en el extranjero con gran confianza y por eso no podemos dejar aquí que flaqueen las instituciones y que la noticia de aquello, que es normal que aparezca ahora que se esta recuperando la justicia y el imperio del Estado de Leyes, afecte la recuperación económica y la recuperación social del país. Hay bonanza y confianza en Colombia, que no la vamos a dejar retroceder.

Yolanda Ruíz, directora del servicio informativo de Caracol Radio: Antes de dejar atrás el tema de la Canciller, quisiera plantearle una precisión. Esta tarde directo va para el Congreso y el tema seguramente se va a dar allí. Usted ha dejado muy claro que respalda totalmente a la Canciller, por sus logros, por lo que ha hecho y que, efectivamente, la responsabilidad penal es individual. ¿Se equivocó la Canciller al acudir a la cita con el Fiscal (General de la Nación, Mario Iguarán) en compañía de su hermano?

Presidente de la República: Ella se lo contaba a ustedes la semana pasada con la franqueza que la caracteriza.

Y.R.: Lo contó Presidente, ¿Pero fue un error, cometió un error en acudir en su caso de Canciller de la República y llevar a su hermano, quien no había conseguido la cita con el Fiscal y se le pegó a la Canciller?, ¿se equivocó la Canciller al acudir con él a la cita, al decir, nos encontramos aquí, al preguntar por casos particulares de su familia en una cita que era de la Canciller de la República?

Presidente de la República: Déjeme hablarles, también, de pronto con el corazón.

Primero, Álvaro Araujo ha sido amigo del Fiscal General de la Nación, para conseguir esa cita no necesitaba la Canciller, el mismo Fiscal me lo ha dicho, ese día había otros congresistas allá. Los congresistas recorren todos los despachos públicos, permanentemente, llegan a Bogotá y pasan entre el Congreso, almuerzos, comidas y los despachos públicos, eso es un hecho.

Segundo, a la hora de la verdad prefiero la manera como procedió la Canciller, de frente. Ella no entró allá ni por alcantarilla ni por puertas escondidas, entro y salió por donde todo el mundo la veía. Prefiero eso a la costumbre colombiana de muchos, que han dado mal ejemplo en el poder central, de salvar la apariencia de hacer las cosas a lo escondido.

D.A.: Pero también fue un atrevimiento de parte de él colinchársele ahí, pegársele a la Canciller, porque el Fiscal no le había querido dar la cita según no lo explicó también él mismo. Como fue un atrevimiento de parte de Álvaro Araujo tratar de involucrarlo a usted, Presidente, si la justicia procedida contra él.

Presidente de la República: Si, eso se hacen tantos comentarios y se dicen tantas cosas. Por eso vivo de pechitos, Darío. Por eso vivo de pechitos y asumiendo todas las responsabilidades, porque puedo haber tenido toda clase de equivocaciones pero he procedido con todo patriotismo.

Y le quiero repetir lo que le he dicho mil veces, porque por allá hay quienes siguen escribiendo con duda lo que le he dicho mil veces: por razones agropecuarias y de familia, me ha tocado vivir en zonas de ELN, de Farc, en zonas paramilitares y jamás he dado el brazo a torcer ni frente a unos ni frente a otros. Jamás he tenido una reunión con paramilitares.

Recuerdo que había regresado de Londres -usted lo debe tener por ahí- y se hizo mucha propaganda que por que Darío Arizmendi entrevistaba, en televisión, a Carlos Castaño –si le digo un ápice de mentira me corrige-, eso lo publicitaron mucho, que era la primera vez que Carlos Castaño daba la cara.

Llegé allá en la casa, en Ríonegro, nosotros tenemos la casa ahí en la finca de mi suegro, donde digo que soy colono, me puse con Lina a ver ese programa y estud le pregunto con un deleito Darío –se lo vi-, por la amistad de Carlos Castaño con Álvaro Uribe.

¿Usted recuerda que le contesto Carlos Castaño, cierto?

D.A.: Si señor, por supuesto que si.

Presidente de la República: Usted recuerda que le contestó: que no lo conocía, que no se había reunido con él, que él no lo había apoyado, dijo otra persona que apoyaba él, que Álvaro Uribe era guerrerista.

Yo impulse las Convivir en Antioquia, de frente, convencido que este país necesita que la ciudadanía apoye la Fuerza Pública, que es ese un gran camino, esa alianza ciudadanía – Fuerza Pública, para evitar la desinstitucionalización, para recuperar el orden. Y eso generó toda clase de ataques: ‘Uribe paramilitar’, ‘Uribe fascista’, ‘Uribe el de los paras’, etcétera.

Yo vi esa entrevista, oí esa entrevista. En estos días le pedí a Ricardo Galán, recoja ese video y recoja uno posterior de Claudia Gurisatti y recoja lo que le dijo Carlos Castaño a Luis Carlos Restrepo sobre Álvaro Uribe en la primera reunión y recoja todo lo que yo he vivido como Gobernador de Antioquia sobre las convivir.

Al otro día estaba trotando y usted me llamó a preguntarme lo mismo y por ahí debo tener mis respuestas sobre ese tema. O sea Darío que aquí puede haber errores, dificultades, pero aquí lo que ha habido es buena fe, amor a la Patria y decisión de enfrentar todos esos fenómenos.

D.A.: Si Presidente, usted habla de que esos Presidentes eran los jefes de las Fuerzas Militares -los anteriores, para no mencionar nombres propios-, aquel que se complació con el Ejército de Liberación Nacional o el otro con la guerrilla de las Farc, en fin, que la responsabilidad penal es individual ¿y donde queda su responsabilidad política en el respaldo y en el apoyo a esos congresistas que hoy están presos y otros que seguramente lo van a estar después de la diligencia de indagatoria que van a surtir el 6 y el 7 de diciembre?

Presidente de la República: Asumamos la responsabilidad política, váyame llevando caso por caso.

D.A: Usted, por ejemplo, en la cuñas de la campaña para el Congreso de la República apoyó a muchos de los que hoy están involucrados.

Presidente de la República: Yo quiero que vayamos viendo caso por caso.

D.A.: Empecemos.

Presidente de la República: Sí, si, bien pueda diga

D.A.: Álvaro Araujo.

Presidente de la República: Correcto, del equipo Alas – Equipo Colombia.

El día anterior de las elecciones del Congreso 2002, a las 6 de la tarde, me llamó Luis Alfredo Ramos y me dijo que el Equipo Colombia me iba a poyar. Álvaro Araujo estaba con la candidatura del oficialismo liberal y estuvo con ella. Él me apoya a mi muchos meses después de haber empezado el Gobierno, que nosotros construimos esa coalición que nos permitió aprobar una agenda legislativa muy importante en el periodo anterior. Y él, después, se integra con Luis Alfredo Ramos y los respaldo, efectivamente.

Pregunto Darío: ¿se conocían los hechos que hoy se están investigando y que son hechos anteriores a mi Gobierno?

D.A.: Presidente, la verdad, mucho rumores desde hace mucho rato, desde hace mucho tiempo, no solamente sobre eso, sobre todo…

Presidente de la República: Darío ¿vamos a condenar por rumores?, ¿en un país que ha dado segundas oportunidades a tanta gente, vamos a condenar por rumores?, ¿vamos a seguir desinstitucionalizando la justicia? Entonces ¿los rumores no venían a obrar cuando estaban en la oposición y si venían a obrar cuando apoyaban al Presidente de la República en las leyes en el Congreso?

D.A.: Usted conoce ese aforismo que dice: río suena, piedras lleva…

Presidente de la República: Mire Darío, yo he sido diligente, diligente para confirmar y desvirtuar rumores sobre temas serios, no sobre temas baladíes, por eso he estado llamando a los ingenieros a ver qué cargos hay contra el INVIAS. ‘¿Usted cree que por los debates políticos del Congreso yo puedo, sin bases en la justicia, entrar a tomar ese tipo de decisiones?

Entre otras cosas recuerde que esos rumores crecieron muchísimo. Si fuera por rumores y lo que dice la oposición, yo soy paramilitar. Si fuera por rumores y lo que dice la oposición, yo debería renunciar a la Presidencia de la República.

¡No!, yo apoye a Álvaro Araujo ahora, en estas elecciones del 2006, los hechos que se le cuestionan -anoche me lo confirmaba el Director del DAS (Andrés Peñate)-, son hechos anteriores a ese apoyo y básicamente, anteriores a mi primer Gobierno.

Entre otras cosas, esos rumores afloraron mucho cuando aparecieron los candidatos únicos, por acuerdos políticos –como se ha dicho ahora allá, en esos departamentos-, el aval de esos candidatos únicos los dio el oficialismo liberal.

Y.R.: Presidente, si bien son hechos –como usted esta planteando- en varios de los casos que son anteriores a su Gobierno, ¿qué va a pasar con ellos a partir de ahora, con los miembros de su bancada y la bancada que de distintos partidos está apoyando al gobierno del presidente Álvaro Uribe a partir de ahora, porque eso si es en este momento, están siendo cuestionados en este momento, están siendo investigados en este momento?

Presidente de la República: No, es muy claro. Yo quiero asumir la responsabilidad uno a uno, para que esto no quede en el aire.

D.A.: El caso de Luis Eduardo Vives, por ejemplo.

Presidente de la República: Luis Eduardo Vives llega el Congreso de la República en el 2002 sin apoyarme y sin que yo lo apoye. Después, ya en el Congreso, él me apoya, votó todos los proyectos de ley con gran responsabilidad, estaba en nuestras listas pero en enero vienen aquí unas personas que se merecen la credibilidad y hablaron de unas reuniones y autoricé que fueran retirados de las listas. Eso es un hecho público. Ha venido votando las leyes nuestras en el Congreso.

Le pregunto Darío, ¿no fue suficiente, por parte del Presidente de la República, haber autorizado que los retiraran de las listas?

D.A.: Pero también autorizó que volvieran al redil…

Presidente de la República: Que volvieran a apoyarnos en el Congreso de la República, porque es que nos eligieron congresistas a pesar de que nosotros los habíamos retirado de las listas.

Judith Sarmiento, periodista mesa de trabajo de Caracol: No importa con qué votos…

Presidente de la República: ¿Usted cree que yo voy a caer en la trampita en que me quieren poder a algunos?, que no puedo contar con los votos de ellos y enseguida no me aprueban la reforma tributaria ni me aprueban Transferencias ni me aprueban las leyes. ¡No!, es que yo tengo que defender el país.

D.A.: Pero esos votos no eran legítimos, Presidente, porque se había demostrado un fraude en las elecciones para el Congreso del año 2002…

Presidente de la República: No, el pueblo los eligió ahora congresistas…

D.A.: Pero con la coacción de las autodefensas, con la financiación de los paramilitares…

Presidente de la República: No, excúseme Dario, lo de las autodefensas básicamente fue en el 2002 y ahora, cuando se supo de una reunión, cuando dirigentes de mi campaña -Juan Manuel Santos y Germán Vargas- me dijeron que a ellos les había llegado la noticia de esa reunión, sin vacilación les dije: no les queda más camino que retirarlos y se retiraron y se retiraron a muy pocos días de elecciones, de las listas nuestras y corrimos todos los riesgos. Yo creo que cumplí con transparencia y con firmeza.

La otra cosa: también asumo la responsabilidad, no obstante que los retiramos, a pesar de haberlos retirados, ellos ganaron unas curules en el Congreso y el Gobierno ha aceptado –y asumo la responsabilidad- que ellos nos ayuden a aprobar las leyes, porque son intereses superiores de la Patria.

¡Y en esa trampita si no voy a caer yo! La trampita de que no pueden votar las leyes y no pueden estar en la coalición del Gobierno, ¡ahh!, ¿mientras los otros se oponen a todo?, ¿mientras lo que tengo es una oposición porque sí?, no les gusta la reforma tributaria, no les gusta ninguna de las iniciativas del Gobierno ¿y nosotros necesitando aprobarle esta agenda legislativa al país? Por eso me gusta mucho hacer estos temas con usted, para que no quede la más mínima duda y para asumir todas las responsabilidades.

Y.R.: Hoy que están investigados, que están siendo investigados por la Corte Suprema, hoy ¿rechaza ese apoyo político o de todas maneras es bienvenido?

Presidente de la República: No, le quiero decir una cosa: apoyo político no, apoyo a la agenda legislativa. Mientras estén en el Congreso le pido a ellos, como a todo el Congreso, que nos vote las leyes.

Es que aquí vino un día Juan Fernando Cristo (senador) y vino con la bancada de Norte de Santander y de Santander a pedirme unas obras para ese departamento, insistían mucho en la carretera Cúcuta – Bucaramanga por el alto del Escorial y revisamos, se iban a ir en media hora y les dije: no, no se me vayan, camine que aquí nos tenemos que quedar toda la mañana y les muestro que se está haciendo por esos departamentos y llegamos a unas conclusiones y les dije: bueno ¿y por qué no me apoyan ustedes estas transferencias y esta reforma tributaria?, porque es muy cómodo, me piden las obras, me cuestionan en las reuniones porque no se hacen las obras, pero eso sí, enseguida me niegan todas las leyes.

Para que quede muy claro y hacerlo de frente, ante todo el país: mientras estos señores estén el Congreso de la República, cuya presencia en el Congreso de la República no depende de mi, sino de la administración de justicia, les voy a pedir que voten los proyectos de ley del Gobierno.

D.A.: ¿No es esa una actitud muy calvinista y demasiado pragmática, Presidente?

Presidente de la República: No, es mi deber, porque son los intereses de la Patria.

Si ellos llegaren a ir a la cárcel y entran sus reemplazos, a esos reemplazos les pido que apoyen la agenda legislativa del Gobierno. Porque lo que no voy a dejar es, caer en la trampa.

¡Ahh!, mientras los que le crearon a Colombia en déficit del endeudamiento y la ruina, se oponen ahora sin razones y sin tocar el tema de fondo a lo de las transferencias y convocan al país a un referendo sobre el tema, ¿yo voy a dejar de sacar las transferencias del Congreso? ¡No tiene riesgos!

Ahora, fuera inmoral si yo estuviera diciéndole una cosa al país y haciendo otra cosa bajo cuerda con ellos, pero este pedido es de frente y claro ante el país…

D.A.: Si, está reconociendo una actitud política, sin duda alguna, con mucho vigor y en fin eso responde a sus convicciones.

Presidente de la República: Pero adicional, esos votos se los he pedido no sobornándolos con puestos ni con auxilios parlamentarios, sino que me gasto aquí 15 horas a la semana, discutiendo con los parlamentarios, artículo por artículo, los proyectos de ley. Aquí vino un día Gustavo Petro (senador) y discutió alrededor de una hora o más conmigo, sobre el tema de las transferencias.

O sea, que este es un pedido, primero, no es un pedido clandestino, es un pedido público que he hecho. Segundo, no he sobornado con puestos ni con auxilios parlamentarios -que acabó este Gobierno- como se sobornaba congresistas en el pasado. Ahí se marca una diferencia.

Tercero, es un pedido argumentado en unas consideraciones de conveniencia nacional , para aprobar una agenda legislativa que está hoy siendo estudiada por el Congreso.

D.A.. Esta consideración – pregunta que le voy a realizar, con todo respeto, se la hago más al estadista que al mandatario de turno. Usted que conoce bien el país como Alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquia, Presidente ya en una oportunidad y un rato más, hasta el momento, ¿para dónde cree que vamos, si el país está preparado o no para conocer toda la verdad sobre la colaboración de empresarios, de hacendados, de ganaderos, de industriales, de altos mandos militares, de toda la Fuerza Pública, del Ejército, de la Policía, de la Armada, con los narcotraficantes y con los paramilitares?

Presidente de la República: Y le faltó una pregunta y con la guerrilla.

D.A.: De acuerdo, por supuesto

Presidente de la República: Porque es que yo creo que el país debe estar preparado, porque es la consecuencia del país que se desinstitucionalizó y el país debe mirar eso como algo bondadoso, resultado de que se ha venido desmontando este poder militar de esos grupos.

¿Usted cree que si no hubiéramos desmontado el poder militar de esos grupos, esto se estaría dando? ¿Usted cree que sino lo estuviéramos en La Ceja, los unos, a las bandas emergentes perseguidas y todos los días hay bajas, eso se estuviera dando?

¡Pero que se diga la verdad total! Todas esas amistades políticas del ELN y las Farc pasan por ahí, agazapadas. Que se diga la verdad total y que se diga la verdad total, lo que ya empezó a decir la Comisión de la Verdad sobre lo que fue lo del Palacio de Justicia.

Porque como le parece esta desproporción: mientras los que participaron en el grupo guerrillero, que con dineros del narcotráfico quemó el Palacio de Justicia, son grandes críticos del Gobierno en el Congreso y aspiran a la Presidencia de la República, el Presidente de la República no le puede pedir a congresistas elegidos que voten por la agenda legislativa de conveniencia nacional.

D.A.: ¿Es decir, toda la verdad, de todas las relaciones con todos los grupos al margen de la ley, toda la verdad tocare a quien tocare y después ley de punto final?

Presidente de la República: Yo no he pensado en ley de punto final, pero es bueno seguir hablando toda la verdad.

A mí me parece que los jueces de la República, en su sabiduría, dirán quién fue a una reunión con guerrilla o con paramilitares, por temor, por física coacción o hacer una gestión humanitaria, a buscar la liberación de un secuestrado, etcétera y quién fue con un propósito, con una intención delictiva, quien fue a configurar un consorcio para delinquir. Eso lo dirán los jueces de la República en su sabiduría.

Entonces, hay que esperar tranquilamente el curso de los procesos.

D.A.: Presidente, se ha denunciado , por ejemplo, la presencia de 43 integrantes o un poco más, de las ‘Águilas Negras’ (grupo delincuencial)’ en la Sierra Nevada de Santa Marta, están imponiendo su ley del terror y del narcotráfico, de nuevo.

Presidente de la República: Allá están trabajando las Fuerzas Militares. Aquí esta entrevista me la está oyendo el General Padilla, a quien había citado ahora. Sobre las ‘Águilas Negras’ de la Sierra Nevada de Santa Marta, allá estamos, en plena operación militar contra ellos. Esta noche, Luis Carlos Restrepo (Alto Comisionado para la Paz) le va a dar detalles al país sobre cómo fue el sometimiento de ‘Jorge 40’ a la justicia, ¿qué le dijo él, qué razón le llevó del Presidente de la República en esa reunión y qué operativo militar había sobre la Sierra Nevada y sobre el Perijá? Y las ‘Águilas Negras’, la orden es: acabarlas, como todos esos grupos.

A mí me contaron por allá en una reunión de Arjona, hace 15 días, que había unos paramilitares todavía, maltratando la gente por allá en Aguadas y en el norte de Caldas. Ahí mismo llamé a las Fuerzas Militares, me puse al corte como dicen los campesinos y me llamaron a Chile a darme la buena noticia que habían capturado todos estos bandidos, con el jefe de ellos herido. Y la orden frente a las ‘Águilas Negras ‘ y frente a esos grupos es total.

El sábado voy a ver cómo regreso a la ciudad de Villavicencio a un consejo de seguridad, porque allá hay un narcotraficante que ha corrompido las instituciones, que ha hecho todo el daño, que le compra coca a lo que quedan de esas bandas emergentes y cosa a las Farc, que le dicen ’el loco Barrera’ y estamos detrás de poder capturar a ese bandido que tanto daño ha hecho allá y de desmontar las oficinas de cobro en Cali, en Medellín.

Es el primer Gobierno que ha enfrentado y de frente, directamente por el Presidente de la República, esas oficinas de cobro. Ahí están los hechos recientes de Cali y me gustaría que ustedes examinaran cómo ha sido la reacción del Gobierno Nacional y del Presidente de la República ante estos hechos en Cali y qué ha venido pasado.

Lo de las ‘Águilas Negras’, cualquier cosa que sepa, llámeme, que yo quiero prepararme para que el día que salga de la Presidencia de la República pueda mirar a mis compatriotas a los ojos, con la tranquilidad de conciencia de no haberme abstenido de enfrentar una sola de las expresiones del crimen.

D.A.: ¿Qué pasó con Vicente Castaño, dio la orden usted al día siguiente del atentado terrorista en la Universidad Nueva Granada, aquí en Bogotá? Nada que lo cogen.

Presidente de la República: No lo han podido capturar y aquí me están oyendo los generales Padilla de León y Montoya y aquí está Luis Carlos Restrepo -no está el Ministro de Defensa (Juan Manuel Santos) porque está en México-, aquí me oyen, la orden ha sido capturarlo.

Mire, Darío, yo he sido muy cuidadoso, por convicciones y por el bien público, usted sabe que yo no le digo nada a la Fuerza Pública que no se pueda sostener en público. En privado nada le digo que no sea sostenible en público. Por eso a cada momento digo: si ustedes consideran que yo, en alguna palabra en privado o en público, les he dado mal ejemplo, ¡díganlo!. Se lo he dicho a los 300 mil integrantes de la Fuerza Pública.

Yo he sido muy cuidadoso, por convicciones democráticas, que en las miles de reuniones que he tenido con ellos, lo que les diga en privado siempre sea sostenible en público. Yo no tengo doble discurso ni doble actitud. Con la misma vehemencia con que en público pedí la captura de Vicente Castaño, se lo he reclamado en privado a la Fuerza Pública.

Este señor Vicente Castaño tiene dos opciones: una opción, hablar con el Comisionado –que podría estar acompañado por el Ministro del Interior (Carlos Holguín), el Obispo de Montería (monseñor Julio César Vidal) y someterse a la justicia.

¿Que el tema de la extradición?: la respuesta del gobierno es clara.

Le voy a decir a través de la radio lo que ellos le pueden decir en privado: primero, el Gobierno no se compromete en reformas constitucionales ni legales que deterioren la extradición. Es un gobierno que ya ha extraditado, sino hemos extraditado 500, vamos en más de 495.

Segundo, si se somete a la justicia, se le suspende la extradición –por resolución- a condición de que cumpla unas exigencias muy rigurosas. En el momento en que llegare a incumplir una exigencia de esas, será extraditado. –Creo que hasta el momento llevamos cinco solicitudes de extradición suspendidas: la de Carlos Castaño –que está muerto- y de otras cuatro de estas personas, en un Gobierno que ha extraditado casi 500.

D.A.: Pero una cosa son los que están en La Ceja, pero es que está ya de fugitivo, está huyendo de la justicia.

Presidente de la República: Correcto. La segunda opción que le queda al señor Vicente Castaño, es esperar para que tarde que temprano, la Fuerza Pública lo reduzca.

D.A.: Y si lo reduce y lo captura ¿será extraditado inmediatamente?

Presidente de la República: Si lo reduce y lo captura y se surte el proceso de extradición, será extraditado. El beneficio de la suspensión de la extradición, solo se concede si hay sometimiento voluntario a la justicia.

D.A.: ¿Pero eso debe tener una fecha límite, Presidente?

Presidente de la República: Estos temas son bien difíciles. Aquí miro al Comisionado para que me ayude a pensar eso, con el Ministro del Interior.

Pero esto que le estoy diciendo a usted, será el mensaje que le podrá dar el Comisionado a Vicente Castaño, si con el Obispo de Montería y el Ministro del Interior y cualquier otra persona, llegare a darse una reunión con Vicente Castaño.

D.A.: Entendemos, quienes conocemos su carácter y su temperamento –que somos todos los colombianos-, en aras de su buena fe, de su diligencia, de su trabajo, de hacer las cosas bien hechas, de trabajar las 24 horas, su reacción emocional después del atentado terrorista en la Universidad Militar, cuando usted dijo que se suspendía cualquier posibilidad de acuerdo humanitario.

Pero ya que han pasado los días y las semanas, ¿no cree que vale la pena volver con el tema y ahora que estamos en vísperas de la navidad, volver a sembrar una luz de esperanza entre esas familias?

Presidente de la República: Hombre, Darío, mire: ¡jamás, jamás he salido con conjeturas!, yo no le creo a los rumores. Cuando acusé a las Farc, fue porque a las 5, 6 de la tarde del día anterior, me entregaron las pruebas. Usted sabe que eso, finalmente, no lo desmintieron, lo de la Universidad Militar.

O sea que todo ese cuento, que en olas de rumores, quiso prevalecer de que el Presidente había procedido con ligereza y que estaba apelando a ese argumento para suspender el acuerdo humanitario, resulto cuento.

D.A.: Pero admitiendo que eso fuera así, que usted tiene las pruebas, es que el acuerdo humanitario se hace para humanizar la guerra, las Farc nunca se habían comprometido a un cese de hostilidades…

Presidente de la República: Después de que el Presidente de la República llevaba cuatro meses, inclusive, desorientando a la gente porque había asumido un lenguaje totalmente prudente de una búsqueda del acuerdo humanitario, ¿la respuesta es un carro bomba?

Aquí me llegó la carta de un ciudadano muy importante, que los conoce, aquí la guardo. Me dijo Beatriz -la secretaria-: en privado, totalmente. La abro y cuando la fui a abrir, dije: ¡uy, por Dios!, este señor me va a negar que la autoría fue de las Farc. En la segunda página de esa carta me dice: ‘Presidente, habrá bombas y más bombas, que queremos ayudar a evitar’. Y las Farc no negó eso, las Farc no lo negó. Todo lo ha comprobando.

Y después viene esta arremetida en Cali, de un bandido de las Farc que se llama ‘J.J.’, que se mueve entre Cali y Buenaventura y que tiene unos jefes milicianos en Cali -ayer se capturaron dos de ellos muy importantes-, ¿usted cree que en medio de eso, el Gobierno puede avanzar hacia una zona de encuentro? ¡Nooo, de ninguna manera!

D.A.: Es decir, ¿por ahora no están dadas las condiciones para pensar en una zona de encuentro?

Presidente de la República: Nooo, tiene que haber buena fe de las Farc, tiene que haber buena fe. Eso, en medio de bombas, de ninguna manera.

El error es asumir uno políticas de apaciguamiento, las políticas de apaciguamiento nunca llegan a la paz. Las políticas de firmeza son más duras, tienes reveses, incomprensiones, malos momentos, pero es las que finalmente llegan a la paz.

La paz en Inglaterra la ha hecho Tony Blair porque encontró un antecedente muy bueno: esa firmeza inclaudicable de los años de autoridad de la Señora Tacher. Eso fue muy, muy importante. Debilitaron el terrorismo hasta el punto que, al interior del IRA, prevaleció la tendencia política.

De pronto pensando en el futuro, en los gobiernos que vengan en el 2010 y después, de pronto negociarán ellos más fácil con las Farc si este Gobierno permanece en una política de total firmeza en la autoridad, a pesar de todas las dificultades.

D.A.: Una noticia también muy importante la que usted nos esta facilitando, no cambia el rumbo, se mantiene el pulso firme, la mano dura, salvo que las Farc den demostraciones, ofrezcan al país buena fe y demostraciones de buena voluntad.

Presidente, los falsos positivos. Usted defendió los militares, ya la Fiscalía se pronunció en torno a uno de los cuatro casos que se esta investigando.

Presidente de la República: Darío, pero su pregunta es incompleta. Usted, en esa secuencia, no ha dicho que dijeron los jueces de garantías. Usted sabe que dijeron: que ahí hay una diferencia entre los jueces de garantías que dicen que no hay pruebas suficientes contra los militares y la Fiscalía que dice que si.

Más que defenderlos, yo procedí con objetividad. Se supo el tema e inmediatamente cite para el día siguiente un consejo de seguridad, sesionó aquí de 2 de la tarde casi hasta a 12 de la noche. Y el domingo me reuní muchas horas con ese consejo seguridad, vino el Procurador, vino el Fiscal, etcétera. Lo que yo le fui a decir al país lo consulte con ellos, les dije: señores, no tengo tiempo de escribir estas palabras, pero aquí esta este bosquejo. Todos me aceptaron.

Le dije al país: hemos hecho un consejo de seguridad de tantas horas, ha participado el Fiscal, en las últimas horas se ha integrado el Procurador General de la Nación. Aquí el Fiscal ha dicho que aún no hay pruebas para poder meter estos señores a la cárcel.

Entonces, yo no usurpe la justicia, no reemplace la justicia, procedí en un todo y por todo, ceñido a lo que transmitió la Fiscalía en esas largas horas de ese consejo de seguridad.

Ahora, me parece bien importante que la Fiscalía oiga a estos militares. Porque la semana pasada cuando la Fiscalía dijo que ahora si había evidencias, que no las había antes, le pregunte al Fiscal: ¿lo han oído? y me dijo que no, que los oirían después. A mi me parece bien importante que los escuchen.

También se lo digo, Darío: este es el Gobierno que más generales de la República ha cambiado, este es el Gobierno ha llamado a calificar servicios a más generales de la República. A este Gobierno no le tembló la mano cuando hubo esa masacre contra la Policía en Jamundí. Yo dije: esto es muy grave, a ocho días de la elección presidencial y al Gobierno no le tembló la mano.

Yo llegué, en mi intimidad, a entender que eso era un gran atentado contra las posibilidades de mi reelección y en lugar de agacharme, a ver si eso pasaba sin mucha bulla, en lugar de hablar del lugar común de la investigación exhaustiva, etcétera, enfrenté el tema.

¿Cómo lo enfrente? Primera decisión: se separa la Justicia Penal Militar del conocimiento de ese crimen. Y usted sabe que allá hay ocho en la cárcel, usted sabe que en todas las actuaciones donde ha habido irregularidades de la Fuerza Pública, yo he sido el primero en dar ejemplo de decir: digan la verdad, la verdad total, no esperen que lleguen los equipos de investigación de los periódicos a sacar esa verdad adelante.

Pero usted sabe otra cosa, yo se que la buena noticia no es noticia. Cuando uno habla de derechos humanos, encuentra lo siguiente: a medida que ha crecido la Fuerza Pública y que han aumentado las operaciones militares, en lugar de haber aumentado las quejas de violación de derechos humanos contra la Fuerza Pública, se han disminuido sustancialmente. Eso nos prueba una teoría: la Fuerza Pública más comprometida con la transparencia, es la Fuerza Pública que se siente bien apoyada y que se siente fuerte.

Mire, uno habla con quienes vivieron la experiencia del terrorismo en otros países y encuentra la siguiente: esos países se cerraron para justificar toda clase de actos bárbaros, so pretexto de enfrentar el terrorismo. Este es un país abierto. Toda ONG (organización no gubernamental) que quiere criticar al Gobierno, aquí viene, investiga, recorre el país, rodeada de garantías y crítica al Gobierno. Y lo más grave que les pasa con el Presidente de la República es que tienen que debatir con él.

Esa es una gran virtud de la democracia colombiana: enfrentar esto, con el país expuesto, con las instituciones, las Fuerzas Militares, el Presidente y el Gobierno, expuestos a toda la crítica.

¡Paradojas de la vida! Muchos de mis críticos, intelectuales críticos: ‘Uribe fascista’, ‘Uribe paramilitar’, vivían en el extranjero y han regresado al país y aquí viven tranquilitos, criticando al Gobierno.

D.A.: O con miedo, pero viven en Colombia, sin duda alguna.

Presidente, tres temas finales. A tono con la nueva realidad política derivada del llamamiento de la Corte Suprema de Justicia sobre algunos de los congresistas, a tono con esa decisión suya de no cerrar el Congreso, de revocar el mandato de ninguna manera, a tono con lo que nos ha dicho del fortalecimiento de la justicia, de las instituciones, ¿piensa hacer algún replanteamiento político de cara al nuevo año?

Presidente de la República: No, Darío. A la gente hay que darle estabilidad para que cumpla resultados.

La tesis mía de ministros de largo plazo no es un tesis caprichosa. Es que uno tiene que escoger si les da estabilidad a los ministros para que puedan cumplir su programa o si los mantiene a toda hora pendientes de las vicisitudes de la política.

Ahora, he hecho muchos esfuerzos con toda la agenda legislativa, con la oposición y no aprueban nada. Lo que tengo que hacer es bregar a fortalecer, en medio de las dificultades, las mayorías parlamentarias para que esto se apruebe. ¡Que tal que yo, por hacer demagogia o apaciguar los ánimos, deje aprobar una ley de transferencias que vuelva a arruinar a la Nación! Por eso en transferencias hemos dicho –y lo tendré que decir al país en todas las esquinas para defenderme de ese referendo de la oposición-: vamos a fortalecer la descentralización pero sin arruinar a la Nación.

¡Que tal que yo, ahora, por hacer replanteamientos políticos deje sucumbir la reforma tributaria!, cuando tiene ese capítulo tan importante de los estímulos a la inversión, en un país que esta recibiendo 6.000 millones de dólares de inversión extranjera directa –que ni lo soñaba, lo mismo que recibió Japón en el 2003, en un país que empieza a recibir hoy más inversión extranjera directa per cápita que el propio Brasil-, en un país que es objeto de la gran confianza de la economía internacional. ¿Usted cree que yo voy a dejar sucumbir esa agenda legislativa por poner a hacer apaciguamiento político? No tiene razón.

D.A.: Las expectativas que tiene frente al nuevo mandatario del Ecuador, Rafael Correa, de izquierda, muy amigo de Hugo Chávez.

Presidente de la República: Anteanoche hable con él, dice que es un humanista católico y fue una buena conversación. Yo siempre cuido las relaciones internacionales del país, no como algo de un ser de Álvaro Uribe sino como un deber de cuidar los superiores intereses del país, por eso no he dejado que Colombia sea involucrada en la polarización latinoamericana.

Usted habrá visto la manera prudente como hemos manejado las relaciones con todos los países del Continente y eso no es por caprichoso del Presidente, eso es por cuidar los superiores intereses del país. Ha visto que son buenas nuestras relaciones con todos los países del Continente y que no hemos dejado involucrar al país en las polarizaciones y con la ayuda de Dios, no lo vamos a permitir.

D.A.: ¿Ha conversado en los últimos días con el Presidente Hugo Chávez, cuya reelección parece inminente en los comicios del próximo domingo?

Presidente de la República: Llevo unos días sin conversar con él, pero los gobiernos han venido conversando. Usted sabe que yo cuido muchísimo las buenas relaciones de Colombia con toda la comunidad de naciones hermanas, con toda la comunidad democrática.

D.A.: Presidente, usted ha sido muy amable, ha hablado durante una hora lo que ha querido.

Presidente de la República: Y me ha preguntado lo que ha querido preguntar. ¿Se le queda alguna pregunta que quiera hacerme?

D.A.: La verdad que sí, le he preguntado lo que he querido.

Presidente de la República: Bueno Darío, muchas gracias a usted y a todos sus compañeros.

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