Entrevista del Presidente Álvaro Uribe en el periódico El Colombiano

En entrevista exclusiva con EL COLOMBIANO, concedida en la antesala de la instalación de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Uribe Vélez explicó su percepción sobre el país.

Colombia tiene más defensas
Señor Presidente, ¿cómo enfrentar la pérdida de crecimiento que resulta de la crisis mundial?
«Primero, el país viene a esta crisis con una situación macroeconómica que le da más instrumentos para defenderse, que en el pasado. Segundo, llega con unas políticas de protección social que no tuvo en el pasado. El país llega a esta crisis avanzando en una política de protección social que le permite tener tres millones de Familias en Acción; 23 millones de colombianos en régimen subsidiado de salud y 18 millones de colombianos beneficiarios del régimen contributivo. Nosotros, en los últimos años, habíamos reducido enormemente el desempleo y aumentado la calidad del empleo, medida, en los últimos años, por el aumento de afiliación de colombianos al régimen contributivo, a riesgos profesionales, a pensiones, a fondos de cesantías. En 2002 Colombia tenía 2 millones 200 mil trabajadores afiliados a fondos de cesantías y, entre 2007 y 2008, eso aumentó en 450 mil. ¿Qué nos ha pasado ahora? Se nos ha vuelto a aumentar el desempleo sin que todavía hayamos llegado a la destrucción masiva de empleo. Simplemente, la desaceleración, la crisis, nos ha llevado a perder la dinámica de creación de empleo, que es lo que estamos buscando recuperar con la política anticíclica. Ahora, el Gobierno tiene unas propuestas que están en plena marcha, contenidas en los cinco capítulos de la política anticíclica: infraestructura, la red de protección social, el cuidado a la confianza inversionista, la financiación del Estado y de los empleadores y estímulos fiscales a la inversión».

Significa que con estas cinco políticas anticíclicas que menciona, ¿Colombia sigue siendo uno de los países mejor blindados en América Latina para enfrentar la crisis?
«La crisis es tan difícil, que no creo que sea prudente que yo haga ese tipo de comparaciones. Nosotros hemos estructurado esa política anticíclica sin improvisarla y la hemos ubicado en esos cinco capítulos. Ahora, el Gobierno está todos los días reflexionando sobre el tema para ver cómo se acelera la ejecución, cómo se enriquece esa política. Por fortuna, hemos estado con una situación macroeconómica que nos permite sacarla adelante. Por ejemplo, la actual medida de vivienda que se está adoptando: una, financiar unos créditos a buen plazo y a baja tasa de interés para que los sectores populares mejoren la casa, lo cual puede ayudar mucho a reactivar la economía. Son créditos provenientes del Banco Agrario, que se pueden colocar a través de operadores y que han empezado en Medellín con el convenio suscrito con Comfama; un crédito que tiene una garantía del fondo de protección de la cartera financiera del 70 por ciento. La otra es la de financiar vivienda entre 60 y 70 millones de pesos a sectores de ingreso medio, en proyectos que están listos y que en alguna forma se habían paralizado por la crisis, con una reducción de tasa de interés entre tres y cinco puntos y a un buen plazo. Eso, ¿con qué lo estamos financiando? Con un ahorro que ha hecho el país y que este Gobierno nunca lo tocó y permitió que se capitalizaran todos sus rendimientos. Lo que hizo fue estimular que ese ahorro siguiera creciendo, en el Frech (fondo de protección de la cartera hipotecaria), donde hay 600 mil millones de pesos. Entonces, hay deseos; eso lo que muestra es que hay unos factores que nos permiten adelantar esa política anticíclica. Si nosotros no hubiéramos hecho el ahorro del Frech, no tendríamos el instrumento para financiar esta política. Cuando de pronto algunos hablan con optimismo del buen estado de la economía colombiana yo diría que, reconociendo la crisis, hay factores que le han permitido al país empezar a enfrentar este mal momento. En otras circunstancias no habría sido posible financiar tres millones de Familias en Acción, ni financiar todo el conjunto de obras públicas que se está financiando. No es sino mirar los alrededores de Medellín, el Metroplús, etc., donde hay un aporte bien importante del Gobierno Nacional».

Entonces, hay con qué financiar la política anticíclica…
«¡Sí! Y ¿por qué podemos financiarla? Porque hemos reducido el endeudamiento del país del 48 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) al 22, porque hemos reducido el déficit del Gobierno Nacional Central de más del 6 al 2,3 por ciento, porque hemos aumentado en estos años de Gobierno el seguro de depósito de 400 millones de dólares a tres mil millones de dólares, porque han mejorado las coberturas del sector financiero para créditos en mora, porque hemos pasado en estos años de 10.600 millones de dólares en reservas a 23.600 millones de dólares. Todo eso nos da, no una situación paradisíaca, pero sí mejor, que nos permite enfrentar esta crisis».

Sería una medida imprudente
Algunos analistas han planteado propuestas de reactivación como la del desmonte del fondo de estabilización petrolera. ¿Usted qué opina?
«No, es distinto. La propuesta ha sido bajar el precio de la gasolina. Entonces, ¿qué ha dicho el Gobierno? Que nos parece imprudente hacerlo, por ahora. ¿Por qué? El tema hay que estudiarlo a fondo. Primero, si algo ganó el país en los últimos años fue haber desmontado el subsidio a la gasolina. Los conocedores del tema siempre dijeron que era un error que Colombia subsidiara la gasolina, porque es un subsidio regresivo que no contribuye al mejoramiento social del país. Y se desmontó el subsidio a la gasolina. Segundo, en el último trimestre del año pasado empezó a bajar el precio del petróleo, pero había subido tanto que Colombia, en 2008, todavía tuvo que pagar un subsidio de gasolina de 4 billones 896 mil millones de pesos. Este subsidio fue causado el año pasado, pero lo estamos pagando este año y eso implica un enorme costo fiscal. Tercero, como este año ha estado más bajo el precio internacional del petróleo que el precio interno del combustible, en los meses de enero y febrero, el Gobierno se ahorró 340 mil millones de pesos, que están en el fondo de estabilización. Pero ese dinero no le ingresa al Gobierno; ese dinero se mantiene como una cuenta independiente que se gasta en el momento en que llegue a estar nuevamente tan alto el precio del petróleo que haya una diferencia en contra. Cuarto, nosotros creemos que hay tanta incertidumbre en el precio del petróleo que temeríamos bajar el precio de la gasolina ahora y tenerlo que volverlo a subir en dos o tres meses. De hecho, la tendencia ha sido nuevamente al alza. El petróleo estaba en 34-37 dólares el barril y se ha situado nuevamente en 53-54 dólares. Además, ha habido devaluación o una especie de recuperación de la tasa de cambio, que les ayuda mucho a las exportaciones pero que también nos encarece el precio interno del petróleo. La refinación está a cinco dólares por barril, pero es anormal que esté tan barata. Entonces, uno teme que el alza del precio internacional del petróleo, la devaluación y el costo de refinación nos lleven a un momento en el cual, nuevamente, el fisco tenga que aportar dinero porque el costo sea mayor que el precio que se les cobra a los colombianos».

Mejor, el beneficio social
¿Y los efectos sobre la inflación?
«Hemos hecho otra consideración: si nosotros bajáramos el precio interno de la gasolina ahora, no baja la inflación. Pero, si tuviéramos que volver a subirlo, sí se elevaría la inflación. Y otra más: bajamos el precio interno, ¿quién nos garantiza que se van a reducir los precios de la tarifa de taxis, de la de buses, el precio de la tonelada de carne…? Nosotros sí creemos que, mejor que bajar un precio interno de la gasolina, que uno no sabe en qué momento lo tendría que volver a subir y que está comprobado que no produce los beneficios sociales que se requieren, es que el Estado haga esfuerzos para proteger a los sectores más vulnerables, como el que estamos haciendo con nutrición escolar, con Familias en Acción, con el régimen subsidiado de salud y con los nuevos y adicionales esfuerzos de financiación de vivienda popular y de vivienda de clase media».

Otra sugerencia que se ha formulado es la reducción del IVA, para reactivar la economía….
«Primero, la política del Gobierno es proteger a los sectores más vulnerables, en este momento de crisis. No se les puede trasladar la factura de la crisis a los sectores vulnerables. Por eso, nuestro esfuerzo en Familias en Acción. Segundo, el mayor porcentaje de la canasta popular en Colombia no paga IVA. No se paga IVA por alimentos básicos, tarifas de servicios públicos, matrículas educativas, consultas médicas, medicamentos, etc. Eso representa el 46 por ciento de la totalidad de los bienes y servicios que integran el PIB del país y representa un altísimo componente en la canasta popular. Entonces, a quienes proponen reducir el IVA, les digo: el IVA de los grandes consumos populares en Colombia no existe. Tercero, reducir el IVA en un punto implica que el Estado deje de captar un billón 200 mil millones de pesos. Cuarto, eso podría tener un beneficio para que las empresas contaran con un ingreso más disponible. Ya sabemos que en los sectores populares no opera porque su canasta no está gravada y porque, además, reducir un punto no va a llevar a que les rebajen los productos a los sectores más populares. Colombia ha tenido esa experiencia».

Ya se les ha dado
«Algunos dicen: ‘Está bien, no tiene incidencia en los sectores populares, tampoco tendrá incidencia en una reducción inflacionaria, pero sí va a haber más ingreso disponible en los empresarios’. Pero, a ellos, les tengo la siguiente respuesta: Por eso Colombia ha creado unos incentivos tributarios. Este año la tasa de renta es del 33 por ciento; cuando empezó el Gobierno era del 35. Y tenemos otros incentivos bien importantes como la deducción del 40 por ciento a las inversiones, las zonas francas especiales y el estímulo a los biocombustibles, a los cultivos de alto rendimiento, al sowftare y a los hoteles, que permite que Colombia esté construyendo 14.000 habitaciones. «Yo hago una pregunta: Si el interés es dar mayor disponibilidad en el ingreso a los sectores empresariales, lo que hay que pensar es que ya, en alguna forma, se les ha dado con lo que se ha hecho en materia de impuesto de renta. Y, finalmente, hay que escoger: o reducimos el recaudo en un billón 200 mil pesos eliminando un punto del IVA, sin tener la seguridad que eso va a producir un beneficio popular, o mejor, gastamos los dineros del recaudo en financiar los sectores populares, a través de Familias en Acción. Nosotros creemos que es mucho mejor esta estrategia, que no la había tenido el país en estas dimensiones, en anteriores crisis. Si algo distingue a este Gobierno frente a esta crisis es que tiene una política social comparativamente importante. Ahí hay un tema de escogencia: o reduzco el IVA sin tener seguridad de sus beneficios sociales o financio Familias en Acción, con lo cual sí tengo seguridad social».

Para ayudar a la economía
Usted les hacía el reclamo a los gobernadores de que faltaba gestión. ¿A qué se refería? Si tenemos los recursos, ¿qué nos falta, entonces?
«No, yo no quiero hacerles un reclamo de falta de gestión a los gobernadores, ni mucho menos. Yo les tengo un profundo respeto a todas las autoridades territoriales de Colombia. Una de las cosas que ha hecho este Gobierno es tener las mejores relaciones con todos los gobernadores y con todos los alcaldes, independientemente del origen político de su elección. Creemos que eso hace posible ese mínimo de gobernabilidad que se necesita, por el bien de Colombia. Ocurre lo siguiente: 2008 fue el primer año de gobernadores y alcaldes elegidos en 2007. Se posesionaron el primero de enero de 2008. Las entidades territoriales arrojaron un alto superávit y lo que se pide es que traten de acelerar en este segundo año de su período la ejecución, para poder ayudar en la generación de empleo y en la defensa de la economía».

¿Habrá alguna legislación especial que permita acelerar esas obras? Porque plata hay, falta que arranquen y se ejecuten…
«Yo creería que en muchas partes, y en Colombia, el problema hoy no es de legislación de contratación sino de procesos. Es definir la obra, tener la consultoría básica y avanzar en la contratación. Yo diría que el problema es más de tener claridad sobre lo que se debe hacer y acelerar el proceso. Es más ese problema que un problema de complejidad de la legislación. Nosotros cambiamos la norma contractual. Yo diría que, hoy, hay más posibilidad en Colombia de acelerar contrataciones».

Responsabilidad con el empleo
¿Qué responsabilidad tienen ahora los empresarios con la economía del país, ellos que han recibido tantos estímulos de su Gobierno?
«Hay una gran responsabilidad de proteger el empleo. Cuando teníamos la revaluación, que tan duro golpeó a sectores como bananeros, floricultores y confeccionistas, el Gobierno ayudó enormemente. Primero, pagando una deuda de Cert (Certificado de Reembolso Tributario). Era una deuda de cerca de 350 mil millones de pesos, y después, en cada momento de dificultades, el Gobierno ha ayudado para proteger el empleo. El primer semestre del año pasado, que estuvo caracterizado por la revaluación, el Gobierno apoyó la protección del empleo con 614 mil millones de pesos. Por lo tanto, todos tenemos que hacer un esfuerzo enorme. Hay que tener en cuenta lo siguiente: yo creo que la gran ventaja que tiene Colombia para la crisis y para la post-crisis es que es un país que ha ganado mucha confianza para invertir, para emprender, confianza que no se tiene en otros países. Yo creo que no son muchos los países que han ganado el nivel de confianza de Colombia para emprender y para invertir. Algún compatriota me decía: ‘Presidente, eso no va a importar, porque es tan honda la crisis que no va haber inversión donde hay desconfianza, pero tampoco aquí, donde hay confianza’. Mi respuesta ha sido: A pesar de la crisis la inversión sigue fluyendo en Colombia. Nosotros, hasta diciembre, con la nueva legislación, habíamos aprobado 41 nuevas zonas francas. De diciembre a la fecha hemos aprobado seis y tenemos el objetivo de aprobar otras 19 zonas francas este año. Entre las seis aprobadas está una del sector salud, aquí, en Antioquia, y los contratos de generación de energía, entre los cuales está, por ejemplo, la hidroeléctrica de Pescadero, para hablar de un tema regional. Todo eso sigue en firme. Entonces, a pesar de la crisis, en Colombia sigue presentándose dinámica inversionista. En el evento de que fuera tan honda y tan prolongada la crisis -y lo digo en gracia de discusión-, que se paralizara la inversión, mantener la confianza inversionista daría una ventaja: La de que tan pronto empiecen a aparecer los primero signos de superación de la crisis, la inversión y el emprendimiento se darán allí donde hay confianza. Y nosotros creemos que Colombia debe mantener todo lo que ha creado en confianza inversionista, para que se convierta en uno de los primeros destinos de inversión del mundo. A esto ayuda mucho que se dé esta Asamblea del BID en Medellín. Ese activo que se llama confianza inversionista le ayuda inmensamente a Colombia en la crisis y le ayudará después de la crisis y en el proceso de recuperación».

La crisis no es de ahora
Sigamos, por favor, con el tema de la ayuda a los empresarios.
«En el tema de las ayudas a los empresarios, nosotros hemos tenido una política de confianza inversionista que nos ha permitido avanzar bastante en las tasas de inversión con responsabilidad social. Es que, para nosotros, no es un fin en sí mismo sino un medio, para ver cómo el país logra superar pobreza, construir equidad. Nosotros empezamos a enfrentar los problemas colombianos con noción de crisis desde que se inició el Gobierno. Colombia no está en crisis ahora. Colombia estaba en crisis desde hace muchos años. La política anticrisis del Gobierno no es una política de ahora; es una política desde que empezó el Gobierno. Por eso, muchos países que padecen ahora la crisis están pensando en medidas que Colombia viene adoptando desde que empezó este Gobierno. Hemos reconocido una crisis cuyo factor principal ha sido el terrorismo, una crisis de muchos años, que nos llevó a un profundo desplazamiento, a una reducción significativa de la inversión, a un aumento inmanejable del desempleo, de la pobreza. Creo que eso es bueno decirlo: estamos en crisis desde hace mucho tiempo y este Gobierno empezó la política anticrisis desde agosto de 2002».

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