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Estrategia perversa

¿Esa es la policía que quieren Santos y su Ministro de Defensa, al que, por cierto, no respetan?

 

No tiene otra explicación que la de una maniobra perversa. De otra manera no es entendible que el Presidente proteja contra viento y marea al general Palomino mientras pidió, por ejemplo, que se fuera el Defensor del Pueblo por acusaciones semejantes. Además, por muchísimo menos echaron sin contemplaciones a otros oficiales.

 

Cada día estoy más convencida de que Santos pretende dejar bajo mínimos a la Policía, debilitarla al punto de hacer los cambios que exigen las Farc desde Cuba sin tener resistencia. Un general bajo sospecha, sin predicamento entre su gente, y un cuerpo policial cada día más deteriorado, con peor imagen popular, es el escenario perfecto.

 

Varias cosas han sucedido en los últimos tiempos que carecen de toda lógica. Palomino lleva semanas dedicado a defenderse de enriquecimiento sospechoso, de supuestos abusos sexuales, de los intentos de hombres suyos de confianza de cambiar las declaraciones de un testigo y de seguimientos a periodistas. Pierde credibilidad a chorros ante la opinión pública, que antes lo apreciaba.

 

¿No le preocupa a Santos tener en un cargo clave a un general tan cuestionado? Como extraño.

 

Luego está la salida sorpresiva del jefe de Seguridad de Palacio. El general Luis Gilberto Ramírez pasó de posible Director General a irse a su casa en silencio. Y en lugar de buscar remplazo en la Policía, le encargan a la Casa Militar la custodia del jefe de Estado. Raro.

 

Tenemos también los nombramientos erráticos de oficiales destacados. Un día al director de la Dijín, Jorge Rodríguez, lo ascienden al tercer cargo de la institución –dirección de Seguridad Ciudadana–, para devolverlo enseguida al puesto anterior. Al general Humberto Guatibonza lo pasan de la Metropolitana capitalina al Gaula y ahora, sin llegar a tomar posesión, le adjudican un nuevo destino en Medellín. Igual bailan a otros oficiales.

 

¿Es normal?

 

Y ni hablar de la suspensión del ascenso del general Martínez por un anónimo. ¿No tuvo bastante Santos con el anónimo que acabó con la carrera del almirante Arango? De Palomino no hay papelitos, sino testigos, y no pasa nada. ¿Por qué?

 

Si la intención era no perjudicarlo, podían haberlo relevado en diciembre alegando cambios habituales. Así hicieron obligando a la general Luz Marina Bustos a retirarse, igual que a Ramírez (no me trago lo de razones personales).

 

Al insólito juego con la cúpula policial se une un descontento generalizado en patrulleros y suboficiales, así como mayores focos de corrupción. ¿Esa es la policía que quieren Santos y su Ministro de Defensa, al que, por cierto, no respetan? ¿Con qué fin?

 

Dirán que todo sale de mi mente pervertida de enemiga de la paz y que Santos no negocia el futuro de FF. MM. y Policía con terroristas. Mamola.

 

NOTA: Santos dedica tiempo a informarse sobre la búsqueda de restos de Camilo Torres para agradar a ‘Gabino’, jefe del Eln. Pero no tuvo un minuto esta semana para la mamá de Moncho Cabrales, cinco meses secuestrado por esos terroristas. ¿No son las víctimas el eje de sus negociaciones? Mamola 2.

 

NOTA 2: También tuvo horas para participar en un foro que organizó su hijo Martín. El chico heredó la fundación de papi, le llegan fondos, le corren los ministros y le hacen los discursos en Palacio. A eso le llaman Buen Gobierno.