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La realidad del Carbón y las implicaciones para Colombia

La realidad mundial del carbón está cambiando y Colombia debe prepararse. Si bien las cifras de organismos internacionales nos muestran que estamos ante un producto que genera cerca del 40 por ciento de la electricidad del planeta, convirtiéndolo en una pieza vital para la seguridad energética, también es preciso reconocer que representa el 50 por ciento de las emisiones globales de CO2 y, por lo tanto, la reducción en su dependencia es un factor importante en la agenda para enfrentar el cambio climático.

En este entorno, es fundamental entender que el panorama mundial del carbón también se encuentra altamente influenciado por la realidad de China. El gigante asiático ha sido el responsable de más del 75 por ciento en el aumento de la demanda global de carbón desde el año 2000 y hoy equivale a un poco más del 50 por ciento del consumo mundial.

Con esas piezas de información a la mano, es necesario abrir los ojos ante una nueva realidad. En el año 2014, por primera vez en más de 20 años, la demanda global se estancó. La principal explicación surgió de la desaceleración china, donde con un crecimiento económico del 7,4 por ciento –inferior al promedio de la última década– la demanda energética solo aumentó un 4 por ciento, alertando a los mercados que habían visto una tendencia gemela entre los dos indicadores.

Adicionalmente, China ha venido aumentando cada vez más la generación a través de fuentes hidroeléctricas, eólicas, solares, geotérmicas y nucleares para reducir el peso del carbón en la generación de energía.

Las tendencias examinadas por la Agencia Internacional de Energía también nos indican que la generación energética a base de carbón se reducirá en la Unión Europea a un ritmo cercano al 2 por ciento durante los próximos cinco años, que EE. UU. irá bajando paulatinamente la demanda, que el acuerdo alcanzado en la Cumbre Climática COP 21 impondrá mayores restricciones al consumo de carbón y que el consumo mundial solo se expandirá anualmente menos del 1 por ciento.

¿Cómo debe actuar Colombia? Nuestro país representa el 1,1 por ciento de la producción mundial y el 0,8 por ciento de las reservas globales. A pesar de esa evidencia marginal en el plano internacional, somos el 85 por ciento de la producción latinoamericana y el 46 por ciento de las reservas regionales. Así mismo, estamos ante un producto que domina el PIB minero nacional, cercano a los 16 billones de pesos, y que genera el 80 por ciento de las regalías sectoriales. Para Colombia, el carbón es su segundo mayor producto de exportación y por lo tanto es urgente actuar frente a las dinámicas internacionales, donde los precios bajan, el consumo será menor y donde actores como India no reemplazarán a China como consumidor global.

Colombia necesita una estrategia carbonífera de mediano y largo plazo. Genera alerta que no alcanzamos las metas de producción definidas en el Plan de Desarrollo 2010-2014, de 124 millones de toneladas, quedándonos en 88 millones, y que tributariamente el sector esté asfixiado. Si en precio somos competitivos, podremos enfrentar la competencia de Australia de cara a los mercados asiáticos. Así mismo, tenemos que reflexionar y actuar sobre los potenciales de la demanda interna y sus usos energéticos locales.

El mundo del carbón está cambiando y ojalá no nos tome con los calzones abajo como ocurrió con el petróleo.