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Los dos “falsos” triunfos de Obama

“Sólo el hombre verdaderamente valeroso podrá adoptar las difíciles e impopulares decisiones necesarias para nuestra supervivencia en la lucha contra un poderoso enemigo: un enemigo con jefes que apenas necesitan preocuparse de la popularidad de sus acciones, que no tienen que pagar tributo a la pública opinión que ellos mismos manejan, y que pueden obligar a sus ciudadanos, sin miedo a represalias en las elecciones, a sacrificar el bienestar de hoy por la gloria futura”. John F. Kennedy.

 

Quienes privilegian el corto plazo y confunden paz con apaciguamiento, han calificado como triunfos geopolíticos certeros los acuerdos del gobierno Obama con dos dictaduras, una militar en Cuba y una religiosa en Irán. Y eso que el dictador norcoreano no quiso sumarse a la lista.

 

Tales acuerdos no son triunfos sino son fracasos de la democracia, porque que como dice el analista Robert S. Litwak sobre el acuerdo con Irán, este se basa en transacciones pero no provoca transformaciones, asegurando que esta tiranía, así como la cubana, sigan vivas y sin asfixia.

 

Ahora resultó que premiar a una dictadura, cuyas fuerzas armadas son el mayor grupo económico de la isla, y a un déspota que incitó a Nikita Kruschev a lanzar misiles desde su isla cárcel y patrocinó a los grupos revolucionarios que derramaron sangre y miseria en América Latina y África, es una jugada maestra. Argumentan falsamente que el bloqueo fracasó, cuando no es así. Usan el bloqueo para ocultar que el verdadero problema de Cuba era un gobierno corrupto, opresor y un sistema ideológico fracasado. Desconocen, o callan, que el bloqueo fue parcial, pues si bien E.U. cerró sus puertas a la dictadura cubana, Europa y otros tuvieron relaciones permanentes con la isla. ¿Entonces si tuvieron contacto con otras democracias durante décadas por qué no se contagió la isla cárcel de apertura, libertad y democracia? ¿No es ese el argumento de los defensores del fin del bloqueo, que dicen que el contacto con la democracia de E.U. será lo que haga la transformación? ¿Van a premiar a un enemigo de la democracia para que un “demócrata” tenga un falso legado?

 

El acuerdo con Irán, que los mejores analistas de la comunidad de inteligencia aseguran que no garantiza el cumplimiento de las supuestas renuncias iraníes a fabricar armas nucleares, levanta el bloqueo pero no resuelve sino que aplaza un problema de seguridad regional, dándole oxígeno a una teocracia apoyada por un brazo militar, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica que, como en Cuba son el grupo económico más poderoso del país, patrocinan la dictadura en Siria y al grupo terrorista Hezbolá. La urgencia del gobierno Obama de encontrar un outsourcing para controlar a ISIS en el corto plazo, va a tener el costo a mediano y largo plazo, convertir a Irak en una provincia iraní, generando un desequilibrio regional que antes que acabar con la carrera nuclear en la región, la va a acelerar.

 

Es una pena que el gobierno estadounidense haya olvidado lo que dijo el presidente Franklin D. Roosevelt: “tenemos que ser el gran arsenal de la democracia”, y ahora por exceso de vanidad se esté convirtiendo en el patrocinador de dictadores y enemigos de la democracia.