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Los estímulos tributarios sí sirven, contrario a la exposición de motivos de la Reforma Tributaria y a un sector de economía política 14/08/2022

Veamos los estímulos sectoriales y los generales. Estímulos sectoriales como a la hotelería y a los cultivos de tardío rendimiento mostraron en el país grandes crecimientos de la infraestructura turística y de cultivos como Palma Africana, Caucho, Cacao, Aguacate, Madera y otros. La Reforma Tributaria, sin menciones específicas, descalifica estos estímulos con la afirmación de que crean asimetrías o ventajas injustas frente a otros sectores. Pero debe considerarse en qué y cómo el País puede ser competitivo. En el turismo se anticipaba una gran posibilidad si los estímulos se acompañaban de la Seguridad Democrática, como en efecto sucedió. Y se avanzó en una buena dotación hotelera en muchos sitios. Los visitantes extranjeros se multiplicaron por 10 y los domésticos por mucho más. La caída derivada de la pandemia se enfrentó con otros estímulos que mucho han ayudado a la recuperación. Eliminar los transitorios antes del vencimiento del plazo legal es un golpe a los empresarios, a los trabajadores y a la confianza. Lo mismo si se afecta el periodo de exención que trajo tanta inversión. Los cultivos de tardío rendimiento no los escogen los gobiernos, dependen de los suelos, de los climas, de los mercados, de la vocación empresarial. Están condicionados a nuestra localización tropical. Las inversiones son difíciles por el tiempo que demora el retorno. Por eso los estímulos.

 

La Reforma Tributaria los descarta con el argumento de que crean asimetrías o ventajas injustas frente s otros sectores. Pero esas ventajas las crean las posibilidades del País, que ya mencionamos. También las imponen, como en el caso del turismo, las ventajas que han dado otros países como Cuba, Costa Rica o República Dominicana. Pero la solución que da el Ministerio de Hacienda es peor: afirman que con la caja del Gobierno apoyarían a los que consideren convenientes. ¿Por qué peor?: La solución de caja del Gobierno genera desconfianza y temores de inversionistas a los caprichos y trámites engorrosos de la burocracia, con el agravante de la interferencia ideológica. La solución de estímulos tributarios y de estabilidad en las reglas de juego invita a los inversionistas a instalar las actividades y les da confianza. No depende, o depende menos del capricho burocrático. ¡Cuánto han servido los estímulos generales!. Por ejemplo las deducciones que hubo para instalación de activos productivos, o la devolución del IVA por la adquisición de esos activos, esta última vigente aun. Anotemos que algunas empresas solamente pueden modernizar equipos con estos estímulos. Los críticos más escépticos reconocen que por lo menos se han anticipado inversiones, pero desconocen que al crear CONFIANZA se han hecho posible inversiones que no estaban contempladas. Y se ha cometido el error de quitar los estímulos en momentos en que la inversión ha estado elevada. También han aducido que ya no es necesaria. Olvidan que las inversiones llegan después de un tiempo de adoptarse los estímulos, pues lo exigen los plazos de toma de decisiones, elaboración y financiación de los proyectos. Después de quitarlos sigue la inversión de los que ya venían, sin embargo, se para o se disminuye el ritmo de nuevas iniciativas.

 

Ojo con la confianza productiva.