Mexicano 100% uribista

Por Armando Regil Velasco

Recuerdo la impresión tan grata que fue encontrar la imagen de la Virgen María en tamaño natural con la bandera de Colombia y Venezuela sobre sus brazos

Durante mi última visita a Colombia tuve el honor de recorrer Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla en una gira de conferencias organizada por la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia. A lo largo de mi viaje escuché testimonios extraordinarios sobre la forma en que Colombia se transformó entre 2002 y 2010 durante la presidencia de Álvaro Uribe Vélez. Con mucho orgullo reafirmé que soy un mexicano 100% uribista.

Los críticos del uribismo afirman que quienes defendemos al expresidente actuamos de manera emocional y no racional. Se equivocan. Lo primero que convence de una persona son sus acciones y resultados, es su legado, todo lo que se ve y resulta tan evidente. “Es imposible cambiar la percepción en contra de la realidad” ha dicho el propio Uribe. Su grandeza no está en el marketing político tan devaluado estos días sino en su congruencia de vida en el amor y servicio a la patria.

En un mundo donde sobran hipócritas y faltan líderes, en donde importa más la forma que el fondo, en donde la mayoría de los políticos se sirven pero no sirven; encontrar a un ser humano con las cualidades de Álvaro Uribe es un regalo excepcional. Hablo del ser humano antes que el líder, el exalcalde, exgobernador, exsenador y expresidente, pues si de algo me siento muy afortunado es de conocer al hombre que, desde su fe y dimensión espiritual, me ha recordado con su propia vida y testimonio que, “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.

Hay personas que creen que todo el mérito de lo logrado es propio y otros que reconocen sus limitaciones y piden a Dios la luz, la fuerza y la guía para actuar. Álvaro Uribe es de los humildes que piden y agradecen a Dios. Tener la inspiración y la fuerza para transformar un país tan lastimado y haber devuelto la esperanza a una patria tan dolida sólo se puede entender desde una dimensión más profunda.

Recuerdo la impresión tan grata que fue entrar a su oficina en el Senado y encontrar la imagen de la Virgen María en tamaño natural con la bandera de Colombia y Venezuela sobre sus brazos. Ese momento me remontó a la visita que hicimos en 2012 a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México cuando acompañamos al Presidente Uribe a dar gracias ante la Morenita del Tepeyac. La grandeza de Álvaro Uribe está cimentada en esa fe, esperanza y amor que todo lo pueden.

En estos tiempos en los que urgen líderes capaces de responder a los grandes desafíos con una visión humana y trascendente, resulta indispensable conocer lo que Luis Guillermo Echeverri Vélez ha llamado acertadamente los postulados de la doctrina uribista. Estos postulados son una guía y marco de referencia para quienes amamos la Libertad y defendemos la Democracia.

“La propuesta de Estado Comunitario que Álvaro Uribe le hizo a Colombia en el 2002, parte de su interpretación de la conjunción del pensamiento fundacional de los padres de la Patria, Bolívar y Santander, en la cual confluyen las libertades sociales, la autoridad, el orden, y el imperio de la ley. Éstas representan el conjunto de ideas que conocemos como la Doctrina Uribista”.

“La noción del Estado Comunitario que construye Uribe, se compone de tres pilares: Seguridad Democrática, Confianza Inversionista e Inversión Social, sobre los cuales cimienta su concepto de la construcción de un Estado eficaz, que promueva el desarrollo, garantice la equidad social y provea el orden público. El concepto de Seguridad Democrática como política de Estado, se desagrega en cinco componentes esenciales: Seguridad física para todos; libertades y garantías sociales; transparencia en la gestión pública, cohesión social e independencia institucional”.

“Esta doctrina cobra vida real en el funcionamiento del Estado al desarrollar los conceptos que Uribe concibió como las siete (7) herramientas de equidad: revolución educativa; ampliación de la seguridad social; impulso a la economía solidaria; manejo social del campo; manejo con sentido social de los servicios públicos; país de propietarios, en el que se apoye a la pequeña y mediana empresa, y una mejor calidad de vida urbana”.

Álvaro Uribe ha incluido dentro del conjunto de pilares que sustentan la teoría del Estado Comunitario: un Estado descentralizado y austero, el diálogo permanente con la comunidad, y el valor que representa la unidad familiar dentro de la sociedad.

Coincido completamente con Luigi Echeverri que, “en un mundo complejo, caracterizado por una crisis ética, de liderazgo y de valores, donde la insatisfacción de la población con la clase política es algo generalizado, Colombia cuenta con la virtud de tener en el Doctor Álvaro Uribe Vélez a uno de los líderes más importantes en el mundo contemporáneo”.

“Pocas veces en la historia de una nación florecen estadistas natos, demócratas integrales con liderazgos únicos reconocidos con admiración, gratitud y el respeto general de la población. Liderazgos labrados a pulso, a golpe de patriotismo, sencillez, humildad y nobleza; honestidad, devoción de servicio público, dedicación al desarrollo socio-económico y vocación de justicia y protección de las personas más desvalidas”.

“Las posiciones doctrinarias del Doctor Álvaro Uribe se fundamentan en un profundo contenido social, en la comprensión y defensa del sistema de libre empresa y el respeto por las instituciones del estado. Una mezcla singular de gran estadista y hombre de campo, quien ha dedicado su existencia a la lucha por el progreso. Cada día de su vida pública ha transcurrido en medio de una conversación directa con las comunidades, sin distinción alguna de condición económica ni social”.

Por estas y muchas razones más, estoy orgulloso de ser un mexicano 100% uribista.