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No entiendo a que juegan los que invitan a la abstención

La democracia activa tiene un enemigo infiltrado de inmenso poder y es la pasividad que a veces se apodera de quienes deberían defenderla con acciones claras que impidan la caída en su antítesis, la dictadura. En esto radica una de las diferencia de principios entre un régimen dictatorial y uno democrático: en el primero, el ciudadano es llevado a la pasividad para mantenerlo bajo total control; y en el segundo, los ciudadanos son quienes sostienen, con sus accionar, un sistema que les garantiza la participación y la defensa de sus derechos.

 

Cuando, como ahora está ocurriendo en Colombia, el sistema democrático se ve seriamente atacado por fuerzas externas en asocio con un gobierno en apariencia democrático pero que en realidad es un monstruoso hibrido, es el momento en el que el papel de quienes se oponen a esa peligrosa amenaza se convierta en una acción decidida muy lejos de la pasividad.

 

El acérrimo defensor de las democracias Gene Sharp en su libro De la Dictadura a la Democracia dice:

 

“Si uno desea lograr algo, es de sabios planear cómo hacerlo. Mientras más importante sea la meta, o mayor la gravedad de las consecuencias en caso de fracaso, más importante resulta la planeación. La planificación estratégica aumenta la probabilidad de que todos los recursos que puedan conseguirse se movilicen y empleen de la manera más efectiva. Esto es especialmente cierto cuando se trata de un movimiento democrático –que dispone de recursos materiales limitados y cuyos colaboradores están en peligro- que esté tratando de derribar una potente dictadura. Por el contrario, la dictadura por lo general tiene acceso a muchos recursos materiales, fuerza organizativa y capacidad de cometer barbaridades”.

 

Repasemos este párrafo y veamos cómo concierne a la situación por la que está pasando Colombia desde los cinco últimos años:

 

De sabios es planear la acción y es de locos querer lograr distintos resultados procediendo como en anteriores ocasiones frente a situaciones similares. Teniendo antecedentes tan nefastos de las elecciones convocadas por el régimen Santos, en las que la oposición demostró su total capacidad para ganarlas pero muy poca efectividad para impedir el fraude, no podemos ir a la deriva ni dejarnos embobar por el canto de las sirenas que anuncia una contienda electoral en regla cuando ya se ve que utiliza las mismas triquiñuelas del pasado pero que en esta ocasión nos llevará a la perdición total.

 

No cabe duda de la importancia de la meta las consecuencias ni de las consecuencias irremediables en un futuro próximo si fracasamos. Perder el plebiscito no puede entrar en nuestras predicciones porque significaría una claudicación por adelantado. Dentro de esa claudicación incluiría el llamado a la abstención, que es una manera de otorgarle al contendor el triunfo por adelantado sin ninguna lucha de nuestra parte. Si la oposición se abstiene y no vota por el NO, el régimen gana con el SI y se legitima ante el mundo habiendo convocado a unas supuestas elecciones libres y “triunfado” en ellas por mayoría absoluta.

 

La meta no es tan solo tener la mayoría de votos sino también la de defender el resultado. La estrategia debería encaminarse a poner las talanqueras que impidan que el régimen se robe las elecciones impidiendo así que Colombia se convierta en un narcoestado que a través de un plebiscito amañado se legitima. El fracaso, resultado de la “perdida” del NO, impedirá demostrarle al mundo que somos mayoría los que nos oponemos a entregar la patria a sus peores enemigos a partir de unos acuerdos de un ilegitimo gobierno con un grupo narcoterrorista.

 

Sharp nos dice que la planeación es el camino para optimizar los limitados recursos con los que cuenta la oposición cuando los del régimen son ilimitados. Por suerte contamos con un partido que se ha consolidado en un tiempo record y que, a pesar de los intentos por desintegrarlo, ha sobrevivido y se ha fortalecido como movimiento de oposición y resistencia.

 

Llegó el momento de la verdad y no entiendo a qué juegan los que invitan a la abstención en contravía a quienes espontáneamente se han manifestado a favor del NO en el plebiscito. El tiempo dedicado en tonterías debería ser utilizado para una seria y clara planificación estratégica.