No lo digo yo

El Colombiano
Artículo, Samuel Arango M.
26 de julio de 2010

Por razones de mi oficio, en los últimos años he viajado mucho por Colombia y Antioquia, cosa que he disfrutado a montones. En La Guajira unos indígenas wayús se refirieron a Uribe como un gran señor. El único Presidente que se asomó por allá en los últimos 50 años. Que les dio escuelas, agua, hoteles administrados por ellos, dignidad.

Estuve en el Amazonas y el cuento era parecido. Los indígenas huitotos me mostraron las escuelas, los centros de salud con médicos y enfermeras y me afirmaron que Uribe era un verdadero Presidente. En Nariño, que me lo recorrí todo, los choferes me contaron lo horrorosa que era antes la carretera a Tumaco. Todo el mundo sonreía con orgullo cuando hablaba de Uribe.

En Boyacá visité pueblos sin fin, todos agradecidos con Uribe. Las obras en este departamento son gigantescas. Quieren a Uribe.

Estuve en Urabá, en el Parque Nacional de los Katíos, me recorrí el Atrato desde Quibdó. En todas partes se veía la obra del gobierno Uribe en salud, escuelas. Todos agradecidos. Lo que hizo por Urabá aún está por contarse.

Fui al Cesar y al río Patillal y la gente agradecida viajaba y trabajaba con tranquilidad y alegría. Y también hablaba bien de Uribe. En los Llanos estuve en Miraflores, Yopal, Meta y era igual. En Bogotá monté en taxi casi un año diariamente y cientos de veces los taxistas, la verdadera voz del pueblo, al darse cuenta que yo era paisa, me babeaban hablando maravillas del Presidente Uribe. En San Andrés le prenden velas.

En Antioquia me he encontrado municipios que estaban muertos, escondidos en su miedo, atemorizados. Ahora sonríen, trabajan, disfrutan, gozan. Pueblos a los que no se podía ir porque la guerrilla o los paras no permitían, los tenían esclavizados, y ahora todos disfrutan, trabajan, generan progreso. A Vegachí, por ejemplo, se demoraba uno hasta seis horas y lo secuestraban. Ahora en dos horas y pico está allá, disfrutando de las regiones más bellas del mundo. Y lo mismo puede decirse de Urrao, localizada en al Valle del Penderisco, una de las maravillas de la humanidad. La fincas están nuevamente en pie. Se ve el ganado, la lechería, los frutales, el trabajo. TODOS hablan maravillas de Uribe.

Me lo decía un campesino en Ciudad Bolívar: este país se divide antes de Uribe y después de Uribe. Lo mismo me dijeron en Hispania y Abejorral, de donde regresamos de noche a Medellín, nos perdimos y tomamos una carretera secundaria y sola (por El Guaico) y en medio de la selva nos encontramos al Ejército que nos saludó con una inmensa sonrisa y el dedo pulgar de la mano derecha hacia arriba. Salgar habla bien de Uribe, ya iniciaron el museo en su honor, Yalí se ufana de Uribe, Amalfi es ahora tierra de promisión, Frontino no para de hablar bellezas de Uribe. También lo hacen Hispania, Santa Fe de Antioquia y todos los demás.

En una ocasión me metí en contravía por la calle El Palo, una de las más congestionadas de la ciudad. Cuando vi venir la cantidad de carros en dirección contraria a la mía pensé que eran unos brutos? pero cuando caí en cuenta de mi error, reversé a toda velocidad para evitar el choque múltiple del que yo sería el culpable. Cuando toda la gente sencilla, con base en su experiencia, habla maravillas de Uribe y escucho a uno de esos emperadores periodistas de la capital, veo claramente que los pontífices de la palabra van en contravía.

Uribe es un verraco, no lo digo yo pero estoy de acuerdo.