Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez al condecorar a la Pontificia Universidad Javeriana

Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez
al condecorar a la Pontificia Universidad Javeriana

6 de julio de 2010 (Bogotá)

       

“Nos reunimos hoy para entregar a la Universidad Javeriana la ‘Orden Francisco de Paula Santander’, creada para honrar con la memoria del Héroe y Padre de la Patria los esfuerzos sobresalientes en materia de educación.

 

Al revisar la historia en estas vísperas del Bicentenario, podríamos decir que el General Santander es uno de los más importantes y de los primeros javerianos. Acababa de graduarse con los jesuitas y con los monjes dominicos, cuando se dio el Grito del 20 de Julio. Y no obstante que interrumpió por muchos años su vinculación con la educación, después su Gobierno se caracterizó por esos esfuerzos. E interrumpió por muchos años su vinculación por la educación, porque en aquel 1810 acababa de cumplir 18 años y a los pocos días del Grito de Independencia fue enrolado en los ejércitos.

 

Pero no en el ejército para consolidar la Independencia, sino en el ejército centralista del General Nariño, que salió de Bogotá a combatir el ejército de las Provincias Unidas, federalista, de Don Camilo Torres.

 

Después del campo de Boyacá, El Libertador estuvo pocos días en Bogotá en la celebración de la victoria; su afán era consolidarla en todos los países hermanos. Partió a Venezuela, donde había sido derrotado en tres ocasiones, y aquí dejó como Vicepresidente al General Santander.

 

Entre ese año y 1826, el General Santander emprendió lo que podríamos llamar su primera gran revolución educativa. En esa materia tuvo profundas discrepancias con El Libertador, porque por las circunstancias de la época El Libertador era partidario de la mayor presencia de la Iglesia en la educación, y el General Santander no. Esa revolución educativa se frustró por los episodios de 1828, aquel atentado del 25 de septiembre, que terminara con el General Santander en el exilio.

 

Muerto El Libertador, en 1832 es elegido Presidente de la República nuevamente el General Francisco de Paula Santander, y emprende su segunda revolución educativa, pero también se frustra porque viene la Guerra de los Supremos.

 

Obando, que había sido amigo de las tesis del General Santander, inexplicablemente emprendió esa guerra agitando las ideas educativas del General Bolívar. Se frustró una nueva revolución educativa.

Después vino otra, en los bienios que siguieron a la Constitución de 1863, cuando el General Santos Acosta puso esos primeros pilotes para fundar la Universidad Nacional de Colombia. Vino, aplazamiento tras aplazamiento, por las guerras y las dificultades, hasta que finalmente la idea fue sacada adelante en la primera administración del Presidente Alfonso López Pumarejo.

 

Los jesuitas han estado presenten en todo este proceso de la educación colombiana. Con ellos el país tiene una deuda incancelable.

 

La Javeriana, semillero de trabajadores por Colombia

Y aquí nos encontramos ante una de sus más importantes obras: la Pontificia Universidad Javeriana, reconocida con admiración por todos los colombianos.

 

Una universidad que ha combinado la doctrina social de la Iglesia con la agitación de la crítica y del debate. Esto es: la doctrina social de la Iglesia no ha sido un sello para imponer en la universidad una actitud fundamentalista; al contrario, la universidad lo que ha tenido es un proceso dialéctico, permeable a todas las ideologías, ajustado a los imperativos del pluralismo. Creo que eso es bien importante.

 

Escuchando al señor ex presidente Ernesto Samper sobre algunos de los ilustres egresados de la Universidad y sus características, en nuestra época podríamos encabezar esa lista por Luis Carlos Galán, quien tuvo todas las virtudes de la Universidad. Y a esa lista se suman los expresidentes Misael Pastrana Borrero y Ernesto Samper Pizano.

 

La Universidad ha sido un semillero de producción, de trabajadores de la Patria. En nuestro Gobierno hay muchos y muy brillantes egresados de la Universidad Javeriana. Uno de ellos, el Ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga Escobar, quien hoy no nos acompaña porque él preside la Asamblea de Gobernadores del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que esta mañana estaba en la elección del Presidente del BID para el quinquenio que empieza. Sé que estaría feliz aquí de acompañar a su universidad, a la cual cita en múltiples ocasiones y de la cual se siente muy orgulloso.

 

Los economistas de la Universidad son economistas con una sólida formación académica, pero también con un gran sentido práctico y social. Cuando los escucho, y en todas las ocasiones en que he escuchado a nuestro Ministro de Hacienda, para ellos es fundamental no la corta visión de algún rigor de la doctrina económica, sino la amplia visión de la economía como política social. Eso es bien importante.

La crisis financiera mundial, que no estamos seguros de que ya la hayamos superado y sobre la cual esperamos el veredicto final de los historiadores, parecería ser una crisis de la especulación financiera, de ese concepto de haber convertido el capital en un instrumento especulativo, cuando tiene que ser un instrumento de creación de riqueza social.

 

La creación de riqueza social ha sido tesis fundamental en la formación de los estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana. Y de allí han salido personas para participar en todos los ámbitos de la vida nacional.

 

¿Por qué relaciono este tema también con las regulaciones financieras? Porque, en alguna forma, Colombia ha salido airosa de esta dificilísima crisis, porque Colombia oportunamente ha sabido introducir regulaciones y supervisión, en lo cual se quedaron atrasados los países desarrollados. Y eso en buena parte se le debe muchísimo a la formación de la Universidad Javeriana.

 

Certificación de calidad institucional

En nuestro Gobierno hemos querido avanzar mucho en las certificaciones de calidad, en todos los campos de la vida nacional. Esta mañana asistíamos aquí, con la Función Pública, a lo que podríamos llamar la rendición de cuentas del sector público.

 

Nos falta apenas dos Ministerios para obtener los certificados de calidad. Ya tenemos 27 secretarias de educación con las certificaciones de calidad. Dejamos casi el 90 por ciento de las instituciones nacionales con fenecimiento de cuenta de la Contraloría y con calificación de mejoramiento. En todo ese proceso han participado muchísimos egresados de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

Y la Universidad ha dado ejemplo, porque la Universidad es una de las pocas que ya tiene la certificación institucional. Las leyes colombianas disponen hoy de tres certificaciones a la educación: la certificación básica de calidad, que la tienen por supuesto todos los programas; la certificación de alta calificación, ya la Universidad Javeriana tiene un buen número de programas con certificación de alta calificación; y diría que la que trasciende a estas dos es la certificación institucional, porque no se detiene en los programas sino que ya califica la institución como un todo. Y la Universidad Javeriana es una de las pocas que tiene esta certificación, que es una certificación que se obtiene, pero que hay que estar revalidando, como todas estas certificaciones de calidad.

 

Ese es un punto muy importante a considerar por todos los colombianos, y es un elemento subyacente a este gran honor para nuestro Gobierno, de entregarle la condecoración ‘Francisco de Paula Santander’ a la Universidad Javeriana.

 

En la hora final de este Gobierno tengo que agradecer a la Universidad. Nosotros nos propusimos a hacer un trabajo intenso por la educación, y hemos tenido en la Universidad un gran medio para que Colombia avance en su educación.

 

Diálogo con la universidad

Tengo que agradecer la generosidad de la Universidad para albergarme tantas veces a controvertir con estudiantes y profesores. Ustedes saben que invitarme a mí es invitar a un mal huésped, porque propiamente no me reciben con camino de rosas sino con gritos y entusiasmo.

 

Pero ha sido un ejercicio democrático de gran trascendencia. Si algo me alegra el espíritu es haber podido discutir estos años, largas horas, con los estudiantes y los profesores de las universidades colombianas sobre todos los temas. Y vivo muy agradecido de haberlo podido hacer en la Universidad Javeriana, sobre lo que ha sido la política de nuestro Gobierno, una política en la que nos hemos propuesto crear confianza en Colombia, en ese triángulo que integran la seguridad con valores democráticos, la inversión con fraternidad, la política social.

 

Cuando yo era joven en el discurso político no se admitía la propuesta de seguridad, se le consideraba un camino al fascismo; hoy las grandes mayorías colombianas entienden la seguridad como un valor democrático, como una fuente de recursos.

 

Cuando yo era joven el discurso político giraba alrededor de lo social, pero en el discurso político las fuentes de recursos para lo social parecía que no tuvieran importancia; hoy amplios sectores de la vida nacional entienden la política social atada a una fuente que es la confianza de inversión con fraternidad.

 

Seguridad e inversión son fundamentales como medios para lograr ese fin, que es la cohesión social, que se convierte, en una sociedad democrática, en el gran validador de una política de seguridad y de una política de inversión.

 

Equilibrio en la legislación laboral

Un país todavía con tanto desempleo y con tanta pobreza, invita mucho a reflexiones. Yo particularmente creo que el problema no es de quitar los parafiscales, como proponen algunos, o de desmontar nuestra reforma laboral del año 2002. Creo que el problema es de tener una ruta de prosperidad colectiva.

 

Hace poco un estudio de una consultora internacional nos entregó el análisis comparativo de la legislación laboral de Colombia con América Latina. Y los críticos de nuestra legislación laboral quedaron en alguna forma angustiados, porque encontraron que la comparación no nos daba un mal resultado, no obstante que la afiliación a la seguridad social en Colombia es costosa.

 

Creo que la legislación laboral tiene un buen equilibrio entre lo que podríamos llamar algún margen de flexibilidad para los ajustes empresariales, y unas garantías de estabilidad para los trabajadores.

 

Y el país tiene unas instituciones de flexibilidad que generalmente no se incorporan a estos estudios. El país tiene 900 mil trabajadores en las agencias de empleo temporal, tiene 650 mil trabajadores en las cooperativas de trabajo asociado. Y lo que hicimos nosotros fue tramitar una ley, que hoy se aplica rigurosamente, para que esas cooperativas no puedan invocar la norma cooperativa para eludir remuneración, prestaciones, afiliación a la seguridad social, pago de parafiscales.

 

En nuestra reforma laboral de 2002, se introdujo una gran flexibilización al contrato de aprendizaje, se le eliminó la naturaleza de contrato laboral, evolucionó hacia un contrato de servicios, se le quitó un nivel de carestía que impedía su aplicación. Ya no teníamos sino 30 mil aprendices, hoy el país tiene 200 mil.

 

Y en los decretos para enfrentar la crisis de la economía, introdujimos otra flexibilización: en nuestra reforma de 2002, se repitió la norma de que la empresa por cada 20 trabajadores debe tener un aprendiz, se agregó la norma de que cuando no está vinculado el aprendiz hay que pagar la cuota monetaria, con lo cual se ha financiado el Fondo Emprender.

 

Y lo que hace nuestro decreto del año pasado, es decirle a la empresa que puede tener tantos aprendices voluntarios, por encima del mínimo legal, cuanto requiera, sin sustituir la nómina, para agregar.

 

Eso apenas está empezando a aplicarse, pero creo que ahí tienen los trabajadores, los empleadores y la generación de empleo de Colombia, grandes, grandes posibilidades.

 

Y para abrir caminos de fraternidad, en este primero de mayo –este Gobierno ha procurado tener una participación activa en todos los primeros de mayo–, yo dije: ‘No, yo no me voy a poner en la tarea de esconderme, llamar a la Policía a ver cómo van las manifestaciones, hay que participar activamente’.

 

En este primero de mayo, en reunión con empleadores y trabajadores, con muchos sindicatos del país, lanzamos la nueva legislación del contrato sindical, que facilita que las empresas encuentren en la propia organización de los trabajadores la fuente para los contratos de tercerización. Ahí se abre un gran espacio de fraternidad en Colombia.

 

El camino del empleo y la superación de pobreza

Yo creo que el camino es un camino bajo ese triángulo de confianza, que puede tener cinco elementos. Y lo digo porque, entre el año 2003 y 2007, se demostró que un alto crecimiento de la economía tenía como resultado una gran reducción del desempleo y también de la pobreza, que se nos frenaron a raíz de estas dos crisis de la economía que hemos sufrido: la crisis de la economía internacional y la crisis con Venezuela, que hemos logrado superar, con unas consecuencias menos graves de aquellas que eran anticipadas cuando estas dos crisis empezaban.

 

La experiencia del país me lleva a mí a pensar que ese camino del empleo y de la superación de la pobreza, además de la seguridad, requiere de la inversión, del acceso a mercados, de la innovación productiva, del tema de la revolución educativa permanente y por supuesto de la infraestructura.

 

Avances en inversión

Nosotros hemos dado un buen salto en inversión. Hemos pasado de tasas de inversión del 12 – 14 – 16 por ciento, a tasas de inversión de entre el 25 y el 28 por ciento.

 

El año pasado Colombia tuvo la tasa de inversión más alta de América Latina: en el 25,8 por ciento. La de Brasil fue del 16 por ciento.

 

Hemos dado un buen salto en inversión extranjera. Diría que la inversión extranjera en Colombia ha saltado cuantitativa y cualitativamente. En lo cuantitativo ha pasado de picos de 2 mil 100 millones de dólares, y en los últimos años hemos estado en inversión extranjera bruta por encima de 8.500 millones de dólares. Yo abrigo la esperanza de que este año sea un año de 11 mil millones de dólares.

 

Y en lo cualitativo, uno encuentra que hay una inversión extranjera más regulada, no dependiendo de ola oportunidad de un negocio, no por una circunstancia específica, no circunstancial, sino más regular.

Y muchos compatriotas preguntan: bueno, pero ya con una alta tasa de inversión, ¿por qué no hay una mayor reducción de la pobreza y del desempleo?

 

Porque eso no produce efectos de la noche a la mañana. Los chinos llevan la tasa de inversión más alta del mundo desde que asumió Deng Xiao Ping: han revindicado de la pobreza a 400 millones de habitantes, de un total de 1.300.

 

Yo creo que el país tiene que perseverar con una alta tasa de inversión, con fraternidad, y verla no como un fin en sí mismo sino como un medio de reducción de desempleo y de reducción de pobreza.

 

Acceso a mercados

Pero la inversión siempre pregunta por el acceso a mercados. Yo he pensado, por ejemplo, que el tratado con los Estados Unidos es más importante por la confianza que nos dé para que se invierta en Colombia, que por el incremento que podamos tener en el futuro cercano de exportaciones al mercado norteamericano.

 

El inversionista hoy pregunta por el acceso a mercados. Se necesita una política social que tonifique un mercado interno. Creo que nuestra política social nos ha defendido mucho en esta crisis de la economía. Se aceleró muchísimo esa política social: Sena, Familias en Acción, nutrición en Bienestar Familiar, Banca de Oportunidades, etcétera. Y nos ha defendido bastante en esta crisis de la economía.

 

América Latina aumentó la pobreza en esta crisis, Colombia la redujo levemente y tuvo una mayor reducción de la pobreza absoluta. Y hubo un leve mejoramiento del Coeficiente Gini. Es leve. Pero lo que se esperaba era todo lo contrario: un agravamiento en esta crisis de la economía.

 

Y por supuesto, se necesita acceso a los mercados externos. Hemos procurado dar el tránsito de la apertura unilateral del año 1989, a un país con acceso a todos los mercados.

 

Cuando uno ve a los chilenos con acceso a mercados que suman 4 mil 500 millones de habitantes, uno dice: bueno, los chilenos cuando van a conciliar el sueño siempre tienen sobresaltos esperando un temblor de tierra, pero no les preocupa perder un mercado, porque tienen muchos. A nosotros nos ronca un vecino y nos perturba el sueño.

 

De ahí la gran importancia en Colombia de tener una gran apertura a acceder a mercados. Hoy están Luis Guillermo Plata en Corea, el Ministro de Comercio. Mañana firmamos el primer acuerdo con Corea: el de promoción de inversiones. Y confiamos que antes del 7 de agosto lo firmemos con el Japón. Y con ambos sigue la negociación de los tratados de libre comercio.

 

Revolución educativa permanente

Por supuesto, uno no puede llegar a los mercados a competir con confección básica o con café verde. Hay que competir con valor agregado. Una innovación productiva permanente. Y no se sustenta sino en una revolución educativa permanente, donde juega un gran papel la universidad colombiana.

 

Cuando este Gobierno empezó, nuestra tasa universitaria era del 21,6 por ciento, y terminamos en cerca del 36. Yo tengo confianza de que las próximas administraciones presidenciales en poco tiempo puedan llegar a una tasa universitaria del 50 por ciento. Y tiene que ser una meta del país y acelerar el paso para llegar allá.

 

Teníamos menos de un millón de estudiantes universitarios y nos estamos aproximando, con los técnicos y tecnólogos titulados, a un millón 700 mil.

 

Celebro muchísimo la integración de la Universidad Javeriana con el Icetex (Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el Exterior). Aquellos que en la universidad están familiarizados con el Icetex, y sé que son muchos, reconocen esa reforma. Es una de las 465 entidades reformadas por este Gobierno.

 

La excluimos de las cuentas nacionales, se convirtió en una entidad autónoma, se cerraron muchas sucursales, el acceso al crédito se maneja por Internet, a través de la universidad, no se requiere una tarjeta de recomendación política. Ha pasado de 60 mil estudiantes con crédito, hoy tiene más de 300 mil estudiantes con crédito. Hay un gran crecimiento del Icetex, y celebro el trabajo que se ha podido hacer con la Universidad Javeriana.

 

Y celebro también muchísimo los mejoramientos de la universidad colombiana. Uno ve un gran crecimiento en el número de profesores con maestría, en el número de profesores con doctorado, en los programas de doctorado, en los programas de educación continuada, y eso es muy ilusionante para el país.

 

Y eso empieza a ser un factor que atrae inversión. El 13 de julio se va a hacer el anuncio de una gran inversión de alta tecnología en el país, de capital extranjero con capital nacional, que de entrada crea mil empleos de alta tecnología. Cree uno que ese es un camino bien importante. No se puede soportar sino a través de una revolución educativa permanente.

 

La Ministra Cecilia María Vélez, el Viceministro Gabriel Burgos, su equipo, han hecho una tarea muy importante para el país. En cien años el país tuvo 120 ministros de educación, esta Ministra ha estado los ocho años, una Ministra de excelencia, con un equipo de excelencia, ajenos a las vicisitudes de la política.

 

Creo que eso ha ayudado mucho. Presentan un buen balance. Un país que tenía una cobertura de educación básica del 78 (por ciento), está llegando al ciento por ciento, con una enorme dificultad en infraestructura, porque las coberturas han rebasado la infraestructura.

 

En educación media han dado el salto de una cobertura del 57 (por ciento), a una cobertura que está rayando el 80 (por ciento). El país graduaba a 424 mil bachilleres, y este año debe graduar a 737 mil bachilleres.

 

El Sena ha hecho una gran revolución. Es bastante integrado con el Ministerio. Capacitaba al año a un millón 100 mil colombianos, el año pasado casi a ocho millones. Tenía en programas de formación titulada a 41 mil colombianos, y este año a 500 mil. Está enseñándoles inglés a un millón de colombianos a través de Internet. La mayoría de profesores están en el Archipiélago de San Andrés.

 

Hoy hay limitaciones porque es una enseñanza a través del satélite.
El Gobierno deja en proceso de instalación un cable, que cuesta 54 mil millones pesos, para convertir a San Andrés en un gran centro de informática.

 

Nosotros tenemos mucha fe en lo que se ha hecho de educación por ciclos propedéuticos, el gran estímulo que se le ha dado a eso, para que el joven colombiano que estudie una técnica, una tecnología, no tenga que asumir un espíritu resignado, aburrido, sino que sepa que puede, inmediatamente o en cualquier momento posterior, vincularse a la universidad, completar los créditos, acceder al título de educación superior.

 

Y dejamos más o menos 350 mil estudiantes de bachillerato integrados con el Sena. Porque aquí hemos querido hacer la integración de la técnica y la tecnológica a la superior, y de la técnica y la tecnológica al bachillerato, para promover las vocaciones laborales de emprendimiento, al mismo tiempo las vocaciones cívicas y las vocaciones científicas.

Colciencias ha dado un gran salto. No obstante que en medio de esta crisis hemos logrado que tenga unos presupuestos crecientes, lo que ha propuesto el nuevo Presidente, el doctor Juan Manuel Santos, es bien importante, que es dedicar un 10 por ciento de las regalías, que crecen mucho en el país por la recuperación petrolera, de oro y el mayor crecimiento de la producción de carbón, dedicar un 10 por ciento a los programas de ciencia y tecnología.

 

Se pensaba que con la masificación se iba a afectar la calidad, no se ha afectado; al contrario, la calidad empieza a mostrar síntomas de mejoramiento.

 

Se introdujeron las pruebas Saber, para estar probando a los estudiantes, examinando a los estudiantes en sus diferentes etapas.

 

Ya no se nombran los maestros por la recomendación, ha sido bien importante el concurso de maestros.

 

Las pruebas para los estudiantes universitarios, las pruebas Ecaes (Estado de Calidad de la Educación Superior), donde la Universidad Javeriana ha tenido mucho éxito, también es un indicativo bien interesante de la calidad de nuestros programas de educación superior.

 

Y el laboratorio de observación de la suerte laboral de los egresados universitarios, que es una gran señal a la comunidad, a los padres de familia y a los estudiantes.

 

Uno sueña con un país en una escalera sin retroceso, de avance tecnológico, aparejado del avance en salarios, del avance en calidad de vida, del avance en equidad. Y eso tiene un pibolet central, que es una revolución educativa permanente, que además se constituye en el gran eje de la política social.

 

Universidad Javeriana, institución histórica de la Patria

La Universidad Javeriana es una institución histórica de la Patria, del pasado, del presente y del futuro, que honra a Colombia. Es una de las cartas de presentación del país, y que da mucha esperanza en todo momento de la vida nacional.

 

Yo quiero agradecer a la Universidad la posibilidad de haber tenido un trabajo tan coordinado con nuestro Ministerio de Educación, en estos ocho años; la generosidad que han tenido conmigo para abrirme sus auditorios a la discusión y al examen de los problemas nacionales. Y quiero agradecer, en nombre de todos los colombianos, a la Universidad Javeriana, toda su lucha por el bien de la Patria.

 

En estos 200 años de vida independiente, hay que asociar la Universidad Javeriana con la historia de la Patria, con los mejores hijos de la Patria y con aquel que podríamos llamar su primer egresado, en cuyo nombre entregamos esta medalla a la Universidad Javeriana: el General Francisco de Paula Santander.

 

Muchas gracias”.