Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez en la Fundación ‘Jean François Revel’

Palabras del Presidente Álvaro Uribe Vélez
en la Fundación ‘Jean François Revel’

18 de junio de 2010 (Bogotá)

       

“Quiero dar mis infinitos agradecimientos a todos.

 

Señor Embajador Cardesa (Fernando Cardesa, Jefe de la Delegación de la Comisión Europea para Colombia): muchas gracias por estos años. Ha sido muy grato trabajar con la Unión Europea y trabajar con usted.

 

Hace ocho años no creíamos que podíamos lograr el acuerdo con la Unión Europea. Usted, con una gran persistencia, con una gran mesura, con un gran realismo, nos ayudó a ir sorteando cada uno de los obstáculos.

 

Hoy lo tenemos. Faltan todavía unos temas formales bien importantes, como la aprobación en el Parlamento Europeo. Es la ocasión para expresar nuestro agradecimiento a usted por esta tarea tan fecunda, tan importante. De un paso que no fue fácil, porque algunos hermanos andinos no estuvieron de acuerdo, y la decisión de la Unión Europea era siempre hacerlo de bloque a bloque.

 

Fue muy difícil y usted, un componente fundamental de que lo tengamos. Muchas gracias, apreciado Embajador Cardesa y muchas gracias por su comprensión a este Gobierno próximo a concluir.

 

Muy apreciado doctor Carlos Salazar (Presidente de la Fundación Jean François Revel), yo mantengo infinita gratitud por usted; efectivamente con usted, con Plinio Apuleyo Mendoza, con Francisco Santos Calderón —hoy Vicepresidente de la República— nos reunimos en Madrid en diciembre del año 2000 y usted fue un entusiasta promotor de esta causa.

 

Siempre mantendré ese recuerdo, no se me borra. Y después un gran colaborador ayudando desde la Embajada de Portugal. Muy apreciado Carlos, muchas gracias. Y muchas gracias por este gran trabajo para orientar a los jóvenes colombianos en la Fundación Revel.

 

Muchas gracias doctor Juan Carlos Vargas, a la Fundación Konrad Adenauer por todo su empeño en Colombia durante tantos años.

 

Muchas gracias a ustedes. Al señor Embajador Cardesa por ese proyecto de enseñar sobre las instituciones europeas a los niños colombianos, a los jóvenes colombianos.

 

La experiencia europea de paz y lucha antiterrorista

He pensado, apreciados jóvenes, que ese proceso de la Unión Europea, que es bello, complejo, de etapas, es un proceso que ha logrado resultados muy buenos para la humanidad, que nos lo enseñan desde Europa.

 

Primero, sanaron las cicatrices de la guerra con la Unión Europea. Eso sí que es importante. Tantas guerras destructoras y tan difíciles parecía que hubieran dejado una herida sin cicatrizar. La Unión Europea cicatrizó las heridas de la guerra. Qué gran logro.

 

Segundo, la Unión Europea ha logrado que no haya gobiernos de extremas, que todo gire alrededor de la regla democrática. Hay gobiernos de matices, pero no de extremas. Ese es otro gran logro de la Unión Europea.

 

Tercero, la Unión Europea ha logrado un respeto superior en la mayor dimensión del ser humano y del colectivo social por la democracia, pero un rechazo total a la violencia.

 

Cuando tuve oportunidad de ser Senior Associate de la Universidad de Oxford, encontré una cosa muy importante: la mayoría de las legislaciones europeas señalan como terrorismo el uso o la amenaza de violencia por razones políticas, ideológicas, religiosas.

 

Y pregunte por qué. Y me dijeron: ‘tenemos que ser tan severos con la violencia como generosos con el pluralismo’. Esa exaltación sublime de la democracia, de la libertad y ese rechazo severo de la violencia es un gran logro de la Unión Europea.

 

La Unión Europea ha logrado que todos los países combatan el terrorismo.

 

En alguna ocasión le pregunté yo al Presidente de Gobierno del Reino de España, al Presidente (José Luis) Rodríguez Zapatero, si él consideraba que la situación de que ambos están en la Unión Europea, Francia y España, había logrado comprometer a Francia para ayudarle a España en la lucha contra el terrorismo y en pocos segundos me dijo: ‘sí, ha ayudado’.

 

La verdad es que ese proceso de la Unión Europea llevó a que ningún país de la Unión Europea pueda albergar terroristas que van a afectar a otro país.

 

La Unión Europea ha logrado algo muy importante. Yo creo que en la Unión Europea reside la mayor proporción de clase media del mundo entero. Una clase media con calidad de vida, con disciplina, con todas las posibilidades. La mayor proporción de clase media democrática. Estos son logros muy importantes.

 

La Unión Europea es un vigía de los derechos humanos. Por todo esto nosotros consideramos que el paso que se ha dado para este acuerdo con la Unión Europea es muy importante.

 

¿Qué hay una crisis económica, que es severa? La hay, ha sido muy difícil. Y Dios quiera que se supere en todas partes. Lo que más deseamos es que la supere plenamente España, es que la supere plenamente Portugal, es que la supere plenamente Grecia.

 

Porque la prosperidad colectiva de la Unión Europea es un remolcador de la prosperidad universal. Allí hay prosperidad con libertades, allí se respira el aire de la prosperidad, pero ese aire no está contaminado con la restricción de las libertades. Es una combinación muy, muy interesante.

 

Por eso consideremos muy importante. Mis niños, una de las cosas que yo he procurado hacer en este Gobierno es responder todas las llamadas telefónicas. En la vida pública se necesita. Pero tengo un atraso, tengo 60 sin responder. Voy a ver en qué momento puedo lograrlo.

 

El ejercicio de las responsabilidades, donde se espera por parte de muchos ciudadanos que quien las ejerce ejerza liderazgo, hay que estar muy atento, muy atento a toda la comunidad y de todos los niveles.

 

Quiero agradecer inmensamente a la Fundación Revel. La Fundación Revel es promotora de las ideas del profesor (francés Jean Francois) Revel, de las ideas de la democracia, de la solidaridad, de la libertad, de las igualdades, de la iniciativa privada como un gran camino de construcción de prosperidad.

 

Qué bueno, qué bueno que lo promuevan.

 

Sin seguridad es muy difícil la prosperidad

Nosotros estos años, apreciados jóvenes, hemos trabajado la seguridad, hemos trabajado la inversión y hemos trabajado la política social.

 

¿Por qué hemos trabajado la seguridad? Porque sin seguridad es muy difícil que los pueblos prosperen; sin seguridad no hay manera de que los niños se diviertan, se afecta mucho la posibilidad de que los jóvenes estudien, el trabajo de los mayores no genera prosperidad y la sociedad en su conjunto cuando hay esa violencia tiene más pobreza, más desempleo, más desigualdad.

 

Cuando yo era un joven, como algunos de ustedes que son universitarios, en el discurso político en Colombia se pensaba que no se podía hablar de seguridad, porque se consideraba que la seguridad es igual a dictadura, a fascismo. Un gran giro que ha dado Colombia, es que hoy se acepta que la seguridad es un valor democrático, una fuente de recursos.

 

Este Patria en 200 años de vida independiente ha tenido escasamente 47 años de paz. Tuvo siete años de paz con el Presidente (Rafael) Núñez en el siglo XIX, y fueron de prosperidad, de industria en el Caribe colombiano, agricultura y caficultura en la Colombia Andina. En el siglo XX escasos 40 años de paz.

 

En 1902 se firmó entre los partidos la paz que le puso punto final a la última guerra civil de aquella época, la que se llamó de los Mil Días; fue de mil 128 días. Murieron 100 mil colombianos.

 

El país tuvo un periodo de paz. Pero a principios de los años 1940 volvió la violencia entre los partidos. Se frenó por los acuerdos del Frente Nacional de los ex presidentes (Alberto) Lleras Camargo y Laureano Gómez.

 

Pero tan pronto se frenó, a finales de los años 1950, aparecieron las guerrillas marxistas, que predicaban, no la lucha política argumental, sino la violencia, el odio de clases. Que predicaban, no la defensa del Estado democrático, sino de la dictadura.

 

Y ellas generaron esa reacción igualmente cruel del paramilitarismo. Y ambos fueron cooptados por el narcotráfico. Eso es lo que ha vivido Colombia desde los años 1940 hasta la fecha.

 

Este país ha tenido grandes virtudes que le deberían haber merecido más prosperidad. Este país ha tenido buenos gobiernos buenas políticas públicas, una gran ciudadanía.

 

Un pueblo cálido y desprevenido

Hace poco me reunía yo con un médico estadounidense en Cartagena con motivo del Foro Económico Mundial. Él venía del Hospital Johns Hopkins de los Estados Unidos para hacer una alianza estratégica con una clínica colombiana.

 

Y me dijo: ‘Mire, Presidente, conociendo la historia de violencia de Colombia, de sufrimiento del pueblo colombiano, yo llegué a Colombia con la idea de ver en los colombianos una expresión de amargura, de odio, de resentimiento’.

 

Era lo de esperar. Un pueblo bien sufrido y con bastante sangre derramada, tendría que tener el ceño fruncido, una expresión dura y amarga de la cara. Una mirada irradiante de odio.

 

Y me dijo: ‘Y lo que he encontrado es un pueblo colombiano desprevenido, cálido, amable, tranquilo’.

 

Le dije: Médico, siquiera lo notó, porque esa es una gran virtud de nuestro pueblo. Con todas esas cosas uno diría: Colombia debería haber merecido más prosperidad.

 

Cuando nos independizamos teníamos el mismo ingreso per cápita de los Estados Unidos, y a finales de la Segunda Guerra Mundial el de muchos países asiáticos. La violencia nos hizo quedar atrás, la violencia nos ha frenado la prosperidad.

 

Seguridad con libertades

Yo por eso creo que la felicidad de las nuevas generaciones, como las que ustedes representan, apreciados jóvenes, depende de la seguridad. Hay que hacer muchas otras cosas, pero las otras no se dan sin la seguridad, sin que ustedes puedan vivir tranquilos, en paz. ¿Y esa seguridad cómo? Con valores democráticos, con libertades.

 

Esta mañana decía yo en una emisora: mire, en este proceso político se ha disfrutado de todas las libertades, no porque los gobiernos anteriores las hubieran restringido —que todos fueron respetuosos de la democracia—, sino porque el avance del terrorismo estaba limitando las libertades.

 

Ahora precandidatos, candidatos recorrieron el país rodeados de garantías por todas partes. Yo creo que eso es muy bueno para la democracia.

 

También he destacado que en nombre de la seguridad aquí no se ha suprimido la libertad de prensa. En nombre de la seguridad no se han afectado las libertades. Eso es algo muy importante.

 

Un parlamentario inglés, que hizo parte de un grupo que se reunió conmigo en 2001, dijo en esa época que era imposible llevar a la práctica lo que yo le proponía a Colombia: un programa de seguridad con libertades democráticas. Y ahora vino y dijo reconozco que me equivoqué, que el Gobierno que eligieron en 2002 cumplió. Seguridad con libertades democráticas.

 

Mire que ha sido una seguridad sin estado de sitio; ha sido una seguridad con legislación ordinaria, con garantías civiles, con derechos políticos. Ahora, la seguridad hay que conquistarla todos los días. Todavía tenemos muchas dificultades, jóvenes.

 

Mire ese secuestro que nos hicieron en la carretera Pasto-Tumaco (Nariño). Afortunadamente los liberamos. Y al amanecer de ayer allá nos quemaron un taxi y nos secuestraron unas personas en el Chocó y nos mataron una señora, y hay otros tres secuestrados que estamos procurando rescatar.

 

Esto no se ha ganado, esto exige una gran dedicación.

 

Hemos reducido los cultivos de droga y del narcotráfico, pero todavía tiene un poder criminal muy grande. Esta es una lucha de todos los días. El país yo creo que tiene un buen caminito, pero no está en un paraíso. La lucha tiene que seguir sin desmayar.

 

Y mis compatriotas hoy se quejan que porque hay un robo de un celular en una calle, que por que atracan un apartamento, un almacén. Y alguien me dice: Pero ¿por qué se quejan por eso? Yo digo siquiera se quejan por eso; quiere decir que ya aprendieron a que les guste la seguridad.

 

Un sociólogo, (Abraham) Maslow, escribía que el acceso del hombre a la satisfacción de las necesidades básicas es comparable con una escalera en la cual uno no puede bajar; siempre tiene que estar subiendo. Así es esta escalera de la seguridad en Colombia; no podemos bajar, tenemos que estar subiendo, hay que mejorarla y mejorarla.

 

Hace ocho años, con tantos carros bombas, con secuestros colectivos, abundantes, con todo ese terrorismo, pues no había mente para pensar en eso, muchos menos iba haber mente para pensar en un secuestro, para pensar en el robo de un almacén, para pensar en el robo de un celular en la calle, para pensar en el atraco de un apartamento. Yo celebro.

 

En esa capacidad de mis compatriotas de reclamar para que mejore la seguridad, reposa una garantía de seguridad hacia futuro; hay que mantenerla, hay que ser crítico, exigente, exigente.

 

Cuando mis compañeros de Gobierno se quejan porque nos critican y nos exigen, yo digo eso es muy bueno, que nos exijan. Y para eso estamos aquí.

Lo social es inseparable de la inversión

Otro cambio que se ha dado mucho en el país es éste: cuando yo estaba de la edad de ustedes en la universidad siempre se hablaba de lo social, pero no nos preguntábamos de dónde salen los recursos para lo social. Hoy sí nos preguntamos, hoy en el país una inmensa mayoría de compatriotas sabe que los recursos de lo social salen de una alta tasa de inversión.

 

Yo celebro que haya una conciencia creciente en Colombia de que así como la seguridad es inseparable de la inversión —porque sin seguridad no hay inversión—, lo social es inseparable de la inversión porque sin inversión no hay recursos para lo social.

 

Sin inversión cómo financiamos al Sena (Servicio Nacional de Aprendizaje), a Bienestar Familiar, las universidades públicas, Familias en Acción, Familias Guardabosques, etcétera.

 

Tiene que haber inversión con responsabilidad social, con fraternidad con respeto al medio ambiente. Y muchos colombianos me preguntan: ‘Bueno, Presidente, pero si ya llevamos como cuatro años de alta tasa de inversión ¿por qué todavía hay tanta pobreza y tanto desempleo? Porque esto no produce milagros de la noche a la mañana.

 

Yo cito dos o tres veces al día el caso chino. China lleva muchos años con una alta tasa de inversión. Y ha reivindicado de la pobreza a 400 millones de chinos, pero son mil 300. O sea que el beneficio de la inversión se va derramando lentamente. Sobre una comunidad como la nuestra, que llego a tener ¿cuánto? Un 60 por ciento de pobreza.

 

Yo creo que en esto hay que persistir.

 

La inversión y el medio ambiente

Ahora, en la edad de ustedes hay un punto fundamental: el ambiental. Esta Patria nuestra tiene casi 600 mil kilómetros de bosque; la selva amazónica colombiana tiene alrededor de 460 mil kilómetros y el resto de la selva está en mucha parte, en los Motilones, en la cordillera, especialmente occidental, en el Chocó, en el Nudo de Paramillo, en muchas partes de la Patria, en San Lucas.

 

Eso hay que cuidarlo, la inversión tiene que tener hoy un gran compromiso con el medio ambiente.

 

Cuando yo hablo de inversión con responsabilidad social ¿qué quiere decir la responsabilidad social? Que la inversión sea honesta, sin trampas, que no haga trampa en la tributación ni en los contratos, inversión con honestidad, con ajuste al ordenamiento jurídico.

 

Inversión con fraternidad en las relaciones laborales, que no haya odio de clases, maltrato a los trabajadores ni tampoco odio de los trabajadores por las empresas, que haya fraternidad. Que haya respeto al medio ambiente, tema fundamental de la generación de ustedes.

 

El gran enemigo del medio ambiente es el narcotráfico, Colombia ha perdido dos millones de hectáreas de selva por los cultivos de droga. La generación de ustedes, yo aspiro que vea al narcotráfico no solamente como un negocio criminal, si no como un depredador ambiental, para que sigamos la batalla hasta que Colombia elimine totalmente ese adversario.

Ahora, la seguridad y la inversión generan lo social, y lo social a su vez es el validador de la seguridad y de la inversión. En una democracia uno tiene que decir ¿es la inversión un fin? No, no es un fin; es un medio para lograr lo social, que se convierta en un validador de la inversión. Ojalá el país pueda seguir avanzando también en lo social.

 

El país no está en un paraíso

Muchachos, el país no está en un paraíso, hay unas semillitas, lo que yo he llamado huevitos. ¿Por qué? Cuando uno habla de huevitos significa que allá adentro hay unos embrioncitos, pero que tienen que salir de la cáscara, que tienen que alimentarse, crecer, volverse robustos y fuertes.

 

Conociendo uno los problemas del país, que uno los ve todos los días, qué va a hablar de que estamos aquí en un paraíso; hay mucho problema, pero hay unas buenas semillitas, a ver si se protegen.

 

La generación de ustedes —que es una generación muy seria, muy educada, con posibilidad de acceso a varios idiomas, con una formación matemática, con un gran apoyo en el computador—, la generación de ustedes está llamada a hacer de Colombia una gran Nación.

 

Yo les agradezco inmensamente esta distinción. El Embajador Cardesa decía: ‘el hombre que se expone a lo público sabe que le espera y lo único que no espera es distinciones’. Una frase sabia.

 

A mí me da pena, les agradezco mucho. Es más por generosidad de ustedes y por el esfuerzo que me han acompañado a hacer todos estos colegas del Gobierno.

 

 

 

Este Gobierno deja legado de afecto a Colombia

Lo único que queda de este Gobierno es afecto a Colombia. Quieran la Patria, ese es el legado que yo quisiera dejar.

 

Ha sido muy grato todos estos años conversar tanto con los colombianos. A mi no se me olvidará. Más de 300 consejos comunitarios, para no cuantificar los de seguridad, los de microcrédito, los consejos de ‘Colombia Crece’.

 

¿Qué ha dejado eso? Primero, este país era muy propenso a buscar el diálogo con los violentos que no querían dialogar, pero no había diálogo con la ciudadanía.

 

Segundo, esto ha obligado a que haya un Gobierno menos promesero, pero más comprometido. Si yo vivo en diálogo permanente con la ciudadanía, hago una promesa hoy y me la cobran mañana en otro encuentro.

 

Pero tampoco puedo aperezarme a no buscarle solución a los problemas: ‘A, es que no se puede y me lavo las manos’. No, me van a exigir, me plantean el problema todos los días y me exigen a buscar opciones. Pero es un diálogo también que hay informado mejor a la ciudadanía y que ha permitido que la ciudadanía proceda con mejor nivel de prioridades.

 

Y he encontrado un pueblo colombiano fértil para el diálogo. Hace ocho años, cuando empezamos, uno sentía en muchas partes del país rabia, odio. Hoy, reclamos, pero un país más tranquilo.

 

Yo diría que estos años han sido más de debate político, pero menos de debate social. A mí me dicen: ‘Ah, es que Uribe con eso que dijo de la Fiscalía. Ah, es que Uribe con eso que dijo del Presidente de la Corte’. Si, debates en todos esos temas, pero un país más tranquilo en lo social. ‘Ah, es que Uribe, con lo que le escribió por allá a fulano’. Sí, un país con debate político, pero con más tranquilidad social, apreciados muchachos.

Yo prefiero un país así que un país ardido de odios, tirando piedra y disparando y con unos sectores populares por los cuales no ha habido consideración.

 

Qué buena esta democracia. Hoy están más tranquilos los maestros, más protegidos los periodistas, más protegidos los alcaldes populares, más protegida la Colombia popular, porque la hemos querido enormemente, enormemente.

 

Me llevo esa camiseta del Real Madrid con mucha gratitud y un símbolo muy bello.

 

Estos niños de 16 años, que apenas tenían ocho cuando empezó el Gobierno, los niñitos de ocho años que nacieron en aquél 2002, que ojalá nunca vivan esa violencia, que la estudien en los libros de historia, que tengan información de ella en la tradición oral de los mayores, pero queremos que nunca la vivan.

 

Cuando se habla de reparar a las víctimas —que Colombia lo está haciendo—, hay que recordar que el más importante punto de reparación es el derecho a la no repetición. Qué tal que se repitiera esta violencia, afectando esta nueva generación. Dios quiera que no y que superemos totalmente esta violencia.

 

Me alargué mucho, me da pena por ustedes y por el Rey de España (Rey Juan Carlos), pero también me da pena no decirles algunas cositas que ustedes han tenido tanta generosidad con este Gobierno.

 

Y entonces, con toda mi gratitud termino y me voy a desatracar con esta llamada con el rey de España, que me da pena.

 

Muchas, muchas gracias a todos ustedes. Gratitud de corazón a todos ustedes, muchas gracias".