Uribe, Garzón, un paro y una lección

Casi al final del primer periodo presidencial de Álvaro Uribe, más concretamente en mayo de 2006, los transportadores llevaron a cabo un paro en Bogotá. En ese entonces se desempeñaba como Alcalde de la capital, Luis Eduardo Garzón, quien había sido elegido por el partido político Polo Democrático.

Aunque el Paro de Transportadores de ese entonces fue de dos días, no tuvo un alcance nacional ni tampoco los niveles de violencia y bloqueos que lamentablemente hoy tienen en grave riesgo nuestra democracia, si paralizó a Bogotá y puso en riesgo la seguridad y la estabilidad de la capital. Quise hacer remembranza de este episodio porque considero que el manejo que tanto el expresidente Uribe como el exalcalde Garzón le dieron, siendo opositores políticos, es digno de conocerse porque da luces a los gobernantes actuales, porque hemos olvidado que estudiando experiencias similares, podemos aprender y evitar errores que cuestan mucho al país, a su economía y que pueden fracturar sin reversa la institucionalidad.

Inicio por el final porque pienso es el mejor reflejo del manejo acertado de la mencionada situación. El Paro de Transportadores se levantó luego de una reunión llevada a cabo entre el exministro de Transporte Andrés Uriel Gallego (QEPD), el entonces secretario de Gobierno del Distrito, Juan Manuel Ospina y los transportadores. Tanto el Gobierno Nacional como el local, antepusieron los intereses superiores democráticos, de seguridad, orden y diálogo, a sus diferencias políticas.

En una entrevista concedida a Caracol Radio, una vez superada la coyuntura, el exalcalde Garzón señaló que en un momento del Paro no descartó presentar su renuncia si la situación se le salía de sus manos y que así se lo había expresado al entonces Presidente Uribe. Destacó “el respaldo que recibió del gobierno nacional durante las dificultades que vivió la capital en materia de transporte” Y afirmó que “El presidente Uribe me dijo que no iba a dejar que se fragmentara la institucionalidad del país, a través de un paro de transporte”. [1]

En ese entonces hubo factores de autoridad determinantes para el rápido cese del Paro. Por ejemplo, el respaldo ciudadano que pidió el expresidente Uribe hacia el Alcalde Garzón, solicitando a “todos los bogotanos respetar y apoyar al alcalde de la ciudad, Luis Eduardo Garzón, como representante de la autoridad democrática”. También, la firmeza del exalcalde Garzón en afirmar que solo negociaría con los conductores cuando levantaran el cese de actividades, expresión que además era coherente con la voz de autoridad y firmeza de Uribe quien también había solicitado a los transportadores cesar la acción de fuerza.

Aunque como lo aclaré desde un inicio, por supuesto el Paro Nacional actual no es comparable con el Paro de Transportadores de ese entonces, hay que aprender del exalcalde Garzón, de su firmeza para no ceder ante actos y amenazas de violencia, de su humildad para ofrecer su renuncia en caso de no ser capaz de resolver la situación. Hay que aprender también del liderazgo del expresidente Uribe, de su afán sin vacilaciones por defender la institucionalidad, respaldando ante la ciudadanía con firmeza y autoridad al entonces alcalde de Bogotá. De su afán por cuidar la democracia y lograr un acuerdo dialogado con los transportadores, sin ceder un ápice de las potestades que corresponden al Estado.

La situación actual de Colombia es apremiante y requiere liderazgos nacionales y locales que actúen con agilidad, que rodeen y respalden a la Fuerza Pública, que no toleren negociar con auspiciadores de la violencia o voces que guarden silencio ante el vandalismo y los bloqueos. Colombia requiere con urgencia soluciones sociales financiadas por los más pudientes, no puede pasar más tiempo. Cada día, cada minuto que vacila la autoridad, pierde la democracia, perdemos todos.


[1] El alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón revela que estuvo a punto de renunciar pero no a ceder en paro de transporte. https://caracol.com.co/programa/2006/05/05/audios/1146820260_283428.html