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XV CUMBRE DE JEFES ANTINARCÓTICOS

 

XV
CUMBRE DE JEFES ANTINARCÓTICOS
DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Octubre 17 de 2005 (Santa Marta – Magdalena)

Señoras y señores:

Quiero darles la bienvenida a
Colombia y agradecer que hayan escogido esta bella
e histórica cuidad de
Santa Marta para una reunión tan importante como
la que empieza a realizarse, en un país tan azotado
por la droga, pero tan resuelto a derrotarla.

Hemos sufrido en Colombia todas
sus etapas y nos hemos engañado con nuestros
propios juicios, que deben servir bien a otras naciones
para no repetir errores.

Cuando en este país se asomaba el trafico de
droga a alguna dimensión, decíamos… se
escuchaba decir: “bueno pero es que aquí no
somos productores, ni somos consumidores. Aquí simplemente
se esta haciendo un tráfico”. No lo combatimos
con rigor oportunamente.

Posteriormente empezamos a ver
que crecían los
cultivos, eso va ser intrascendente, nunca tendrás
cifras preocupantes y nos equivocamos.

En el año 2000 cuando empezó el Plan Colombia,
nuestro pías tenía más de 160 mil
hectáreas de drogas ilícitas. Ya en esa
etapa y muy anterior al 2000, habíamos reunido
la doble condición de tener problemas de trafico
y problemas de producción.

Y siempre se ha oído decir: “bueno pero
es que no somos consumidores”. Mentiras hoy tenemos
un problema de consumo que afecta a más de un
millón de jóvenes de Colombia.

Esto para que lo tengan en cuenta
países especialmente
del vecindario para que no vayan a repetir este perverso
periplo que Colombia ha vivido y que ahora queremos definitivamente
desmontar.

El tema de la legalización. Es un tema que cautiva
a muchas personas que teorizan sobre estos asuntos y
sospecho que hay muchísimas personas amigas de
la legalización que están en silencio,
agazapadas, esperando que no triunfen nuestras políticas
de erradicación, para decir: “se ha perdido
la guerra contra la droga, hay que legalizarla”.

Yo veo con mucho pesimismo el
tema de la legalización.
Por supuesto lo miro más como padre de familia,
que como Presidente. Tengo alguna inclinación
más de sentimiento de padre de familia, que de
raciocinio frío, pero déjenme expresar
dos o tres argumentos para sustentar mi preocupación
contra la legalización:

Primero: la circunstancia de
que al dejar de criminalizar el negocio se reduzcan
los precios, es una circunstancia
que no va asegurar que por esa vía se reduzca
la oferta.

Hemos visto que a pesar de estar criminalizado el negocio
hay una gran oferta, que ha reducido sustancialmente
los precios internacionales y sin embargo no se ha disminuido
su oferta.

Segundo: por más que llegasen a reducirse los
precios, yo no creo que deje de producirse. Si la agricultura
lícita se produce a pesar de largos periodos de
crisis, de pérdidas, de precios bajos, de insumos
altos, en esta agricultura ilícita de un producto
que infortunadamente da con tanta exhuberancia en tantas
partes del continente y especialmente en nuestro país,
cualquiera sea el precio, me parece que es una equivocación
anticipar que se va disminuir el área sembrada.

Tercero: El daño ecológico. Cuando entro
en discusiones para proponer mis tesis contra la legalización,
en frente de los muchachos de las universidades, de muchos
profesores, el gran argumento para poderlos situar en
una reflexión contra la legalización, es
el ecológico.

Usted lo decía señor Calvani y acaba de
referirlo el señor Fiscal General de la Nación,
frente a dos áreas geográficas: la Amazonia
y Colombia es inserción amazónica, y la
Sierra Nevada de Santa Marta, este bellísimo macizo
de 12 mil kilómetros cuadrados que se empina aquí no
mas de espaldas a esta gran cuidad.
Colombia ha perdido millón 700 mil hectáreas
de selva tropical, por cuenta de los cultivos de droga.
El futuro de Colombia en muy buena parte depende de la
biodiversidad que se almacena en esa selva tropical y
tememos que los cultivos de droga pueden constituirse
en el gran enemigo de esa biodiversidad.

Hace mas de un año, hablando con un campesino
del Putumayo, me decía: “Presidente yo llegue
hace 35 años, a montar una finca en una isla del
Putumayo. Allí había cualquier cantidad
y variedad de pescado, pero hemos visto que escasea la
cantidad y han desaparecido ya, especies piscícolas. ¿Por
qué? Porque llegó la droga”.

Empezaron a verter los
precursores químicos a
las aguas afluentes del río Putumayo, empezaron
a envenenar las aguas y acabar con especies de pescado.
Eso es bien importante para decirle al mundo. Muchos
de los que se oponen a la fumigación, de los que
se oponen a la lucha contra el narcotráfico, se
oponen con banderas ecológicas.

Es mucho mas grave el daño de producir y procesar,
que el daño de combatir y erradicar. Y eso hay
que hacérselo ver al mundo porque necesitamos
la solidaridad de todos para triunfar en el noble propósito
de que nuestros países queden libres de droga.

La verdad es que el daño que ha hecho el narcotráfico
en los ríos, el daño que ha hecho en la
destrucción de selva tropical en Colombia, pone
de presente que es el gran enemigo de la ecología.

Y temo que la legalización lo que haga, el resultado
que logre sea acelerar esa destrucción geológica,
para sembrar drogas ilícitas.

Y finalmente, en este punto,
la relación entre
las políticas de prevención y rehabilitación
con una eventual legalización. Expertos en la
materia, científicos de la prevención y
de la rehabilitación demuestran que su tarea es
más eficaz si está acompañada de
la criminalización.

La verdad es que la legalización llevaría
a un aflojamiento de los resortes, que puede poner en
muy serias dificultades los efectos positivos de las
políticas de prevención y los esfuerzos
en materia de rehabilitación.

Que tenemos que hacer mayores
esfuerzos en educación,
en prevención, en rehabilitación, por supuesto.
Pero esos esfuerzos, serán esfuerzos inocuos,
de no estar acompañados por políticas de
criminalización.

Nuestra tarea: hemos avanzado
pero no lo suficiente en la destrucción de la droga que se produce en
Colombia. Este año, las fumigaciones han crecido
en un 30 por ciento, en relación con el mismo
período del año pasado y sumamos ya casi
23 mil hectáreas de erradicación manual.

El tema de las fumigaciones.
A mí me parece muy
preocupante la prevención que existe frente a
las fumigaciones. Cuando fumigamos con productos de uso
masivo en el sector de la agroindustria, yo no entiendo
cómo se protesta porque se usan esos productos
para fumigar droga y los mismos que protestan, dan licencias
en sus países para que se utilicen masivamente
en la agricultura comercial. Eso hay que hacérselo
saber al mundo entero, repetirlo en todas partes porque
finalmente, detrás de gente que de buena fe están
en contra de la fumigación, hay aquellos que simplemente
quieren que siga creciendo el imperio diabólico
de la droga para poder alimentar el terrorismo y sus
protervos fines destructores.

Esa es la pregunta. ¿Por qué si
se tiene temor a los productos con los cuales estamos
fumigando
la droga, se permite que esos mismos productos se usen
masivamente en agricultura comercial?

El tema de la erradicación manual. Hoy yo veo
una necesidad y los resultados nos están convenciendo
de su factibilidad. Creo que hace un año en Colombia
no había entusiasmo por la erradicación
manual. Hoy, los resultados nos demuestran que es factible.
Personalmente siento un gran entusiasmo por la posibilidad
de la erradicación manual. Sus costos, infinitamente
menores. Sus recursos llegan a la gente, es muy importante
buscar que los recursos en lugar de quedarse en las pocas
manos de fabricantes de aviones o de fabricantes de agroquímicos,
los recursos de la destrucción de la droga, en
mayor cantidad se irriguen entre la gente porque eso
produce un fenómeno de adhesión popular
a la tesis de erradicar.

Tanto la fumigación como la erradicación
manual exigen mucho sacrificio: la Fuerza Pública
de Colombia, los técnicos, los pilotos de los
programas de fumigación han pagado un gran sacrificio
arriesgando su vida, muchos perdiendo su vida, arriesgando
su seguridad y arriesgando su tranquilidad.

Y en el programa de erradicación manual ya hemos
tenido varios ataques de los grupos guerrilleros contra
los grupos de erradicadores colombianos. Esta semana,
en El Bordo, Cauca, sufrimos el último ataque.

A todos ellos, a los que participan
en la fumigación
y en la erradicación, rendimos nuestro homenaje.
Es muy importante que el mundo nos ayude a sostener en
incremento los programas de fumigación y a crecer
los programas de erradicación.
Miren, veníamos descendiendo el área sembrada
en droga más velozmente. El año pasado,
el estudio que terminó en julio, nos demostró que
no hubo descenso. Y el estudio que terminó en
diciembre Naciones Unidas, nos mostró un descenso
de 7 por ciento. Es poco. Sí, venimos de 160 o
180 mil hectáreas de droga pero el año
pasado terminamos con una barbaridad, con 80 mil.

Lo que necesitamos es decirle
al mundo: Colombia país
libre de droga y para eso hay que fortalecer los esfuerzos
en fumigación y los esfuerzos en erradicación.
En la medida que el narcotráfico se va acomodando,
que desaparecen grandes extensiones en zonas relativamente
planas, donde se facilita la fumigación, que se
apela más a las laderas, que los cultivos ilícitos
se mimetizan en el bosque, en los cultivos de café,
que están más esparcidos en áreas
pequeñas, se hace más necesaria la erradicación
manual.

Los Estados Unidos nos han dado
un gran apoyo a través
del Plan Colombia. Nosotros somos aliados de los Estados
Unidos en esta tarea y somos aliados con mucho orgullo. ¡Qué importante
que podamos fortalecer todos los días, más
y más, el programa de erradicación manual
y seguir fortaleciendo el programa de fumigaciones!

Debemos completar este año la meta de erradicar
30 mil hectáreas manualmente y si lo logramos,
nos podemos proponer para el año entrante, más
de 40 mil hectáreas. Cada atentado de los grupos
violentos contra la erradicación manual, tiene
que hacer un acicate que estimule nuestra voluntad de
acabar con la droga en Colombia. No podemos bajar la
guardia.

El tema de los cultivos alternativos.
Yo diría
que hay que trabajar allí en dos grandes áreas:
La protección del bosque y la producción
de alimentos y de otros productos del agro que sustituyan
la droga.

Colombia todavía tiene, por fortuna, el 50 por
ciento o más de su extensión en bosque.
Las cifras indican que Colombia cuenta con 578 mil kilómetros
cuadrados en bosque o sea, una suma, un área superior
a la total de Francia, que todavía preservamos
en bosque.

Nosotros tenemos todas las posibilidades
derivadas del bosque de protección y del bosque comercial. Por
eso este Gobierno para defender el bosque, emprendió la
tarea de vincular Familias Guardabosques, familias que
en el pasado estaban vinculadas a las drogas y que hoy
están vinculadas al Programa de Guardabosques.
Familias que han asumido la obligación de mantener
el área libre de droga y de cuidar la recuperación
del bosque, que están siendo supervisadas por
Naciones Unidas cuyo certificado es necesario para que
el Gobierno proceda a efectuar los pagos.

Tenemos que seguir con ese programa:
es costoso. Las 33 mil familias guardabosques en promedio
nos cuestan
dos mil dólares por familia al año y esto
es costoso para las finanzas colombianas pero es un gran
programa.

Hace poco, hablando con directivos
de agencias de Naciones Unidas y contándoles en Nueva York el programa
de Familias Guardabosques, me decían que debe
ser el programa que se ponga en marcha en toda la Amazonía
para evitar su destrucción, que en lugar de la
tala de madera, que en el lugar de la sustitución
de bosque para grandes plantaciones de soya o para producir
pastos para el ganado, los campesinos y los hombres del
campo puedan derivar su sustento del cuidado del bosque.

Las Familias Guardabosques constituyen
un programa necesario en los países productores de droga para que esas
familias en lugar de vivir de la droga, vivan de cuidar
el bosque. Eso se constituye en un programa necesario
para preservar la selva amazónica. Que los países
amazónicos adoptaran este programa, veríamos
una disminución sustancial de la tala del bosque
amazónico. Lo vemos en los documentales y lo observamos
desde los aviones. Cómo se tala la selva amazónica
para sustituirla por pastos y para sustituirla por cultivos
que en esos suelos tienen muy poca sostenibilidad.

Los invito a reflexionar sobre
nuestro programa de Familias Guardabosques. Cuando
inicialmente lo presentaba a autoridades
de los Estados Unidos y de Europa, me decía es
que no es sostenible. Qué más sostenible
para el mundo de hoy que preservar la selva tropical
húmeda, la selva amazónica o macizos que
conservan buena parte en selva como este macizo de la
Sierra Nevada de Santa Marta.

El otro tema es el de cultivos
comerciales que le sustituyan a los campesinos los
ingresos. Estamos trabajando con
el tema de palma africana, con el tema de caucho, con
el tema de madera, para todo ello, hemos introducido
estímulos fiscales y hemos introducido estímulos
tributarios y estímulos fiscales. Los cultivos
de tardío rendimiento están hoy en Colombia
exentos de impuestos y las agrupaciones campesinas, como
aquellas que veíamos ayer en una reunión
en la ciudad de Barrancabermeja, tienen preferencialmente
un aporte del Estado que se llama incentivo de capitalización
rural que paga hasta el 40 por ciento del valor de la
nueva plantación.

Además este país tiene un gran futuro
en producción de madera, grandes países
exportadores de madera como Finlandia, producen por hectárea
entre uno y tres metros cúbicos al año,
de las mismas especies Colombia produce 25, Chile 12,
13 metros cúbicos, y aquí estamos muy bien
situados en este Caribe. Aquí tenesmo apenas 170
mil hectáreas de bosque comercial, tenemos todas
las posibilidades para plantar madera.

Este país entre este mes de octubre y el mes
de enero, empezará a producir en cinco plantas
un millón de litros diarios de alcohol carburante,
eso será muy útil como alternativo energético,
como medio de protección del medio ambiente y
como factor de generación de empleo y rápidamente
empezaremos a producir biodiesel de palma africana, yo
diría que la perspectiva del biodiesel, a partir
de palma africana se constituye en un gran horizonte
de cultivos sustitutivos a las drogas ilícitas.

Este país tiene excelentes condiciones para la
producción de caucho natural, y en el mundo de
hoy, signado por un pánico bien fundado a la crisis
energética que puede producir dos factores, estancar
el progreso de la economía mundial y obligar a
los países que no tienen energéticos a
dedicar los recursos que deberían destinar a cumplir
las metas sociales del milenio a desviar esos recursos
para pagar los insumos energéticos.

Cultivos como el caucho natural,
se convierten en cultivos alternativos que nos pueden
ayudar muchísimo a
suplir deficiencias derivadas de la crisis energética.
En todo eso estamos trabajando, pero falta muchísimo
más.

Por supuesto Colombia tiene terrorismo
porque tiene narcotráfico. Yo recuerdo en mis años jóvenes,
en mi universidad en la ciudad de Medellín, era
imposible anticipar que la guerrilla en aquella época
ideológica, hoy terrorista y mercenaria, fuera
a juntarse 30, 35 años después con el narcotráfico,
parecían polos excluyentes, los unos parecían
ideólogos puros, idealistas incontaminados, dedicados
a estudiar a Mao Tsetung, a Fidel Castro, a Rusia, otros
experimentos socialistas en el mundo, con la intención
y la aspiración ideal de transplantar esas experiencias
a Colombia.

Y los otros parecían unos criminales ordinarios
a los que todavía no se les asignaba mucha importancia,
pero en el polo opuesto de las guerrillas. ¿Quién
iba a pensar que no muchos años después
los hemos visto fusionados? No hay guerrilla que no se
esté surtiendo del narcotráfico.

El ELN se jacta de decir que
no participa en el narcotráfico,
y basta visitar la serranía de San Lucas en el
sur del departamento de Bolívar, para ver los
cultivos de droga del ELN, ¿o cómo se ha
lucrado el ELN de droga en el Catatumbo? Y posteriormente ¿qué apareció?
aparecieron los paramilitares, un país abandonado
por el Estado en la lucha contra el terrorismo, ve aparecer
soluciones a la postre perversas como el paramilitarismo,
también financiado básicamente por la droga.

Es necesario seguir combatiendo
esta droga para acabar el fenómeno terrorista
en Colombia.

Ayer veía en Barrancabermeja esto: Barrancabermeja
estuvo 25 años en poder del ELN, no se le combatió,
se le dejó crecer, y cómo se le toleraba,
cómo se le legitimaba, cómo se le aplaudía
ideológicamente, y después apareció el
paramilitarismo. El Estado no enfrentó el problema
y vino ese derramamiento de sangre cuando acudió el
paramilitarismo a desplazar al ELN.

Apenas estamos recuperando Barrancabermeja
y falta muchísimo.
Ayer encontré una ciudadanía más
optimista, unas cifras de seguridad que han mejorado
notablemente y me hacia esta composición de lugar.
En esos 30 años de violencia de Barrancabermeja,
casi se nos acaba la industria petrolera, eso fue lo
que nos dejaron los muchachitos del ELN, casi se nos
chatarriza la refinería, que es el corazón
económico de este país, casi se nos acaba
la pesca en el río Magdalena y se acabó toda
la agricultura. Esos señores del ELN no dejaron
que prosperara la ganadería, ni la palma africana,
ni el caucho, ni el cacao en las laderas, la única
agricultura que nos dejaron fue la agricultura del narcotráfico.

Eso es lo que finalmente nos
han dejado guerrillas y paramilitares en Colombia,
por eso hay que acabarlos
y hay que acabarlos con toda la convicción, con
palabras sencillas, pero con toda la eficacia.

Ojalá, ojalá podamos decirle al mundo
rápidamente que Colombia es un país libre
de drogas.

A mi no me gusta excusar nuestras
políticas en
las circunstancia de que esto tiene que ser un fenómeno
que combatan los países consumidores, consumidores
hoy somos todos, esa división entre consumidores
y productores, es una división que se ha superado
por sustracción de materia, porque aquí tenemos
más de un millón de consumidores y eso
nos quita la razón para decir, el problema no
es nuestro sino de los industrializados que consumen,
nosotros tenemos un problema de consumo muy grande. Entonces
reconociendo que el problema es de todos, que nosotros
no podemos excusar responsabilidades, todos tenemos que
hacer un mayor esfuerzo.

A mi me preocupa que reinstalamos
en Colombia la interdicción
aérea, pero siguen saliendo grandes cantidades
de droga, hay que hacer un mayor esfuerzo con nuestros
vecinos en el Pacífico y en el Caribe y hay que
hacer un mayor esfuerzo no solamente en el espacio aéreo
de Colombia en donde lo estamos haciendo, en buena medida
gracias a la interdicción aérea que se
ha reestablecido con los Estados Unidos, sino en el espacio
aéreo de todos los países vecinos. Hay
que doblar ese esfuerzo, apreciados amigos asistentes.

La extradición. En este mundo globalizado en
donde también se ha globalizado la justicia, la
extradición tiene que desmitificarse, un país
como Colombia que es afiliado a la Corte Penal Internacional,
no puede ponerse en la tarea de negar la extradición.
Instituciones multilaterales de justicia, necesitan para
funcionar instituciones globales de procedimiento y una
de ellas es la extradición, tenemos que seguir
en esa tarea.

Les deseo muchos éxitos en estas deliberaciones
y eso que todos los días, podamos mostrar más
eficacia contra este flagelo, la verdad es que la mayor
tristeza de un padre de familia o de una mamá en
nuestra época, es ver a un hijo consumidor de
droga o involucrado en el narcotráfico, si queremos
que las nuevas generaciones de nuestros pueblos vivan
felices, tenemos que derrotar este fenómeno de
la droga.

Muchas gracias por los esfuerzos que todos ustedes hacen.

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